|
DESDE
LA CARCEL
Las razones para un premio (I)
Ricardo
González Alfonso, prisionero de conciencia,
condenado a 20 años
Mercedes Núñez
In memoriam
LA HABANA, Cuba - Hospital Nacional de Reclusos,
Prisión Combinado del Este - Noviembre
(www.cubanet.org) -
1- La Primavera Negra
Las Damas de Blanco no eran aún las peregrinas
del amor y la justicia. Muchas no se conocían
entre sí. Ninguna aspiraba a la fama o
a un premio internacional, y menos a uno con el
prestigio del Sájarov. Bastaba la intimidad.
Amar y ser amadas. Sobrevivir en un territorio
de sigilo, donde la verdad es subversiva y el
coraje es sospechoso. Sabían que la intolerancia
asechaba. Mas ignoraban la inminencia del peligro.
Nunca olvidarán la primavera de 2003.
Miembros de la policía política
cubana irrumpieron en sus viviendas. Registraron
con fervor cada aposento. Se incautaron de bienes.
Arrestaron e incomunicaron a sus hijos o esposos,
a sus padres o hermanos.
A las dos semanas se celebraron una treintena
de juicios sumarísimos. En unas horas dictaron
75 sentencias entre 6 y 28 años de privación
de libertad. Después trasladaron a los
prisioneros a cárceles distantes, a cientos
de kilómetros de cada hogar, en un país
donde el transporte agoniza. Era sólo el
principio.
2- El latir del mundo
Desde el génesis de aquellas jornadas
de espanto obró un milagro humano. El 20
de marzo de 2003, a 48 horas de las primeras detenciones,
Reporteros Sin Fronteras, la Sociedad Interamericana
de Prensa, el Comité de Protección
a los Periodistas, 43 parlamentarios suecos de
siete partidos, el gobierno de Estados Unidos
y la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos de la OEA, condenaron aquel ímpetu
represivo. Al día siguiente, Human Rights
Watch exigió la libertad de los arrestados.
La Unión Europea y su Parlamento, el gobierno
de Canadá, la Conferencia de Obispos Católicos
de Cuba y el Vaticano se unieron al clamor justiciero,
seguido por varias naciones latinoamericanas.
Las madres, esposas, hijas, hermanas y otros
familiares de los 75 encarcelados, se enteraban
de la reacción solidaria por las emisoras
de radio extranjeras. Se llamaban unas a otras
para comentar las últimas novedades. Reforzaban
la fe en su empeño de amor. En las visitas
semanales de 10 minutos -en el período
de instrucción- y ante la presencia de
un oficial de la Seguridad del estado, actualizaban
a sus familiares en los abrazos de llegada y despedida.
Transmitían susurros informativos de boca
a oído. Eran noticieros breves, alentadores
y clandestinos.
Cientos de intelectuales de numerosos países
-incluidos Premios Nobel- firmaron los documentos
"Carta Abierta Contra la Intolerancia"
y "Campaña por la Paz y la Democracia".
El Comité sobre la Libertad Académica
y Derechos Humanos de la Asociación de
Estudios Latinoamericanos -que reúne a
cinco mil profesionales- se unió a la gesta.
En Cuba, los líderes de la sociedad civil
que no habían sido arrestados, pero que
podían serlo en cualquier instante, se
impusieron a las circunstancias y denunciaron
los desmanes del gobierno contra sus compañeros
presos.
Los exiliados cubanos organizaron manifestaciones
en Madrid, Sao Paulo, San José, Nueva York,
Miami, Washington, Berlín y Estocolmo.
Había transcurrido sólo un mes
desde el comienzo de la represión. Lo expuesto
es la punta del Everest de un Himalaya solidario.
En el verano de 2003, Amnistía Internacional
declaró prisioneros de conciencia a los
75.
Las campañas no han cesado nunca. En agosto
de 2005 cerca de cien mujeres de 14 países
se reunieron en Buenos Aires y, entre otras demandas,
pidieron a los países democráticos
que abrieran sus embajadas en La Habana a las
Damas de Blanco.
Durante los actos paralelos a la XV Cumbre de
Países Iberoamericanos, diputados de varias
naciones, y amplios sectores de la diáspora
criolla, exigieron la democratización de
la Isla, la liberación de los más
de 300 presos políticos cubanos y manifestaron
su apoyo a las Damas de Blanco. Mientras, lo mismo
ocurría en Estonia. La demanda es la misma
de Mar del Plata al Báltico. Parafraseando
el título de una novela: El mundo es ancho,
no ajeno.
