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SOCIEDAD
Una pieza, una mínima pieza
Alejandro Tur Valladares, Jagua Press
CIENFUEGOS, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org)
- Cuentan los viejos, con verdadero orgullo, cómo
en sus años mozos, en tiempos de la república,
siendo fieles al eslogan de moda por entonces:
"Conozca a Cuba primero y al extranjero después",
recorrían la Isla de un extremo a otro,
gozando de la posibilidad de visitar y hospedarse
en muchos hoteles destinados fundamentalmente
al turismo nacional.
Reservar una pieza para pasar la noche, aliviar
la fatiga y continuar la marcha al siguiente día,
no era nada engorroso. Bastaba conque usted se
presentase ante la carpeta del hotel, o que simplemente
llamara para que el asunto quedase resuelto. Por
supuesto, que a nadie se le ocurría indagar
o cuestionar si usted era nacional o extranjero.
Existían múltiples opciones a su
disposición. Según sus posibilidades
económicas podía decidirse por una
u otra. Eso sí, aún los más
humildes contaban con un personal deseoso de servirle,
una higiene que hoy parece asombrosa y una comida
de primera.
Cuando partía, en su mente quedaba impresa
la grata sensación de que tanto el lugar
como los anfitriones habían provocado en
usted, y no era raro que al año siguiente
regresase buscando repetir aquella placentera
experiencia; y de no poder hacerlo siempre dejaba
la recomendación a los amigos.
Cuatro décadas y media después,
este panorama ha cambiado, mostrando unos matices
que si el poeta Nicolás Guillén
hubiese conocido, seguramente que habría
renunciado a escribir su poema "Tengo".
Si bien es cierto que había prácticas
en algunos hoteles de lujo, como la de no alojar
negros en sus habitaciones, 46 años después
el asunto no pueden entrar en ellos ni negros
ni blancos, si son cubanos, aunque cuenten con
la moneda extranjera en que cobran sus servicios.
Existen algunos hoteles que poseen contratos
de explotación con monopolios internaciones
que se dedican a la industria del turismo. Por
decisión de los socios inversionistas,
han cerrado las puertas en el ámbito laboral
a los negros, sin importar la calificación
que posean. Practican en nuestro país políticas
discriminatorias que en los suyos no les serían
permitidas.
Indagando sobre las capacidades habitacionales
que ofertan los hoteles de Cienfuegos, lugar donde
resido, descubrimos un sinfín de cuestiones
que interfieren las pretensiones de los lugareños
y de compatriotas de otras provincias que han
intentado hacer uso de estas instalaciones.
Hoteles como el Jagua, el Unión, el Rancho
Luna, o el Foro Luna, no permiten nacionales en
sus recintos, a no ser una ínfima porción
de sus capacidades dedicadas a recién casados
y trabajadores destacados. Capacidades que muchas
veces son cubiertas por dirigentes del Partido
Comunista local, elementos del ejército
y la policía política, o por personas
que a golpe de billetes logran resolver por debajo
del tapete.
No han sido pocas las ocasiones en que parejas
de recién casados que han reservado en
estos hoteles, ante la llegada súbita de
alguna delegación extranjera, han sido
sacadas del lugar y remitidas hacia cabañas
rústicas en algún centro de campismo
de mala muerte.
El hotel Pasacaballos, por su parte, fue destinado
a albergar únicamente a venezolanos, como
parte de un acuerdo firmado entre Cuba y Venezuela.
El acuerdo forma parte del proyecto "Operación
Milagro", un paquete de servicios que los
cubanos ofrecemos a los venezolanos a cambio de
petróleo.
Otras instalaciones de menor categoría,
como los hoteles Perla del Sur, Perla Azúcar,
por ejemplo, sólo atienden a organismos
estatales. El hotel Ciervo de Oro por más
de un quinquenio ha permanecido cerrado por reparaciones,
al igual que el famoso San Carlos.
Al final, hemos perdido no sólo los derechos
políticos. También pareciera que
se nos quisiera negar el derecho a la distracción
y el ocio. Cuando hacemos un balance de lo acontecido
en el ámbito de la industria del turismo
tenemos que concluir que muchas cosas han cambiado,
para mal.
Mientras tanto, no me desilusiono, y sigo esperando
pacientemente porque se materialicen los versos
del poeta cubano, y poder llegar a decir sin titubeos:
"Tengo lo que tenía que tener".
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