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POLITICA
Liderato
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org)
- Un conflicto de intereses se produjo entre un
grupo de periodistas y opositores y los administradores
de la Sala de Internet que funciona en la Sección
de Intereses de los Estados Unidos en La Habana.
No sería tema para análisis de ningún
tipo si éste hubiera quedado resuelto de
forma más o menos satisfactoria. No ha
sido así.
El conflicto estuvo dado a partir de la declaración
de personas no gratas en esta sala del grupo de
periodistas y opositores antes citado. Los motivos
son múltiples y fútiles. Estuvieron
dados en todos los casos por pequeños incidentes,
al parecer casuales, que involucraron a los confiables
e impolutos trabajadores nacionales de la Sección
de Intereses y a los periodistas y opositores
de marras.
La solución, aportada por los funcionarios
consulares yanquis fue favorecer a los ya favorecidos
por las autoridades cubanas. Es decir, a sus empleados
que gozan de la confianza de la policía
de Seguridad, única forma de conservar
uno de los empleos mejor retribuidos y más
cotizados en el país. Un grupo de colegas
trató de resolver la situación contactando
con la funcionaria consular a cargo de situaciones
de esta naturaleza. Fracasaron.
Pudo ser de otra forma. Pero el caso es que resulta
comprensible que puesta a escoger -la funcionaria-
entre compañeros de trabajo con los que
se comparte a diario el huevo duro y la Coca Cola
del almuerzo, y un grupo de advenedizos, siempre
tensos y algo paranoicos, la balanza se inclinó
del lado del corazón. Mejor malos conocidos
que buenos por conocer.
Internamente disponemos de un liderato interno.
Son personalidades representativas que abren espacios,
discuten y marchan a la vanguardia en el empeño
liberador con que estamos comprometidos. Entre
éstos los hay muy experimentados como políticos.
Incluso galardonados en diferentes foros.
La intervención de éstos quizás
hubiera resuelto el conflicto. Esta al parecer
no se ha producido o no ha tenido el relieve requerido.
Existen otros temas de mayor importancia. La solidaridad
con los hermanos y colegas presos es uno de ellos.
De una u otra forma todos estamos involucrados
en ese esfuerzo.
El hecho es que el conflicto lleva ya dos años
de buena salud. Ha puesto sobre el tapete un hecho
desolador. Los opositores y periodistas que venciendo
su aprensión y su zozobra hacen su modesto
aporte en la lucha por una Cuba libre, no cuentan
para la agenda de los ocupados líderes
de la oposición interna.
Primero debe hacerse uno perdonar por no estar
preso o demostrar de alguna forma -que excluye
el trabajo que se hace a diario- la no culpabilidad.
No olvidar que se ha hecho hábito que en
Cuba todos nacemos culpables hasta que queda demostrada
nuestra inocencia. Un ambiente viciado de desconfianza
en que cualquiera puede ser espía o delator
del gobierno lo justifica casi todo.
También una simple cuestión de
falta de liderato por la parte nuestra y de indolencia,
desaprensión y falta de compromiso por
la parte norteamericana.
Nadie confunde el amor, la solidaridad y la voluntad
política del pueblo y el gobierno de los
Estados Unidos, demostrados a lo largo de los
últimos 46 años, con el actuar displicente
unas veces y ofensivo otras, de algunos funcionarios
consulares temporales. Eso es pecata minuta.
Por lo pronto, el pronóstico no es el
más optimista. Para concluir, voy a citar
el análisis hecho por uno de nuestros líderes
sobre aspectos políticos de las relaciones
dentro de la oposición interna. Me refiero
al Sr. Vladimiro Roca Antúnez. Se trata
del trabajo publicado por Ediciones Escrituras
de la Libertad, titulado: ¡Cuba hoy!
"En fin que todavía no hemos alcanzado
el nivel de madurez política, tolerancia,
receptividad y comunicación entre nosotros
mismos y con el pueblo necesarios para lograr
empujar los cambios, aunque no negamos los avances
y logros alcanzados".
El trabajo de zapa de la policía de Seguridad
y una patética falta de verdadero liderato,
subyacen en el conflicto de intereses de la Sala
de Internet de la Sección de Intereses
de Norteamérica -SINA- de La Habana.
Lo que exponemos con pesar lo hacemos sin ánimo
de ofender o herir susceptibilidades. Espero que
nadie rasgue sus vestiduras o lo que es peor,
decida vestirse de miliciano por ello. Esto último,
aunque tiene mayor sabor local, sin dudas sería
de pésimo gusto, dadas las actuales circunstancias.
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