3- La estrategia del amor
Las Damas de Blanco florecieron durante la Primavera
Negra, bajo los signos del dolor y la esperanza.
Así aprendieron que la solidaridad es el
antídoto contra el horror.
La solidaridad del mundo, y la que establecieron
entre ellas, transformó la soledad personal
y la angustia colectiva en una ternura blindada,
en un propósito amoroso y tenaz, y por
tanto invicto.
El 13 de abril de 2003 aquellas mujeres vestidas
de blanco se reunieron en la iglesia de Santa
Rita de Casia, en el municipio capitalino de Playa,
y después de participar en la misa, desfilaron
por primera vez por la acera central de la Quinta
Avenida.
En fechas significativas el trayecto son 800
metros de metáforas. Al comenzar la marcha
silenciosa, y armadas con una flor, cruzan entre
dos parques. En uno, un monumento a Emiliano Zapata,
armado y con dos cananas cruzadas en su pecho
guerrero. En el otro, un busto de Mahatma Gandhi,
que parece contemplarlas con los ojos de soñar
la realidad. La caminata concluye en una torre
reloj -un Big Ben tropical. Allí retornan,
con el tiempo por testigo, en un paisaje de símbolos.
Este rito dominical ha proseguido ininterrumpidamente.
La oratoria de las Damas de Blanco es el más
elocuente: el silencio. Pero en una ocasión
expresaron su anhelo con la voz. "Coincidentemente
en ocasión de la marcha pacífica,
transitaba en ese instante por Quinta Avenida
una delegación extranjera de alto nivel,
pudiéndose observar que eran acompañados
por altas figuras del gobierno cubano, ocasión
en que lanzamos la consigna: ¡Libertad!
Los policías de la motorizada se notaron
algo nerviosos por este hecho fortuito",
testifica Laura Pollán Toledo.
Algunas Damas de Blanco se trasladan de provincias
distantes a la capital para participar en la misa
y el peregrinaje. Dos ejemplos.
- Elsa González Padrón reside en
Pinar del Río. Su esposo permaneció
30 meses en la prisión Combinado de Guantánamo,
a 1,075 kilómetros de su hogar, distancia
que tenía que recorrer en cada visita familiar
o conyugal. González, para acudir a la
iglesia de Santa Rita debe viajar 127 kilómetros.
Un caso insólito. La periodista independiente
Haydée Rodríguez Rodríguez,
con sus setenta y tanto años, cuando va
desde su natal Santiago de Cuba a La Habana (900
kilómetros), acude el domingo a la iglesia
de Santa Rita, combina sus cabellos canos con
el vestido y desfila como una Dama de Blanco más.
Lo curioso es que ella no tiene ningún
familiar preso. ¨Mi familia es también
cada prisionero político", asegura.
Ella combatió a la tiranía de Batista
con las armas. Ahora enfrenta a la dictadura actual
con el alma.
Mas, para algunos ojos ellas son invisibles
hasta un día. La periodista Michelle Fuser
viajó a la Isla en visita de recreo. En
su artículo: "Damas de Blanco y Madres
de la Plaza de Mayo, ¿sexo débil?",
escribió: "Cuando estuve en Cuba no
las vi". Y confiesa: "El tiempo corto
y el costo excesivo no permiten al turista llegar
a donde quería o debería llegar".
Fuser agrega: "En la iglesia Santa Rita,
en Miramar, por donde pasé muchas veces,
esta semana estaba recibiendo la presencia de
esas mujeres corajudas, las Damas de Blanco, clamando
por justicia y libertad para sus maridos e hijos
que están presos".
Entre otras acciones cívicas y de paz,
las Damas de Blanco se reúnen todos los
meses en lo que llaman su té literario.
Leen y comentan las cartas, los poemas y los artículos
escritos por sus familiares encarcelados. Conversan
sobre las condiciones penitenciarias y estado
de salud de los suyos. Se reconfortan unas a otras,
para reconfortar después -en cada visita
a la cárcel- a los seres que aman.
Miriam Leiva, periodista independiente y ex diplomática
cubana, define así al grupo: "Somos
una y muchas. No nos hemos planteado constituir
una organización estructurada o un partido.
