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DE CUBA El
Nuevo Herald
Asamblea disidente divulga fuerte resolución
Nancy San Martin, The Miami Herald.
23 de mayo de 2005.
Una resolución adoptada por los disidentes
cubanos que participaron en una reunión
de dos días en La Habana sin precedentes,
y sin interferencias, llamó ''estalinista''
al gobierno de Castro e hizo un llamado al retorno
de las ''tradiciones democráticas'' en
la isla.
La resolución de 10 puntos, según
una transcripción divulgada ayer, cubrió
un amplio abanico de asuntos, desde llamamientos
por la libertad de los presos políticos
hasta la unidad de la disidencia, que ha estado
dividida en cuanto a la mejor manera de buscar
cambios para una futura sociedad democrática.
El gobierno cubano no respondió ayer a
la resolución.
Varios exiliados cubanos en el Sur de la Florida
se mostraron satisfechos.
Ninoska Pérez Castellón, personalidad
radial y fundadora del Consejo por la Libertad
de Cuba, declaró que la resolución
demostró que los disidentes cubanos están
en sintonía con el exilio de Miami.
''Es maravilloso que se hayan aferrado a la democracia.
El hecho de que tantos detalles por los que abogan
en el documento son cosas que los exiliados piden
desde hace mucho tiempo'', dijo. "Es una
muestra de que los exiliados de Miami no son distintos
de los disidentes en Cuba, y que son un reflejo
del pueblo cubano''.
Max Lesnick, ex director de la revista Réplica,
que trabaja ahora en Radio Miami, dijo que el
gobierno cubano no tendrá más remedio
que reconocer el trabajo de los disidentes, suponiendo
que la Asamblea Nacional del Poder Popular vea
la resolución.
''Es una manera excelente de instalar algún
tipo de procedimiento legal'', afirmó.
"Es un buen principio. Incluso si sólo
fingen legalizar la oposición, por lo menos
están abriendo un canal legal''.
Por voto secreto, los delegados también
eligieron una junta de 36 miembros encabezada
por los tres organizadores principales de la asamblea
y conocidos disidentes: la economista Martha Beatriz
Roque, el abogado René Gómez Manzano
y el ingeniero Félix Bonné.
La resolución, que Roque leyó en
voz alta, fue recibida con gritos de ''¡Bravo!'',
''¡Cuba libre!'' y ''¡Para Cuba ya
es hora!'', según una transmisión
en vivo de Radio Martí, posibilitada ayer
por el Centro de Apoyo e Información de
la asamblea en Miami.
''Todos están muy entusiasmados. Hay
un sentimiento de extraordinaria satisfacción'',
dijo Sylvia Iriondo. "Esto marca un nuevo
día en la lucha por una Cuba libre y democrática''.
La asamblea, a la que asistieron alrededor de
200 personas, fue llevada a cabo sin incidentes
y sin una visible presencia policial por primera
vez en los 46 años de gobierno de Castro.
No obstante, a una docena de observadores extranjeros,
sobre todo legisladores y periodistas europeos,
que habían planeado asistir al evento,
les fue negada la entrada al país o fueron
expulsados. El presidente Bush envió al
grupo un mensaje grabado en que afirmó
que Estados Unidos apoyaría su "lucha
por la libertad''.
La resolución pidió la liberación
inmediata e incondicional de todos los presos
políticos, que se estima sean más
de 300, y desaprobó el arresto de más
personas "simplemente por expresar de manera
pacífica su desacuerdo con el gobierno''.
Los participantes hicieron también un
llamado a la apertura de un espacio político
en el sistema de partido único, la abolición
de la pena de muerte y reformas económicas.
En una fuerte declaración sobre la democratización
de Cuba, la resolución proclamó
que el gobierno cubano es ''un modelo estalinista''
que constituye un ''régimen totalitario''.
La resolución demandó asimismo el
''regreso a las tradiciones democráticas
de nuestro país, a la pluralidad de partidos,
programas, ideologías políticas
y candidatos'' y llamó al reconocimiento
de los exilados "como miembros de la nación
cubana''.
