PRENSA INDEPENDIENTE
Mayo 31, 2005
 

DEPORTES
Torneo Hemingway: poco ruido y poca pesca

Miguel Saludes

LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - A las diez de la mañana del domingo 29 de mayo, el ulular de las sirenas se expandía por la ensenada de Cojímar anunciando la partida de una docena de embarcaciones participantes en el torneo Hemingway de la pesca de la aguja. Con este nombre se designa en Cuba a dos especies emparentadas con el pez espada, pero de menor tamaño: el pez vela y el marlín. Este último es el emblema del equipo de béisbol que representa a la Florida en las Ligas mayores.

Pasadas las cinco de la tarde un nuevo toque estridente avisaba del regreso de los barcos. Comenzaría el pesaje de las piezas capturadas para determinar el lugar de los vencedores. Con la premiación llegarían a su final las tres fases en que se desarrolla este evento de pesca deportiva, dividido en tres jornadas. El primer fin de semana tiene lugar la competición a nivel municipal. El segundo continúa con la provincial y cierra el tercero con la competencia nacional

En esta ocasión los pescadores no estuvieron de suerte con las agujas. En la justa provincial una embarcación se agenció uno de estos codiciados peces, mientras que en la provincial predominaron los dorados, una especie de gran tamaño pero que no da mayor renombre al pescador afortunado. No obstante, en el último día del torneo, sobre las barras corroídas por el inclemente salitre marino situadas cerca del monumento al escritor norteño fueron colgadas una aguja de clase, comúnmente conocida como castero, de 124.99 libras y tres dorados, el mayor de los cuales pesó 26 libras, dando con ello el triunfo al guantanamero Idelys Columbié en esta modalidad. Por su parte, el matancero Orivio Pérez, un veterano con más de cuarenta años en estas lides, se llevó las palmas gracias al narigudo que capturó.

Los lugareños de Cojímar comentan entre tanto lo deslucido que van siendo estos eventos de año en año. Desde hace unos años se viene confrontando la incómoda situación que produce el derruido estado del antiguo muelle, el cual quedó seccionado por el oleaje producido por el paso de un ciclón. Desde entonces hay que trasladar al área de premiaciones, situada en el céntrico parque del pueblo, los peces capturados. Esta operación, que antes se hacía en el mismo sitio por donde arribaban las embarcaciones, ahora se ha complicado, pues los pescadores y sus presas deben ser llevados por un transporte desde la base situada en la embocadura del río, a casi un kilómetro de distancia del parque.

El torneo de este año apenas fue reseñado, pero con el pretexto de su realización fueron organizadas las acostumbradas actividades recreativas con abundancia de ron, cerdo asado, así como venta de comestibles y artículos de bisutería. Galleta dulce a granel, caramelos, ristras de cebollas y ajos, mangos, artículos plásticos, que comprenden desde juguetes hasta cepillos de pelo, estaban dispuestos en la calle principal, en los alrededores del centro del evento.

Por lo general, los que participan en esta parte del programa, apenas muestran interés por lo que ocurre en el podio de premiaciones, mientras disfrutan sus vasos de bebidas etílicas. Una queja generalizada fue la ausencia de las pipas de cerveza a granel, que en ocasiones anteriores hicieron más nutrida la presencia de público en estas celebraciones. Los que querían cerveza en moneda nacional, contaban sólo con un punto de venta de este producto. En las cercanías existen dos establecimientos que expenden en divisas, pero para colmo de males en las semanas precedentes los apagones hicieron de las suyas, impidiendo que las latas estuvieran frías en el momento de ser consumidas.

De esta manera Ernest Hemingway fue honrado con dos cosas que, además de la escritura y las beldades femeninas, le produjeron gran placer en la vida. Mientras unos se apasionaban sobre las olas afanándose con las varas de pesca, otros ponían en peligro la estabilidad bajo sus plantas a golpe de tragos fuertes.

La semana anterior se celebró el torneo internacional de este tipo de pesca, pero la sede del mismo está situada en una zona muy lejana de los parajes que sirvieron de inspiración al versátil escritor y aventurero norteamericano. La que sirve de marco a la competencia de pescadores foráneos tiene su punto de partida en Marina Hemingway, un exclusivo centro turístico situado en la zona habanera de Barlovento, en Miramar. Resulta curioso que aquél no sea el que sirva de colofón a estos certámenes.


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