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DEPORTES
Torneo Hemingway: poco ruido y poca pesca
Miguel Saludes
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - A
las diez de la mañana del domingo 29 de
mayo, el ulular de las sirenas se expandía
por la ensenada de Cojímar anunciando la
partida de una docena de embarcaciones participantes
en el torneo Hemingway de la pesca de la aguja.
Con este nombre se designa en Cuba a dos especies
emparentadas con el pez espada, pero de menor
tamaño: el pez vela y el marlín.
Este último es el emblema del equipo de
béisbol que representa a la Florida en
las Ligas mayores.
Pasadas las cinco de la tarde un nuevo toque
estridente avisaba del regreso de los barcos.
Comenzaría el pesaje de las piezas capturadas
para determinar el lugar de los vencedores. Con
la premiación llegarían a su final
las tres fases en que se desarrolla este evento
de pesca deportiva, dividido en tres jornadas.
El primer fin de semana tiene lugar la competición
a nivel municipal. El segundo continúa
con la provincial y cierra el tercero con la competencia
nacional
En esta ocasión los pescadores no estuvieron
de suerte con las agujas. En la justa provincial
una embarcación se agenció uno de
estos codiciados peces, mientras que en la provincial
predominaron los dorados, una especie de gran
tamaño pero que no da mayor renombre al
pescador afortunado. No obstante, en el último
día del torneo, sobre las barras corroídas
por el inclemente salitre marino situadas cerca
del monumento al escritor norteño fueron
colgadas una aguja de clase, comúnmente
conocida como castero, de 124.99 libras y tres
dorados, el mayor de los cuales pesó 26
libras, dando con ello el triunfo al guantanamero
Idelys Columbié en esta modalidad. Por
su parte, el matancero Orivio Pérez, un
veterano con más de cuarenta años
en estas lides, se llevó las palmas gracias
al narigudo que capturó.
Los lugareños de Cojímar comentan
entre tanto lo deslucido que van siendo estos
eventos de año en año. Desde hace
unos años se viene confrontando la incómoda
situación que produce el derruido estado
del antiguo muelle, el cual quedó seccionado
por el oleaje producido por el paso de un ciclón.
Desde entonces hay que trasladar al área
de premiaciones, situada en el céntrico
parque del pueblo, los peces capturados. Esta
operación, que antes se hacía en
el mismo sitio por donde arribaban las embarcaciones,
ahora se ha complicado, pues los pescadores y
sus presas deben ser llevados por un transporte
desde la base situada en la embocadura del río,
a casi un kilómetro de distancia del parque.
El torneo de este año apenas fue reseñado,
pero con el pretexto de su realización
fueron organizadas las acostumbradas actividades
recreativas con abundancia de ron, cerdo asado,
así como venta de comestibles y artículos
de bisutería. Galleta dulce a granel, caramelos,
ristras de cebollas y ajos, mangos, artículos
plásticos, que comprenden desde juguetes
hasta cepillos de pelo, estaban dispuestos en
la calle principal, en los alrededores del centro
del evento.
Por lo general, los que participan en esta parte
del programa, apenas muestran interés por
lo que ocurre en el podio de premiaciones, mientras
disfrutan sus vasos de bebidas etílicas.
Una queja generalizada fue la ausencia de las
pipas de cerveza a granel, que en ocasiones anteriores
hicieron más nutrida la presencia de público
en estas celebraciones. Los que querían
cerveza en moneda nacional, contaban sólo
con un punto de venta de este producto. En las
cercanías existen dos establecimientos
que expenden en divisas, pero para colmo de males
en las semanas precedentes los apagones hicieron
de las suyas, impidiendo que las latas estuvieran
frías en el momento de ser consumidas.
De esta manera Ernest Hemingway fue honrado con
dos cosas que, además de la escritura y
las beldades femeninas, le produjeron gran placer
en la vida. Mientras unos se apasionaban sobre
las olas afanándose con las varas de pesca,
otros ponían en peligro la estabilidad
bajo sus plantas a golpe de tragos fuertes.
La semana anterior se celebró el torneo
internacional de este tipo de pesca, pero la sede
del mismo está situada en una zona muy
lejana de los parajes que sirvieron de inspiración
al versátil escritor y aventurero norteamericano.
La que sirve de marco a la competencia de pescadores
foráneos tiene su punto de partida en Marina
Hemingway, un exclusivo centro turístico
situado en la zona habanera de Barlovento, en
Miramar. Resulta curioso que aquél no sea
el que sirva de colofón a estos certámenes.
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