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REPRESION
Agravio
a la República Checa, los diplomáticos y los cubanos
Miriam Leiva
LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org)
- El lujo y el confort de los hoteles Meliá
usualmente están estrechamente vinculados
a la amabilidad y el buen trato. Un bello cinco
estrellas Meliá en Bali, Indonesia, no
sólo se diferencia por su arquitectura
y la textura de la arena o por la suave música
de pequeños instrumentos, las delicadas
bailarinas y el exquisito olor a incienso del
sólido cinco estrellas Meliá Habana,
donde el ambiente cubano resulta agradable y augura
una estancia placentera.
Un nacional de cualquiera de las etnias indonesias,
dignamente vestido y portador de una invitación
de un país extranjero, será muy
bien recibido en un Meliá del Archipiélago.
Luego de los recientes actos terroristas sufridos
en Bali, aún si resultara sospechoso de
haberse infiltrado entre los asistentes a una
recepción, sería discretamente abordado.
Por supuesto, si fuera necesario, se le conminaría
a entrar en algún local para indagar sus
propósitos, y si se resistiera seguramente
sería reducido con el rigor del caso.
Pero el viernes 28 de octubre a las 6:45 de la
tarde usted entró por la puerta lateral,
tomó el ascensor y llegó al lobby
del Hotel Meliá Habana, situado en el hermoso
barrio Miramar del archipiélago cubano,
fue abruptamente interceptado por una mujer vestida
con el uniforme del lugar, quien ríspidamente
le preguntó: "¿Qué quiere
aquí?" Sorprendido, respondió:
"Venimos a la recepción de la embajada
checa". Entonces escuchó una voz cortante:
"Fue suspendida". Trató de indagar
y sólo encontró una cara hosca,
y le conminaron a abandonar el lugar. Usted insistió
en saber si algún funcionario checo se
encontraba en el lugar. Ninguna respuesta. Entonces
usted decidió ir al baño y la susodicha
empleada la siguió molesta porque usted
no acababa de largarse. Sólo dejó
de perseguirla cuando la puerta de salid del hotel
se cerró tras usted. Si se trataba de un
invitado, era "acompañado" por
un hombre.
Se habrá alegrado al encontrar un funcionario
de la embajada checa en la entrada principal del
hotel. El explicó que la administración
llamó pocas horas antes, para decir que
se suspendía la reservación debido
a haber recibido información de que allí
se realizaría una actividad contrarrevolucionaria.
Los diplomáticos lamentaban el inconveniente
e invitaban a un pequeño brindis en la
residencia del Embajador.
Tal injuria contra el pueblo, el gobierno, la
sociedad y la embajada de Chequia, que se aprestaban
a celebrar su fiesta nacional, así como
contra el cuerpo diplomático acreditado
en Cuba y pacíficos cubanos no restó
alegría ni concurrencia. Lo insólito
se convirtió en un incidente ofensivo,
mentiroso y arbitrario más del totalitarismo.
Sólo que en esta ocasión la confabulación
incluía a la prestigiosa cadena española
de hoteles Meliá.
Las Damas de Blanco, pacíficas mujeres
atribuladas por la injusticia cometida contra
nuestros esposos u otros familiares inocentes
en marzo de 2003, cuando fueron sentenciados a
penas de hasta 28 años de prisión,
y por las durísimas condiciones carcelarias
padecidas desde entonces, también recibimos
esas injurias. Dos días antes habíamos
tenido el honor de recibir el Premio a la Libertad
de Conciencia "Andrei Sajarov" del Parlamento
Europeo, compartido con la abogada nigeriana Huawa
Ibrahim y la organización Reporteros sin
Fronteras. Nosotras apreciamos extraordinariamente
que nuestra candidatura fuera presentada por los
eurodiputados españoles, cuya sangre se
mestizó hace siglos en esta tierra, y los
queremos como parientes muy próximos de
los cubanos.
En realidad, pasamos una velada encantadora,
muy tranquila y alegre. El honor y la paz de los
presentes no fueron perturbados por un capricho
más del régimen ni por la lamentable
mancha al prestigio de Meliá, que tendrá
que excusarse con la insultada República
Checa y todos los invitados.
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