PRENSA INTERNACIONAL
Mayo 23, 2005
 

NOTICIAS DE CUBA
El Nuevo Herald

Asamblea disidente divulga fuerte resolución

Nancy San Martin, The Miami Herald. 23 de mayo de 2005.

Una resolución adoptada por los disidentes cubanos que participaron en una reunión de dos días en La Habana sin precedentes, y sin interferencias, llamó ''estalinista'' al gobierno de Castro e hizo un llamado al retorno de las ''tradiciones democráticas'' en la isla.

La resolución de 10 puntos, según una transcripción divulgada ayer, cubrió un amplio abanico de asuntos, desde llamamientos por la libertad de los presos políticos hasta la unidad de la disidencia, que ha estado dividida en cuanto a la mejor manera de buscar cambios para una futura sociedad democrática.

El gobierno cubano no respondió ayer a la resolución.

Varios exiliados cubanos en el Sur de la Florida se mostraron satisfechos.

Ninoska Pérez Castellón, personalidad radial y fundadora del Consejo por la Libertad de Cuba, declaró que la resolución demostró que los disidentes cubanos están en sintonía con el exilio de Miami.

''Es maravilloso que se hayan aferrado a la democracia. El hecho de que tantos detalles por los que abogan en el documento son cosas que los exiliados piden desde hace mucho tiempo'', dijo. "Es una muestra de que los exiliados de Miami no son distintos de los disidentes en Cuba, y que son un reflejo del pueblo cubano''.

Max Lesnick, ex director de la revista Réplica, que trabaja ahora en Radio Miami, dijo que el gobierno cubano no tendrá más remedio que reconocer el trabajo de los disidentes, suponiendo que la Asamblea Nacional del Poder Popular vea la resolución.

''Es una manera excelente de instalar algún tipo de procedimiento legal'', afirmó. "Es un buen principio. Incluso si sólo fingen legalizar la oposición, por lo menos están abriendo un canal legal''.

Por voto secreto, los delegados también eligieron una junta de 36 miembros encabezada por los tres organizadores principales de la asamblea y conocidos disidentes: la economista Martha Beatriz Roque, el abogado René Gómez Manzano y el ingeniero Félix Bonné.

La resolución, que Roque leyó en voz alta, fue recibida con gritos de ''¡Bravo!'', ''¡Cuba libre!'' y ''¡Para Cuba ya es hora!'', según una transmisión en vivo de Radio Martí, posibilitada ayer por el Centro de Apoyo e Información de la asamblea en Miami.

''Todos están muy entusiasmados. Hay un sentimiento de extraordinaria satisfacción'', dijo Sylvia Iriondo. "Esto marca un nuevo día en la lucha por una Cuba libre y democrática''.

La asamblea, a la que asistieron alrededor de 200 personas, fue llevada a cabo sin incidentes y sin una visible presencia policial por primera vez en los 46 años de gobierno de Castro. No obstante, a una docena de observadores extranjeros, sobre todo legisladores y periodistas europeos, que habían planeado asistir al evento, les fue negada la entrada al país o fueron expulsados. El presidente Bush envió al grupo un mensaje grabado en que afirmó que Estados Unidos apoyaría su "lucha por la libertad''.

La resolución pidió la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos, que se estima sean más de 300, y desaprobó el arresto de más personas "simplemente por expresar de manera pacífica su desacuerdo con el gobierno''.

Los participantes hicieron también un llamado a la apertura de un espacio político en el sistema de partido único, la abolición de la pena de muerte y reformas económicas.

En una fuerte declaración sobre la democratización de Cuba, la resolución proclamó que el gobierno cubano es ''un modelo estalinista'' que constituye un ''régimen totalitario''. La resolución demandó asimismo el ''regreso a las tradiciones democráticas de nuestro país, a la pluralidad de partidos, programas, ideologías políticas y candidatos'' y llamó al reconocimiento de los exilados "como miembros de la nación cubana''.

Sobre la pena de muerte, la resolución denunció todas las aplicaciones de la pena capital ''desde las ejecuciones sumarias'' que comenzaron el 1ro de enero de 1959 (cuando Castro tomó el poder) hasta los tres fusilados en marzo del 2003 por tratar de secuestrar una embarcación para huir del país.