Somos voces y acción pacíficas por
el respeto de los derechos humanos y la victoria
de la justicia".
4- Tácticas de odio
Si las Damas de Blanco cuentan con un Himalaya
solidario, sufren otro represivo. El 20 de abril
de 2003, a la semana siguiente de desfilar por
primera vez por la Quinta Avenida con flores y
coraje, agentes de la Seguridad del Estado vestidos
de civil las acosaron a la salida del templo.
Ellas siempre han estado vigiladas. En ocasiones
el hostigamiento es sutíl. Otras no.
La provocación que más ha trascendido
hasta ahora ocurrió el Domingo de Ramos
de 2005. Conmemoraban el segundo aniversario de
la Primavera Negra. Después de la misa,
30 de ellas caminaban por la acera central de
la Quinta Avenida. Esta vez, además de
la flor, portaban sendos ramos de guano bendito.
Habían andado unos 300 metros cuando 200
mujeres -algunas con pancartas y altavoces- bien
organizadas y escoltadas por hombres vestidos
de civil, los que con walkie-talkies coordinaban
la acción, les impidieron el paso.
El tráfico se detuvo. "¡Viva
la Revolución!" "Se oye, se siente,
el pueblo está presente". "No
podemos permitir que destruyan nuestra Revolución".
"¡Viva Fidel!"
Era uno de los actos de repudio. Donde además
de consignas no faltan los insultos. Linchamiento
verbal, como lo bautizó años antes
el poeta y periodista Raúl Rivero.
Algunas de las progubernamentales dijeron a la
prensa extranjera que habían sido movilizadas
por la Federación de Mujeres Cubanas (oficialistas).
Otras expresaron que habían acudido espontáneamente.
Las partidarias del gobierno cantaron La Internacional.
Las Damas de Blanco entonaron una canción
a la Vírgen de la Caridad del Cobre, Patrona
de Cuba. Después rezaron por quienes las
reprimían.
Las agencias extranjeras de prensa no hablaron
de contacto físico. Algunas Damas de Blanco
aseguran que recibieron pequeños empujones,
pero que ellas actuaron de acuerdo con su vocación
por la no violencia.
Periodistas acreditados en la Isla también
entrevistaron a varias Damas de Blanco. "No
van a amedrentarnos", manifestó Dolia
Leal. "El gobierno se siente impotente",
aseguró Bertha Soler, y añadió:
"Nosotras somos unas mujeres pacíficas,
que estamos pidiendo la libertad de hombres que
no han cometido ningún delito".
A la semana siguiente, Domingo de Resurrección,
participaron en la caminata 50 Damas de Blanco.
El Día de los Padres, 63 y 12 hijos de
los prisioneros.
Martha Beatriz Roque, líder de la Asamblea
para Promover la Sociedad Civil, única
mujer encarcelada del grupo de los 75, a quien
otorgaron una licencia extrapenal por motivos
de salud, refiriéndose al acto de repudio,
declaró: "No es más que una
muestra brutal contra la oposición (
)
a partir de esto se puede esperar cualquier cosa".
Oswaldo Payá, coordinador nacional del
Movimiento Cristiano Liberación, expresó:
"Es algo para acallar las voces de estas
mujeres, y parte de una ola represiva de carácter
fascistoide y abierto del gobierno".
Elizardo Sánchez Santa Cruz, presidente
de la Comisión Cubana de Derechos Humanos
y Reconciliación Nacional; y Vladimiro
Roca, quien liderea la agrupación Todos
Unidos, también responsabilizaron al régimen
de Cuba por el incidente.
Por el contrario, voceros del gobierno cubano
dijeron: "Nadie puede controlar al pueblo
enardecido, dispuesto a defender su Revolución".
Lo cierto es que nadie se ha vuelto a enardecer
cuando las Damas de Blanco continúan con
su desfile dominical de silencios y flores.
Anteriormente, en octubre de 2004, Berta Soler
y Lídice Moya, esposa y hermana respectivamente
de Ángel Moya -uno de los 75- acamparon
en un parque próximo al Consejo de Estado.
Reclamaban a las autoridades atención médica
para el familiar cautivo, quien padecía
de una hernia discal. Otras Damas de Blanco las
apoyaron. La policía disolvió la
protesta a las 40 horas. Pero al prisionero lo
operaron.
|