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SOCIEDAD
Ver para creer
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org)
- Nos falta tanto por ver, que esto que vemos
nos da la medida de todo lo que está por
llegar. El pasado 9 de noviembre se celebró
a pocos metros de mi apartamento en el reparto
Alamar, municipio Habana del Este, una reunión
que todavía me tiene pensando. A ella asistió
una gran parte de quienes viven en el edificio
E-22 de esta zona 10.
A la reunión, llamada en el lenguaje castrista
"rendición de cuentas", se presentaron
tres dirigentes políticos, y según
los comentarios, uno de ellos era un alto oficial
de la Seguridad del Estado. Este oficial fue quien
tomó la palabra de principio a fin. El
primer tema que abordó fue la creciente
ola de violencia que se ha desatado en la capital
habanera contra el turismo extranjero. No mencionó
el número de turistas asesinados, pero
sí el grave problema que esto representa
para el país. A continuación, este
oficial dijo: "Nosotros sabemos perfectamente
quiénes son los vecinos que tienen cables
clandestinos para ver los canales de Estados Unidos".
Por lo que me cuentan mis vecinos, este representante
del régimen atribuía la violencia
existente a las películas de acción
norteamericanas, que se ven gracias a dichos cables,
y pidió a los participantes de la reunión
que desistieran de ver canales de televisión
provenientes de Florida.
Para este señor de la policía política
la violencia penetra en Cuba a través de
la televisión norteamericana. Para él
no son violencia los actos de repudio organizados
por el gobierno cubano contra la oposición
pacífica y la prensa independiente. No
es violencia que un país, con once millones
de habitantes, tenga una población penal
de más de 100 mil personas. Mucho menos
es violencia para él una dictadura con
casi medio siglo de existencia, gracias a su maquinaria
represiva y violenta.
Lo más significativo de todo, cuentan
mis vecinos, fue el silencio unánime que
reinó mientras este oficial miraba con
recelo y hasta con cierta resignación a
aquellos hombres y mujeres que no le respondieron
ni siquiera con una sola palabra.
Las antenas y los cables permanecen en su lugar.
El oficial de la Seguridad del Estado se fue como
vino. Todavía se estará preguntando
cómo es posible que nadie haya levantado
la mano para señalar a un vecino que ve
los canales de la Florida. La solidaridad se hizo
patente en este edificio donde vivo, acompañada
de más de cien personas, de las cuales
muy pocas prefieren los canales de Fidel Castro.
Decididamente, me gusta Alamar, donde se respira
aire puro y hay un ambiente mucho más sano.
Y sobre todo, porque sus pobladores han aprendido
a vivir, aunque desnudos y hambrientos, entre
los lobos.
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