La resolución afirmó también que los problemas económicos del país se deben a las normas de un gobierno para el que ''la política es más importante que la economía''. La resolución planteó que el aumento de la inversión extranjera es crucial para mantener el desarrollo, aumentar el poder adquisitivo y estimular la exportación. Dijo también que la política reciente del gobierno de distribuir arroz y ollas eléctricas a los cubanos reducía a la población a la dependencia y la pobreza y permitía al gobierno "manipular a las masas''.

El documento pide al gobierno que muestre su seriedad en la guerra mundial contra el terrorismo expulsando a miembros de la violenta organización vasca ETA ''y a todos los demás terroristas extranjeros que han hallado refugio en Cuba'', entre ellos fugitivos buscados en Estados Unidos.

El gobierno debería, además, pedir disculpas públicamente a los familiares de los muertos en el hundimiento del remolcador 13 de Marzo en 1994, y de los pilotos de la organización Hermanos al Rescate derribados por los Migs cubanos en 1996, afirmó la resolución.

Los participantes de la asamblea se comprometieron a continuar su trabajo creando una coalición inclusiva y respetando la diversidad de opiniones.

Asimismo, juraron luchar por sus objetivos bajo el concepto de que ''la patria es de todos'', una referencia a una crítica acerba divulgada por los disidentes en 1997, y un nuevo principio: "Abriremos la puerta''.

El redactor del Herald Charles Rabin contribuyó a esta información.

Documento:

Proyecto de Resolución General de la Asamblea Para Promover la Sociedad Civil en Cuba

Fustigan la expulsión de diputados y periodistas

EFE, Bruselas, 23 de mayo de 2005.

El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, lamentó ayer la expulsión de varios senadores y diputados europeos de Cuba, pero subrayó como ''dato muy positivo'' la celebración en ese país de la primera gran asamblea de la disidencia.

''Eso es lo que nos interesa a todos los europeos, que haya un proceso de transición y debate político en Cuba, por tanto hay que quedarse con la parte positiva y reflexionar sobre la negativa'', señaló Moratinos a su llegada a la sede del Consejo Europeo en Bruselas, donde se celebra un cónclave sobre el presupuesto de la UE para el período entre el 2007 y el 2013.

De todos modos, Moratinos calificó de ''elementos negativos'' las expulsiones de eurodiputados, legisladores europeos y periodistas de Cuba, afirmando que "no son aceptables''.

El canciller español recordó que hace un año la líder de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba (APSC), Martha Beatriz Roque, que organizó la asamblea, estaba en la cárcel, y calificó de ''dato muy positivo'' el que se pudiera celebrar "el primer congreso en el que la disidencia cubana pudo hablar, pudo discutir y pudo debatir''.

Cuba expulsó la semana pasada a dos ex senadoras españolas, dos eurodiputados polacos, otro alemán y un senador checo, además de varios periodistas europeos que pretendían asistir a la reunión de los disidentes.

La expulsión de los senadores y diputados europeos ha causado gran malestar en la Unión Europea, que la ha calificado de "inaceptable''.

No se descarta que Cuba figure a petición de alguna de las delegaciones nacionales en la agenda de los ministros de Asuntos Exteriores en su reunión de hoy en Bruselas, según fuentes comunitarias.

La Unión Europea debe revisar el próximo 31 de junio la decisión adoptada en enero pasado de suspender temporalmente todas las sanciones diplomáticas vigentes contra el gobierno cubano desde junio del 2003.

La decisión fue adoptada a iniciativa de España, que sostuvo que animaría a las autoridades de La Habana a emprender una serie de pasos democratizadores.

Ex fiscal federal implica a Posada en atentados

O.Corral y A.Chardy, The Miami Herald. 22 de mayo de 2005.

En junio de 1976, Luis Posada Carriles participó en una reunión en República Dominicana en la que militantes cubanos exiliados discutieron actividades terroristas contra Fidel Castro, incluyendo planes de poner una bomba en un avión cubano de pasajeros y de atentar contra un izquierdista chileno, según le dijo al Herald un ex fiscal.

Posada, ahora bajo custodia en Estados Unidos en espera de una audiencia de inmigración el mes que viene, ha negado haber asistido a tal reunión, aunque un colega militante ha dicho que él estaba allí.

Que un juez de inmigración crea o no que Posada asistió a la reunión podría ser un factor en la solicitud de asilo del militante exiliado. Las leyes de inmigración dicen que se le prohibirá asilo a un extranjero si el juez cree que éste cometió algún ''serio crimen no político'' o "participó o incitó a actividades terroristas''.

