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POLITICA
La segunda aventura: Etiopía
Luis Cino
LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org)
- La Cuba oficial se apresta a celebrar por estos
días el aniversario 30 del envío
de la misión militar a Angola. En las conmemoraciones
parece no haber espacio para Etiopía. También
en noviembre se cumple el aniversario 28 del envío
de las tropas cubanas al Cuerno Africano. Fue
la segunda aventura cubana de envergadura en África.
También cuenta en la lista de sus victorias.
El motivo de la omisión de la efeméride
puede ser que la guerra la condujo Arnaldo Ochoa.
Tal vez los jerarcas consideren que la empresa
no ameritó la pena. O quizás sólo
se trate de que no sea un aniversario en números
redondos.
En noviembre de 1977, Fidel Castro respondió
positivamente a la petición del gobernante
etíope Mengistu Haile Mariam de despachar
tropas cubanas a Etiopía.
Hacía menos de dos meses que tropas somalíes
se habían apoderado de Jijiga, en el sudoeste
de Etiopía.
En 1974, Mengistu había derrocado al emperador
Haile Selassie y había instaurado un régimen
tan despótico como el del Negus, pero de
corte marxista.
El país que agredía a Etiopía,
Somalia, desde 1969 también había
proclamado su adhesión al marxismo y recibía
copiosas cantidades de armamento soviético.
Puesta a elegir, Cuba apostó por Etiopía.
Los dirigentes cubanos ya le habían tomado
el gusto a la guerra. Iniciaron con entusiasmo
su segunda campaña africana.
A finales de noviembre de 1977 se inició
el despliegue en Etiopía de 17 mil soldados
cubanos. Incluía tres brigadas de combate
fogueadas en Angola. Al frente del contingente
militar fue designado uno de los mejores generales
cubanos, Arnaldo Ochoa.
Los soviéticos aportaron un apoyo logístico
de 80 aviones de combate, 600 tanques y 300 carros
blindados.
La ofensiva cubana en el Ogadén fue arrolladora.
A comienzos de marzo de 1978, el dictador somalí
Mohamad Siad Barre ordenó el ataque contra
otros viejos aliados, los secesionistas eritreos.
La victoria cubana sirvió de poco a la
causa comunista. Etiopía siguió
desgarrada por los conflictos étnicos.
Para 1990, los separatistas controlaban las provincias
del norte del país. Las políticas
impopulares, la sequía y la guerra civil
que bloqueó la ayuda internacional condenaron
al régimen.
En mayo de 1991, Mengistu huyó a Zimbabwe.
Actualmente, disfruta su botín en Suiza.
En 1994, Etiopía adoptó una nueva
constitución y abrazó el multipartidismo.
Eritrea proclamó su independencia en 1993.
Etiopía sigue siendo una de las naciones
más pobres de la tierra. Según datos
del Banco Mundial, su PIB en 2002 era de 6.05
millones de dólares. La renta per cápita
es de 90 dólares, y la esperanza de vida
de 41 años. La tasa de mortalidad infantil
es de 102 fallecidos por cada mil nacidos vivos.
El hambre en Etiopía permanece como una
amenaza constante.
Es probable que todos esos elementos influyan
en la parquedad de la dirigencia cubana en cuanto
a las conmemoraciones de su segunda victoria africana.
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