PRENSA INDEPENDIENTE
Noviembre 1 , 2005
 

REPRESION
El trabajo forzado en Cuba

Tania Díaz Castro

LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org) - Para el joven Conrado Santillana Duarte (no sé si vive aún en el exilio) el infierno era aquel campamento de trabajo forzado, situado en la provincia de Camagüey, perteneciente a las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, conocidas por las diabólicas siglas UMAP. El sólo tenía 20 años y una fuerte vocación por la pintura. Nunca le dijeron las autoridades cubanas por qué lo encerraban allí, junto a disidentes, homosexuales y religiosos, sobre todo Testigos de Jehová.

Me envió una carta pidiéndome ayuda, y yo protesté hasta donde pude. En aquel gulag criollo también estaban el actual Cardenal Jaime Ortega y el cantautor Pablo Milanés. Corría el año 1964.

Cuatro años después se llevó a cabo en la capital habanera una masiva redada contra homosexuales y elementos considerados peligrosos para la sociedad. Se habilitaron granjas de trabajo forzado para estas personas, fundamentalmente jóvenes, con el pretexto de reeducarlos.

La historia de los campos de concentración en el mundo para el trabajo obligatorio data de épocas muy remotas. El gulag, como se le llamó en los países del difunto socialismo, no fue una iniciativa nazi seguida por Stalin y luego por Fidel Castro. En la Cuba colonial, por ejemplo, el gobierno español creó su propio gulag en 1895 con el fin de controlar los brotes de rebeldía de la población.

En Cuba, el trabajo forzado se ha usado por muchos motivos. Por ejemplo, hasta para los que pretendían marcharse al exilio. Eran enviados a campamentos agrícolas donde laboraban bajo un sistema disciplinario de carácter paramilitar, o hacían otras labores.

Los cubanos no olvidamos a Manolo Gómez, aquel actor querido y admirado de la televisión, quien para poder emigrar a Estados Unidos se vio obligado a barrer las calles de la capital durante meses. Un poco antes había interpretado el papel de Santos Luzardo en la novela Doña Bárbara.

El trabajo forzado es un aspecto más del sistema represivo impuesto por el régimen cubano, no sólo a quienes viven entre rejas, sino a todo el pueblo. Tuvo sus orígenes no precisamente con la creación de las UMAP, sino mucho antes, cuando Ernesto Che Guevara convocó a los residentes de la provincia Granma a realizar trabajos sin retribución alguna en noviembre de 1959 para terminar de construir la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos.

Se hizo costumbre así que el gobierno castrista, único patrón absoluto de la Isla, hiciera cuanta movilización de trabajo necesitara con sus asalariados. A este tipo de trabajo se le llama voluntario, una variante del forzado.

Para terminar no quiero dejar de mencionar a ciertas personalidades de la historia que sufrieron en carne propia el trabajo forzado. A los 16 años, nuestro Apóstol José Martí. También los escritores Fiador Dostoievski, Vicente Blasco Ibáñez, Oscar Wilde y el poeta Pedro de Trejo, éste último en el siglo XVI sufrieron esa trágica y conmovedora experiencia.


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