E. Lawrence Barcella Jr., que fue el principal fiscal en la investigación federal del asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier, le dijo al Herald el viernes que su investigación ubicó a Posada en la reunión que tuvo lugar en Bonao, en República Dominicana.

La información de Barcella podría jugar un papel clave en la corte de inmigración de Estados Unidos, donde Posada, que se introdujo en este país en marzo, confronta proceso de deportación.

''Posada fue un participante activo'' en la reunión, donde las discusiones enfocaron cierto número de actos potenciales cuyo fin era hacerle daño al presidente cubano Fidel Castro, dijo Barcella. Posada fue enjuiciado dos veces, y absuelto ambas, por acusaciones de que él fue quien planeó el atentado con la bomba introducida en un avión cubano de pasajeros el 6 de octubre de 1976, donde murieron 73 personas.

Barcella dijo también que otro artículo en la agenda del encuentro en Bonao fue suministrar ayuda de parte de militantes cubanos exiliados a las autoridades militares de Chile en una ''acción operativa'' contra Letelier, que murió con su asistente estadounidense Ronni Moffitt, en la explosión de una bomba en un auto en Washington en septiembre de 1976.

Barcella dice que él concluyó que Posada no tuvo nada que ver con el asesinato de Letelier.

El Departamento de Inmigración y Aduanas (DIA) detuvo a Posada el martes cuando éste se preparaba para huir del país. Dicha agencia ha indicado que tiene intenciones de deportarlo, aunque ha sugerido que no se le enviaría ni a Cuba ni a Venezuela, que son países que quieren encausarlo.

Posada intenta solicitar asilo político en EEUU, abriéndoles las puertas a los fiscales del Departamento de Seguridad Territorial para tratar de bloquear su petición, ofreciendo evidencia de que él tiene historial criminal.

Los fiscales de Seguridad Territorial ya están tratando de reunir evidencia sobre una serie de bombas colocadas en puntos turísticos en Cuba en 1997. Este mes el gobierno emitió una citación requiriendo grabaciones de The New York Times de una entrevista de 1998 en la que Posada admite haber jugado un papel en esos atentados.

Una portavoz de inmigración en Miami, Bárbara González, no quiso hacer comentarios sobre posibles acciones legales de parte de Seguridad Territorial, y Barcella dijo al Herald que ningún funcionario federal lo ha contactado en relación con Posada.

Según los abogados del gobierno federal y los de Posada preparan sus argumentos, ambos bandos esperan que los hechos de hace casi 30 años, incluyendo el encuentro en Bonao, adquieran un enfoque más directo.

No va a ser fácil poner el cuadro en orden.

Por ejemplo, aunque Posada le dijo al Herald el 11 de mayo que él no estuvo en la reunión de Bonao, otro exiliado militante, Orlando Bosch, ha dicho que Posada si asistió una noche.

Pero Bosch ha dicho que esa reunión no tuvo nada que ver con planes terroristas. Y otro exiliado militante entrevistado por el Herald el viernes, Guillermo Novo, también negó que en Bonao se hubiera planeado ningún ataque.

''En Bonao no se llegó a ningún acuerdo'', dijo Novo. "No se planearon ataques''.

Posada le dijo al Herald que él no había conocido a Bosch hasta que éste llegó a Venezuela a principios de septiembre de 1976.

También, aunque negó haber estado en Bonao, Posada le admitió al Herald que él había oído hablar anteriormente de un plan de exiliados de atacar un avión. Pero anotó que dicho plan consistía en atacar un avión en tierra, no en el aire con pasajeros dentro.

''Quizás dijeron que atacarían aviones cubanos, pero nunca oí a un grupo de exiliados hablar de volar un avión en el aire'', dijo Posada.

Eso concuerda con un relato citado en un documento del FBI recientemente revelado, con fecha octubre 9, 1976. ''La operación no salió como se planeaba porque la intención era que la bomba estallara antes de que el avión saliera de Barbados'', dice el documento.

Según un memorando secreto del Departamento de Estado publicado el miércoles por el grupo privado de investigación National Security Archive, una fuente anónima dice que Posada dijo que él tuvo conocimiento por adelantado de que era inminente el ataque a un avión cubano: 'Se alega que Posada dijo: 'Vamos a atacar un avión cubano de pasajeros' ''.

