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SOCIEDAD
Simplemente vivir
Amarilys Cortina Rey, Cuba Verdad
LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org)
- El municipio Arroyo Naranjo no posee costas.
Más bien está situado al centro
de las dos provincias habaneras. Sin embargo,
hace varios años que desde sus campos y
maniguas se transportan, en viajes inimaginables,
balsas y lanchas construidas para emigrar.
Amaury Hernández Frómeta reside
en este municipio, en la barriada de Managua.
Tiene 33 años y su generación forma
parte de ese hombre nuevo creado por la propaganda
gubernamental en estos más de cuatro decenios
de gobierno comunista.
Amaury es balsero. Se ha lanzado tres veces al
mar. Dos por la costa Sur y una por la Norte.
"No me importa a dónde llegue, el
caso es que no me devuelvan", dice.
En una de sus incursiones por la costa Sur, en
el verano de 2004, me contó, salió
en una balsa con cinco compañeros. Después
de haber navegado varias horas, tuvieron la buena
o mala suerte de ser rescatados por un barco con
bandera de los Estados Unidos, pero con rumbo
a Venezuela.
"El barco se llamaba El patrio. Era un tanquero
de petróleo. En él navegamos seis
días. Sus tripulantes eran dieciséis
hondureños e igual número de españoles,
por lo que nuestras conversación fue fluida",
recuerda Amaury.
"En Venezuela nos dejaron. Allí estuvimos
veintiún días. Tratamos de hacer
contacto con alguien que pudiera ayudarnos, pues
al llegar a puerto trabajadores del lugar nos
dijeron que para Cuba no podían devolvernos".
Cuenta Amaury que en el edificio de Inmigración
donde los habían alojado, un venezolano
les vendió un teléfono celular,
y les sugirió que llamaran a los periódicos
que pudieran divulgar el caso.
"Y llamamos", afirmó el balsero,
"pero siempre que venían los periodistas,
minutos antes, las autoridades chapistas nos sacaban
con el objetivo de que conociéramos la
ciudad. Esto ocurrió en varias ocasiones
y fue tan evidente que era motivo de comentarios
entre otras personas que en el edificio conocían
nuestra situación".
"De Venezuela lo que más me llamó
la atención, es lo barata que está
la carne de res, será porque como está
extinguida en Cuba desde hace años, al
menos para el consumo poblacional; la facilidad
para conseguir gasolina y sus bajos precios, y
el bajo costo de la alimentación en general",
dijo Amaury.
"Además, allí no es como aquí",
afirmó, "cualquiera puede poner un
negocio, y si le va mal o bien es su problema.
No hay inspectores que te fiscalicen constantemente".
Recuerda Amaury cómo él y los demás
balseros fueron interrogados por autoridades de
Inmigración, quienes les acusaron de ser
contrarrevolucionarios y estar en contra de Fidel.
A lo que los jóvenes respondieron que ellos
no estaban en contra de nadie, que simplemente
querían vivir.
En Venezuela quedó el carnet de identidad
de estos seis balseros, junto a sus esperanzas
de comenzar una vida distinta lejos de su patria.
Después de la devolución, comenta
Amaury que ha sido citado varias veces para las
estaciones policiales de Managua y Santiago de
las Vegas. En esa última, afirma, fue esposado
desde la puerta de su casa hasta el recinto policial
situado a varios kilómetros de distancia,
conducido en un auto de patrulla.
Este joven, que está hoy desempleado a
pesar de ser graduado de gastronomía en
perfil amplio y especializado en panadería,
a la pregunta de por qué quieres irte de
Cuba, responde: "Aquí no tengo futuro,
por lo inoperante del sistema".
Y con tristeza termina su relato: "Hubiésemos
querido quedarnos en Venezuela, o hasta en el
propio barco americano. Allí, en el poco
tiempo que estuvimos, en ambos sitios pudimos
comprobar que existe otra forma de vivir mucho
mejor que la que tenemos, pues aunque puedan existir
inconvenientes, se respira con libertad".
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