Sobre la pena de muerte, la resolución
denunció todas las aplicaciones de la pena
capital ''desde las ejecuciones sumarias'' que
comenzaron el 1ro de enero de 1959 (cuando Castro
tomó el poder) hasta los tres fusilados
en marzo del 2003 por tratar de secuestrar una
embarcación para huir del país.
La resolución afirmó también
que los problemas económicos del país
se deben a las normas de un gobierno para el que
''la política es más importante
que la economía''. La resolución
planteó que el aumento de la inversión
extranjera es crucial para mantener el desarrollo,
aumentar el poder adquisitivo y estimular la exportación.
Dijo también que la política reciente
del gobierno de distribuir arroz y ollas eléctricas
a los cubanos reducía a la población
a la dependencia y la pobreza y permitía
al gobierno "manipular a las masas''.
El documento pide al gobierno que muestre su
seriedad en la guerra mundial contra el terrorismo
expulsando a miembros de la violenta organización
vasca ETA ''y a todos los demás terroristas
extranjeros que han hallado refugio en Cuba'',
entre ellos fugitivos buscados en Estados Unidos.
El gobierno debería, además, pedir
disculpas públicamente a los familiares
de los muertos en el hundimiento del remolcador
13 de Marzo en 1994, y de los pilotos de la organización
Hermanos al Rescate derribados por los Migs cubanos
en 1996, afirmó la resolución.
Los participantes de la asamblea se comprometieron
a continuar su trabajo creando una coalición
inclusiva y respetando la diversidad de opiniones.
Asimismo, juraron luchar por sus objetivos bajo
el concepto de que ''la patria es de todos'',
una referencia a una crítica acerba divulgada
por los disidentes en 1997, y un nuevo principio:
"Abriremos la puerta''.
El redactor del Herald Charles
Rabin contribuyó a esta información.
Documento:
Proyecto
de Resolución General de la Asamblea Para Promover
la Sociedad Civil en Cuba
Fustigan la expulsión de diputados
y periodistas
EFE, Bruselas, 23 de mayo de 2005.
El ministro español de Asuntos Exteriores,
Miguel Angel Moratinos, lamentó ayer la
expulsión de varios senadores y diputados
europeos de Cuba, pero subrayó como ''dato
muy positivo'' la celebración en ese país
de la primera gran asamblea de la disidencia.
''Eso es lo que nos interesa a todos los europeos,
que haya un proceso de transición y debate
político en Cuba, por tanto hay que quedarse
con la parte positiva y reflexionar sobre la negativa'',
señaló Moratinos a su llegada a
la sede del Consejo Europeo en Bruselas, donde
se celebra un cónclave sobre el presupuesto
de la UE para el período entre el 2007
y el 2013.
De todos modos, Moratinos calificó de
''elementos negativos'' las expulsiones de eurodiputados,
legisladores europeos y periodistas de Cuba, afirmando
que "no son aceptables''.
El canciller español recordó que
hace un año la líder de la Asamblea
para Promover la Sociedad Civil en Cuba (APSC),
Martha Beatriz Roque, que organizó la asamblea,
estaba en la cárcel, y calificó
de ''dato muy positivo'' el que se pudiera celebrar
"el primer congreso en el que la disidencia
cubana pudo hablar, pudo discutir y pudo debatir''.
Cuba expulsó la semana pasada a dos ex
senadoras españolas, dos eurodiputados
polacos, otro alemán y un senador checo,
además de varios periodistas europeos que
pretendían asistir a la reunión
de los disidentes.
La expulsión de los senadores y diputados
europeos ha causado gran malestar en la Unión
Europea, que la ha calificado de "inaceptable''.
No se descarta que Cuba figure a petición
de alguna de las delegaciones nacionales en la
agenda de los ministros de Asuntos Exteriores
en su reunión de hoy en Bruselas, según
fuentes comunitarias.
La Unión Europea debe revisar el próximo
31 de junio la decisión adoptada en enero
pasado de suspender temporalmente todas las sanciones
diplomáticas vigentes contra el gobierno
cubano desde junio del 2003.