Después de la reunión de Bonao, tuvieron lugar por lo menos tres ataques: El intento de secuestro del cónsul cubano en la Península de Yucatán; la bomba del avión cubano; y el asesinato de Letelier.

Muchos de los acusados de haber conspirado en esos ataques están asociados con Bonao o con Posada. Ahora viven en el sur de la Florida, y también es posible que los citen para declarar a favor o en contra de Posada, según dicen los funcionarios del gobierno de EEUU y el abogado de Posada, Eduardo Soto.

Bosch y Novo disputan la afirmación de que en Bonao se planearon ataques terroristas, y dicen que el propósito del encuentro fue crear una organización general de grupos anticastristas conocida como CORU, o Comando Revolucionario Unido.

Posada le negó al Herald que él haya formado parte de CORU o de cualquier otro grupo militante.

Arte de la fuga en la leyenda de Posada Carriles

Casto Ocando, El Nuevo Herald. 22 de mayo de 2005.

Mucho antes de ser detenido en Miami y enviado a una cárcel de Inmigración de Texas esta semana, el combatiente anticastrista Luis Posada Carriles protagonizó tres intentos de fuga espectaculares, la última de las cuales le sirvió para salir de Venezuela tras casi una década de prisión, acusado de ser el autor intelectual de la voladura de un avión cubano en 1976. Esta es la increíble historia de las fugas.

Absuelto dos veces pero sin una sentencia confirmatoria, Posada había sido detenido preventivamente en Caracas, poco tiempo después del atentado explosivo, e irónicamente encerrado en una oficina de la Disip, el cuerpo de inteligencia policial que ayudó a crear cuando en 1969 fue reclutado en Miami por Erasto Fernández, enviado del gobierno de Rafael Caldera, que asumía la presidencia de Venezuela.

Trasladado posteriormente a cuatro cárceles, incluyendo una de máxima seguridad en los llanos venezolanos, Posada curiosamente llegó a habitar la misma celda en la Penitenciaría de San Juan de los Morros que ocupó el ex dictador Marcos Pérez Jiménez, luego de ser extraditado precisamente desde Miami; y también estuvo encarcelado en el cuartel San Carlos, la misma prisión donde estuvo encerrado por golpista Hugo Chávez.

Luego de una vida sin limitaciones, con acceso a la cumbre del dinero y el poder en la Venezuela de la década de 1970, Posada comenzaría un calvario carcelario que por diversas y misteriosas razones se prolongó por más de nueve años. El calvario culminó un buen día de 1985, cuando salió disfrazado de sacerdote de una prisión aparentemente invulnerable, para dirigirse por tierra, mar y aire, con ayuda de sus contactos en Miami, rumbo a Guatemala, al corazón de la guerra civil centroamericana, que entonces estaba en su apogeo.

Los detalles de las fugas espectaculares fueron narradas en primera persona por Posada Carriles en Los caminos del guerrero, un libro de 377 páginas, publicado en 1994, donde expone su versión del atentado y describe con lujo de detalles el proceso legal que se le siguió en Caracas, su vida carcelaria y las presiones que Fidel Castro ejercía sobre jueces militares y civiles bajo cuya jurisdicción estaba su caso.

La primera aventura de evasión se inició en 1982, cuando Posada ya lleva más de seis años detenido en la cárcel Modelo de Caracas. La primera ayuda que recibe es de un amigo suyo, comisario de la Disip de apellido Rodríguez, que introduce al penal una pistola Colt 45 que Posada esconde hábilmente dentro de un pequeño televisor en blanco y negro.

''Aunque desarmaran el chasis del televisor para un registro minucioso, sería muy difícil encontrarla'', escribió Posada.

En julio de 1982 el plan de fuga comienza a tomar cuerpo: salir con un disfraz de militar. Posada quiere aprovechar la presencia de un grupo de oficiales detenidos en su mismo pabellón, para hacerse con un uniforme a su medida.

No es un preso común. Con dinero compra privilegios dentro de la cárcel. Además de una habitación para dos, tiene una nevera pequeña, una cocina de dos hornillas. Compra y cocina su propia comida.

Con los dólares que le llegan de Miami, adquiere lienzos y pintura al óleo para distraerse, además de libros. También puede comprar un par de botas militares, que uno de los oficiales detenidos se ha ofrecido a comprar.

