PRENSA INDEPENDIENTE
Noviembre 22, 2005
 

SOCIEDAD
Una pieza, una mínima pieza

Alejandro Tur Valladares, Jagua Press

CIENFUEGOS, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org) - Cuentan los viejos, con verdadero orgullo, cómo en sus años mozos, en tiempos de la república, siendo fieles al eslogan de moda por entonces: "Conozca a Cuba primero y al extranjero después", recorrían la Isla de un extremo a otro, gozando de la posibilidad de visitar y hospedarse en muchos hoteles destinados fundamentalmente al turismo nacional.

Reservar una pieza para pasar la noche, aliviar la fatiga y continuar la marcha al siguiente día, no era nada engorroso. Bastaba conque usted se presentase ante la carpeta del hotel, o que simplemente llamara para que el asunto quedase resuelto. Por supuesto, que a nadie se le ocurría indagar o cuestionar si usted era nacional o extranjero.

Existían múltiples opciones a su disposición. Según sus posibilidades económicas podía decidirse por una u otra. Eso sí, aún los más humildes contaban con un personal deseoso de servirle, una higiene que hoy parece asombrosa y una comida de primera.

Cuando partía, en su mente quedaba impresa la grata sensación de que tanto el lugar como los anfitriones habían provocado en usted, y no era raro que al año siguiente regresase buscando repetir aquella placentera experiencia; y de no poder hacerlo siempre dejaba la recomendación a los amigos.

Cuatro décadas y media después, este panorama ha cambiado, mostrando unos matices que si el poeta Nicolás Guillén hubiese conocido, seguramente que habría renunciado a escribir su poema "Tengo".

Si bien es cierto que había prácticas en algunos hoteles de lujo, como la de no alojar negros en sus habitaciones, 46 años después el asunto no pueden entrar en ellos ni negros ni blancos, si son cubanos, aunque cuenten con la moneda extranjera en que cobran sus servicios.

Existen algunos hoteles que poseen contratos de explotación con monopolios internaciones que se dedican a la industria del turismo. Por decisión de los socios inversionistas, han cerrado las puertas en el ámbito laboral a los negros, sin importar la calificación que posean. Practican en nuestro país políticas discriminatorias que en los suyos no les serían permitidas.

Indagando sobre las capacidades habitacionales que ofertan los hoteles de Cienfuegos, lugar donde resido, descubrimos un sinfín de cuestiones que interfieren las pretensiones de los lugareños y de compatriotas de otras provincias que han intentado hacer uso de estas instalaciones.

Hoteles como el Jagua, el Unión, el Rancho Luna, o el Foro Luna, no permiten nacionales en sus recintos, a no ser una ínfima porción de sus capacidades dedicadas a recién casados y trabajadores destacados. Capacidades que muchas veces son cubiertas por dirigentes del Partido Comunista local, elementos del ejército y la policía política, o por personas que a golpe de billetes logran resolver por debajo del tapete.

No han sido pocas las ocasiones en que parejas de recién casados que han reservado en estos hoteles, ante la llegada súbita de alguna delegación extranjera, han sido sacadas del lugar y remitidas hacia cabañas rústicas en algún centro de campismo de mala muerte.

El hotel Pasacaballos, por su parte, fue destinado a albergar únicamente a venezolanos, como parte de un acuerdo firmado entre Cuba y Venezuela. El acuerdo forma parte del proyecto "Operación Milagro", un paquete de servicios que los cubanos ofrecemos a los venezolanos a cambio de petróleo.

Otras instalaciones de menor categoría, como los hoteles Perla del Sur, Perla Azúcar, por ejemplo, sólo atienden a organismos estatales. El hotel Ciervo de Oro por más de un quinquenio ha permanecido cerrado por reparaciones, al igual que el famoso San Carlos.

Al final, hemos perdido no sólo los derechos políticos. También pareciera que se nos quisiera negar el derecho a la distracción y el ocio. Cuando hacemos un balance de lo acontecido en el ámbito de la industria del turismo tenemos que concluir que muchas cosas han cambiado, para mal.

Mientras tanto, no me desilusiono, y sigo esperando pacientemente porque se materialicen los versos del poeta cubano, y poder llegar a decir sin titubeos: "Tengo lo que tenía que tener".


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