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POLITICA
Gabo el "agentón"
Juan González Febles
LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - El sostenimiento
por más de 46 años del régimen
de Fidel Castro es el fruto de un turbio entramado
de alianzas y complicidades. Lo más turbio,
quizás, lo aportan los liberales de izquierda.
Esto parecen haberlo comprendido muy bien los
cubanos de Miami. Desconfiaban de los demócratas
en general, y de Bill Clinton y su administración
en particular. Siempre tuvieron razón.
En el transcurso de su comparecencia el 20 de
mayo Castro aclaró bien las cosas. Allí
reveló el desenvolvimiento de Gabriel García
Márquez como un fino agente de inteligencia.
Un agente de influencias, dirían los entendidos.
Una versión latinoamericana despistolada
de James Bond. Habrá que preguntarse en
cuántas intrigas habrá participado
Gabo, y contra quién. A cuántas
componendas se habrá llegado, y con quiénes.
Es fascinante cómo se involucró
en los chanchullos urdidos en La Habana. Con qué
fidelidad sirvió a su señor, y en
qué circunstancias. ¿Dónde
termina el escritor? ¿Dónde comienza
el espía? ¿Será tan letalmente
embriagador el contacto con el poder y los que
lo detentan? Parece que, efectivamente, todas
las glorias del mundo caben en un grano de maíz.
Por supuesto, las glorias ajenas.
En el momento en que cualquier mortal pensaría
en un final, Castro se afirma como el conspirador
por antonomasia. Un émulo aventajado con
características de Drácula, Mr.
Hide y el profesor Moriarty. Pero poco podría
hacer sin los colaboradores brillantes y talentosos
que jamás le han faltado.
Generales como Ochoa, hombres de tretas y guerras
secretas como los de la Guardia. Intelectuales
y escritores como Debray y Don Gabo. La complicidad
silenciosa de la izquierda. Dentro de ella, el
ejército sin nombre de los arribistas y
su ala manigüera: Las Bonafini, Menchú,
Pérez Esquivel y un sin fin de nulidades.
García Márquez fue destacado el
20 de mayo. Para esa fecha, en Cuba, todos esperábamos
una reacción del régimen. El Congreso
de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil
(APSC) lo auguraba.
Era tanta la paranoia que apostábamos
por el destape del próximo "Cabo Pantera".
Se especulaba y se hicieron cábalas. Pero
lo que nadie esperó fue un Gabo Pantera.
Esa fue la verdadera sorpresa.
García Márquez se convirtió
para los cubanos en el Gabo Pantera. Alguien que
considera los derechos violados de los cubanos
"latiguillos políticos". En fin,
el coronel García Márquez informaba
al Patriarca de su gestión contra el derecho
de los cubanos.
García Márquez queda para la historia
como el correo secreto de una dictadura.
Siento mucha pena por él. En momentos
de clímax se quema al emisario de la dictadura
sin piedad. Se desacredita a la izquierda liberal
sin principios de Norteamérica. Para la
mentalidad castrista no hay diferencias entre
mediador y destinatarios. Todos son elementos
desechables. Gente blanda. En fin, idiotas y escritores
cuneteables, como diría el ministro Abel
Prieto con su humor incierto de cortesano hábil.
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