Un día tiene acceso al almacén donde llegan los uniformes de los militares, de una tintorería en las cercanías de la prisión. Escoge un traje de coronel, que le calza perfectamente y lo oculta envuelto dentro de un lienzo.

''Las insignias, los botones dorados y las condecoraciones del grado de coronel no fue muy difícil introducirlas al penal'', relató. "Tampoco fue difícil comprarlas o adquirirlas en el exterior, ni esconderlas en tubos de pintura al óleo que se abrían por el fondo''.

En la fuga hay dos cómplices. Además de Posada, está el otro implicado en el atentado, el fotógrafo Hernán Ricardo. Ya Ricardo se había procurado su uniforme: iría vestido de oficial de la Marina, camisa y pantalón beige y corbata negra.

La gorra militar la roba Posada durante un día de visitas. Un coronel se descuida, y la gorra desaparece en un santiamén.

Ricardo ya ha contactado a una mujer que se ofrece para esconderlos luego de la fuga. Adicionalmente, "un amigo nos consigue dos pasaportes y dos cédulas colombianas, sin problema ninguno y a un precio razonable''.

''Nuestro plan, después de fugarnos, será enconcharnos [escondernos], hasta que piensen que hemos abandonado el país y así, entraremos a Colombia por caminos verdes de la frontera de Cúcuta'', explicó Posada en sus memorias.

El proyecto también incluyó fabricar una bomba falsa con rollos de papel higiénico, para amenazar a un guardia de apellido Miranda, salir con él de la prisión y fugarse en su propio vehículo, un viejo Ford de dos puertas.

El día escogido es el domingo 8 de agosto de 1982. Al mediodía, durante la visita de los familiares, encañonan a Miranda con la pistola Colt 45 y con la falsa bomba amenazan con volarlo si no los ayuda a escapar.

Miranda está tenso. Posada se ha puesto un bigote postizo, y con el uniforme impecable, nadie lo reconoce. Ricardo lleva el traje de oficial naval. En compañía del vigilante, nadie sospecha. Salen del pabellón como si fueran visitantes.

"Tomamos un pasillo que pasa frente a la enfermería y odontología y a cuarenta metros una puerta; en la puerta están dos soldados armados custodiando. Atravesamos la puerta que los soldados abren al vernos con Miranda. Doblamos un pasillo oscuro y allí, rápidamente, nos quitamos las chaquetas que van sobre los uniformes. Ya somos un coronel, un teniente y su ayudante. Saco la gorra de la bolsa plástica, me la pongo y continúo caminando; otra puerta, esta vez los soldados de la custodia no miran: simplemente se cuadran y abren la puerta''.

En menos de lo pensado, ''circulamos libremente por la gran Caracas''. Ricardo conduce el vehículo, con Miranda a su lado. Posada va en la parte de atrás. Siguiendo a los fugitivos, viene un chevrolet gris.

"Son tres compañeros que, para tal efecto, han venido desde Miami. Ellos nos siguen, dándonos protección''.

Abandonan al asustado vigilante en un paraje desierto en las afueras de Caracas, y luego dejan el carro en el estacionamiento de un hotel.

En un taxi, se dirigen al escondite prometido por la amiga de Ricardo, pero tienen que cambiar bruscamente de planes: no hay nadie en el apartamento.

"Rápidamente acordamos seguir el plan alterno. Hacía más de 30 minutos que habíamos liberado a Miranda y era muy probable que nos anduvieran buscando''.

Buscaron nuevamente un taxi para dirijirse a la embajada de Chile, a un nuevo y peligroso destino.

Posada cuenta que pensó en pedir asilo en la embajada de Chile "porque las relaciones entre Chile y Venezuela estaban muy deterioradas debido al hostigamiento que continuamente hacían los gobiernos demócrata-cristianos contra el general Augusto Pinochet''.

Una vez en la sede diplomática, la situación comienza a ponerse tensa. Fuerzas policiales y del ejército y un enjambre de periodistas y cadenas de televisión rodean la embajada. Ya ha estallado el escándalo.

Al tercer día en la embajada ''los acontecimientos se precipitan'', relató Posada. Los gobiernos de Chile y Venezuela negocian un pacto para acelerar el juicio. El gobierno venezolano se compromete a darle celeridad. Con esa promesa, Chile niega el asilo.

