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SOCIEDAD
El Sr. Rock and Roll
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org)
- Blackmore es casi una leyenda habanera. Una
historia personal de persistencia y zozobras.
Tiene la misma melena que veintitantos años
atrás. Algunas hebras de plata cuentan
del paso de los años. Unos fueron duros.
Otros menos. Todos difíciles.
Blackmore nació predestinado a ser diferente.
Su padre fue un ruso, un ex soviético que
jamás quiso reconocerlo. Nació un
16 de enero de 1968, en el año del mono.
Su nombre oficial por el que casi nadie lo conoce
es Juan Carlos Jiménez. Vive en Lawton,
en la calle 11 entre Acosta y Dolores. Su apodo
nació de la admiración fanática
que profesa a Richie Blackmore, el tecladista
de la banda de rock Deep Purple.
Su casa es como un templo del rock. Afiches,
postes, banderas y gallardetes vinculados a figuras
vivas y muertas que de una forma u otra se destacaron
en este estilo de vida que británicos y
norteamericanos entregaron al mundo.
Discos de acetato, cassettes y CDs organizados
en una impresionante colección de los últimos
50 años de rock. Sus favoritos son el rey
Elvis Presley, Aaron Preley y Deep Purple. Pero,
además, quema incienso a los imprescindibles
Beatles, a los Rolling Stones, Crosby Steele and
Nash, Emerson Lake 'n Palmer, Who, Guess Who,
Mamas 'n Papas y Sugar Loaf, entre muchos que
jamás había oído, a pesar
de considerarme un conocedor del tema.
Cada una de las piezas que atesora tiene una
historia. Los afiches de Madonna y Janis Joplin
son el regalo de una luminaria del rock de paso
por La Habana como incógnito. La bandera
confederada con la efigie de Elvis Presley, la
inglesa con la lengua de Mick Jagger, la composición
de Marylyn Monroe y la bandera norteamericana.
Con esta misma bandera, Jimmy Hendrix y elementos
alegóricos a Woodstock.
Luego de muchos azares, riesgos y aprensiones,
Blackmore encontró su oficio. Actualmente
trabaja como utilero del grupo de rock Dimensión
Vertical. Cuando mira atrás su vida siente
la satisfacción de no haber dejado mucho
de sí por el camino.
Toca de oído y afición guitarra
y piano. Nunca se sintió capaz de hacerlo
desde un escenario. Eso no es para él.
Le pregunto por los grupos de rock nacionales
y declara que sus preferencias se inclinan por
Zeus, Venus y Taxon.
Tiene conocimiento de los grupos que se destacaron
en los finales de los 60 y en los 70 del pasado
siglo. Conoce por cintas el trabajo de Los Pacíficos,
Los Jets, Los Dada y los Gnomos. Aunque sin el
nivel de especialización alcanzado con
los grupos británicos y norteamericanos,
se interesa por el rock nacional.
La vida fue dura y difícil para Blackmore.
Ha trabajado en múltiples oficios que siempre
le resultaron ajenos. Ha sido ayudante de construcción,
sereno y operario de la planta de prefabricado
de Lawton.
Su vida estudiantil quedó truncada de
forma abrupta. Estudiaba producción de
metales ferrosos en el Instituto Tecnológico
Amistad Cubano-Soviética a principios de
los años 80. Logró llegar hasta
el segundo año. Era un adolescente que
quería llevar el pelo largo.
Para lograr su propósito alegó
sufrir un padecimiento en la cabeza. La llevaba
cubierta con una media que ocultaba una nada despreciable
melena. En una oportunidad, jugando balompié,
la media cayó. Con la media se liberó
una melena rubia desconocida hasta ese instante.
Fue expulsado de su centro de estudios.
De inmediato fue llamado a servir en el ejército.
En el Servicio Militar Obligatorio tampoco duró
mucho. Luego de una extraña dolencia sicosomática,
y de pasar un mes sin comer, producto del padecimiento,
fue dado de baja.
En la actualidad Blackmore vive la realidad que
se ha creado. Está atrincherado. A los
que le critican por no madurar no les reprocha
las vicisitudes de su juventud. Si no le permitieron
ser joven, él se vengó no envejeciendo.
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