Es el propio director de la Disip, su viejo amigo Remberto Uzcátegui, quien va a buscar a Posada y a Ricardo para llevarlos de regreso a una nueva prisión. Es encarcelado temporalmente en el cuartel San Carlos, en el norte de Caracas, a la misma prisión donde estuvo preso el golpista Hugo Chávez.

En unos meses, Posada y Ricardo vuelven a la cárcel Modelo, de donde salieron disfrazados de militares. La vigliancia y la seguridad se multiplican. Mientras, el juicio continúa sin definirse y se pospone nuevamente con un cambio de jurisdicción.

''Una sola idea está en mi mente: escapar, escapar, escapar'', afirmó.

De la Modelo es trasladado a la cárcel de la Planta, en el suroeste de Caracas, rodeado de severas medidas de seguridad. Es enviado a una celda de castigo por el intento de fuga, pero lo devuelven a su celda original luego de protestas y de una corta huelga de hambre.

Finalmente, junto a Ricardo, se deciden por un plan audaz: abrir boquetes con ayuda de explosivos en las dos paredes que separan su celda de la calle.

Con ayuda de un experto amigo que lo visita, determina que necesitará 17 libras de explosivo plástico C-4, de uso militar, para abrir los boquetes.

Añaden al plan otros elementos: tener a disposición un vehículo en las afueras del penal, nuevas cédulas falsas y dinero en efectivo.

Para introducir los explosivos se utiliza un método ingenioso: un oloroso pasticho con queso derretido. El mismo inspector Rodríguez vuelve a introducir una pistola, que el presidiario esconde durante las minuciosas requisas en una olla de arroz hirviendo. Los detonadores eléctricos llegan ocultos dentro de tubos de pintura al óleo sellados herméticamente. El alambre lo disimulan utilizándolo para colgar ropa lavada.

El día indicado, salen de la celda y atraviesan un almacén, donde tienen acceso a la capilla. Los complotados habían logrado obtener la copia de una llave de la capilla, y por allí se introducen para alcanzar la primera pared perimetral. Colocan una carga de explosivo C-4 y en plena madrugada, una explosión sólida sacude la prisión. Cuando desaparece el humo, se ve un boquete abierto por el estallido.

Salen por allí a la segunda puerta, y repiten rápidamente el procedimiento.

"La carga explota, pero no con fuerza; nos precipitamos rápidamente al pasillo para ver los efectos de la explosión: encontramos todo el explosivo esparcido por el suelo, y la pared intacta [. . .]. Nos encontramos en la mitad del patio sin poder hacer nada. Estamos irremediablemente perdidos''.

El penal completo despertó con la explosión. Rendidos, entregan la pistola a un guardia civil y se resignan a su destino.

'En ese instante de frustración, mi voluntad reacciona y me digo: 'Lo intentarás una y mil veces más, nadie podrá detenerte, nadie podrá mantenerte en prisión. La libertad o la muerte' '', escribió Posada.

Con dos intentos de fuga, Posada Carriles tiene fama de peligrosidad, y como tal es trasladado a la Penitenciaría de San Juan de los Morros, en el estado Guárico, considerada una prisión de máxima seguridad. El traslado se hace con un convoy de 80 soldados y un helicóptero.

''Desde el primer momento en que llegué, me aislaron completamente'', contó.

Lo encierran en la celda que sirvió de prisión al dictador Marcos Pérez Jiménez.

"La seguridad con respecto a mí era exagerada. Un guardia o vigilante civil permanecía día y noche en una celda adyacente a la mía, vigilándome todo el tiempo. Pensé que me sería imposible fugarme con un vigilante tan cerca de mí las 24 horas del día''.

Pero poco a poco, la rígida vigilancia va cediendo. Con ayuda de sus contactos en Miami, planifica una tercera y final fuga.

Decide aplicar un método nuevo: el reclutamiento gradual de uno de los vigilantes para que le sirva de ayuda con los cómplices en el exterior, a cambio de una sustancial suma de dinero.

Acude nuevamente a la táctica de los disfraces, esta vez de vigilante y de sacerdote. El plan consiste en salir durante el cambio nocturno de vigilantes con un carnet falsificado, el pelo teñido y bigotes postizos.

Salir de la prisión es el primer paso, pasar el retén de vigilancia en la carretera de acceso al penal, el más difícil de los obstáculos. Antes de lamedianoche del 17 de agosto de 1985, sale por los pasillos de la penitenciaría con una chaqueta azul de vigilante hasta que abandona el penal, gracias a la ayuda del cómplice y el pago de $17,000.

Cuando gana la carretera voltea la chaqueta al revés para que se vea negra, y se coloca el cuello de cura.

''Así, de lejos, tomé la figura de un sacerdote'', contó Posada.

Una vez recogido por el vehículo esperado, atraviesan sin dificultad el retén de vigilancia en la salida de la penitenciaría. En varias horas más, está rumbo a Caracas con sus amigos que han venido a esperarlo.

"Llegamos al escondite a las 2 y 17 minutos de la madrugada del 18 de agosto de 1985''.

El 12 de septiembre de 1985 llega a la ciudad de Coro, frente a la isla de Curazao. Sus contactos ya han alquilado una embarcación en el puerto de La Vela de Coro, a escasas cuatro millas.

''Una lancha de 23 pies de eslora, con un motor out of board con una persona a bordo nos espera'', detalló Posada.

Al cabo de una hora de viaje, divisan una embarcación pesquera.

"La lancha se aparea a la embarcación y, con mucho cuidado, logro escalarla [. . .]. En el bolsillo derecho de mi pantalón llevo un pequeño revólver .38 Smith & Wesson [. . .]. En el otro bolsillo llevo $4,700 en billetes de $20 y $50''.

En poco tiempo, llega a "una de las islas cercanas, frente a Venezuela''.

Pronto abordará una avioneta rumbo a Centroamérica.

Castro revela mensaje que envió a EEUU con García Márquez

EFE, La Habana. 21 de mayo de 2005.

El gobernante cubano, Fidel Castro, reveló ayer que el escritor colombiano Gabriel García Márquez fue portador en 1997 de un mensaje suyo para el entonces presidente de EEUU, Bill Clinton, en el que alertaba sobre actos de terrorismo contra Cuba.

Castro leyó un informe redactado por el propio García Márquez, en el que narraba detalladamente cómo desarrolló su encomienda para hacer llegar a Clinton el mensaje que contenía información sobre planes de atentados preparados por anticastristas radicados en Miami contra aviones que transportaban turistas a la isla.

Castro hizo la revelación en un acto celebrado ayer ante unas 200,000 personas, según estimaciones oficiales, reunidas en la ''Tribuna Antiimperialista José Martí'', situada a unos pasos de la Oficina de Intereses de EEUU en La Habana.

''Si realmente lo desean pueden hacer abortar a tiempo esta nueva forma de terrorismo. Imposible frenarla si EEUU no cumple el elemental deber de combatirla. No se puede dejar la responsabilidad de hacerlo sólo a Cuba'', también decía el mensaje a Clinton.

''Muy pronto podría ser víctima de tales actos cualquier país del mundo'', señaló.

Los documentos desclasificados por el gobierno cubano revelan que tras la misión cumplida por García Márquez, los gobiernos de La Habana y Washington intercambiaron información sobre planes de terrorismo de grupos anticastristas contra la isla.

Los documentos señalan también que se efectuaron varias reuniones conjuntas en La Habana sobre el tema entre expertos cubanos y oficiales norteamericanos del FBI, en las que Cuba entregó a la delegación norteamericana información documental y testimonial.

Según indicaron los documentos dados a conocer por Castro, los materiales entregados aportaban elementos investigativos acerca de 31 acciones y planes terroristas contra Cuba, ocurridos entre 1990 y 1998.

La mayor parte de esas acciones estaban vinculadas a la Fundación Nacional Cubano Americana, a la que Cuba acusa de organizar y financiar los más peligrosos actos que le atribuye al anticastrista Luis Posada Carriles, ahora detenido en EEUU.

Castro dijo que la documentación entregada al FBI incluyó también las grabaciones de 14 conversaciones telefónicas de Luis Posada Carriles en las cuales brindaba información acerca de acciones terroristas contra Cuba y datos para ubicarlo en sus residencias, en El Salvador, Honduras, Costa Rica, República Dominicana, Guatemala y Panamá.

Castro dijo que previamente había consultado al autor de Cien años de soledad sobre la publicación del informe en un mensaje que le envió la víspera.

Castro manifestó que comunicó a ''Gabo'', como se conoce al escritor colombiano, quien desde hace años es su amigo personal, que "tengo imprescindible necesidad de hablar del tema del mensaje que envié contigo sobre las actividades terroristas contra nuestro país''.

 

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