La decisión fue adoptada a iniciativa
de España, que sostuvo que animaría
a las autoridades de La Habana a emprender una
serie de pasos democratizadores.
Ex fiscal federal implica a Posada en atentados
O.Corral y A.Chardy, The Miami
Herald. 22 de mayo de 2005.
En junio de 1976, Luis Posada Carriles participó
en una reunión en República Dominicana
en la que militantes cubanos exiliados discutieron
actividades terroristas contra Fidel Castro, incluyendo
planes de poner una bomba en un avión cubano
de pasajeros y de atentar contra un izquierdista
chileno, según le dijo al Herald un ex
fiscal.
Posada, ahora bajo custodia en Estados Unidos
en espera de una audiencia de inmigración
el mes que viene, ha negado haber asistido a tal
reunión, aunque un colega militante ha
dicho que él estaba allí.
Que un juez de inmigración crea o no que
Posada asistió a la reunión podría
ser un factor en la solicitud de asilo del militante
exiliado. Las leyes de inmigración dicen
que se le prohibirá asilo a un extranjero
si el juez cree que éste cometió
algún ''serio crimen no político''
o "participó o incitó a actividades
terroristas''.
E. Lawrence Barcella Jr., que fue el principal
fiscal en la investigación federal del
asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier,
le dijo al Herald el viernes que su investigación
ubicó a Posada en la reunión que
tuvo lugar en Bonao, en República Dominicana.
La información de Barcella podría
jugar un papel clave en la corte de inmigración
de Estados Unidos, donde Posada, que se introdujo
en este país en marzo, confronta proceso
de deportación.
''Posada fue un participante activo'' en la reunión,
donde las discusiones enfocaron cierto número
de actos potenciales cuyo fin era hacerle daño
al presidente cubano Fidel Castro, dijo Barcella.
Posada fue enjuiciado dos veces, y absuelto ambas,
por acusaciones de que él fue quien planeó
el atentado con la bomba introducida en un avión
cubano de pasajeros el 6 de octubre de 1976, donde
murieron 73 personas.
Barcella dijo también que otro artículo
en la agenda del encuentro en Bonao fue suministrar
ayuda de parte de militantes cubanos exiliados
a las autoridades militares de Chile en una ''acción
operativa'' contra Letelier, que murió
con su asistente estadounidense Ronni Moffitt,
en la explosión de una bomba en un auto
en Washington en septiembre de 1976.
Barcella dice que él concluyó que
Posada no tuvo nada que ver con el asesinato de
Letelier.
El Departamento de Inmigración y Aduanas
(DIA) detuvo a Posada el martes cuando éste
se preparaba para huir del país. Dicha
agencia ha indicado que tiene intenciones de deportarlo,
aunque ha sugerido que no se le enviaría
ni a Cuba ni a Venezuela, que son países
que quieren encausarlo.
Posada intenta solicitar asilo político
en EEUU, abriéndoles las puertas a los
fiscales del Departamento de Seguridad Territorial
para tratar de bloquear su petición, ofreciendo
evidencia de que él tiene historial criminal.
Los fiscales de Seguridad Territorial ya están
tratando de reunir evidencia sobre una serie de
bombas colocadas en puntos turísticos en
Cuba en 1997. Este mes el gobierno emitió
una citación requiriendo grabaciones de
The New York Times de una entrevista de 1998 en
la que Posada admite haber jugado un papel en
esos atentados.
Una portavoz de inmigración en Miami,
Bárbara González, no quiso hacer
comentarios sobre posibles acciones legales de
parte de Seguridad Territorial, y Barcella dijo
al Herald que ningún funcionario federal
lo ha contactado en relación con Posada.
Según los abogados del gobierno federal
y los de Posada preparan sus argumentos, ambos
bandos esperan que los hechos de hace casi 30
años, incluyendo el encuentro en Bonao,
adquieran un enfoque más directo.
No va a ser fácil poner el cuadro en orden.
Por ejemplo, aunque Posada le dijo al Herald
el 11 de mayo que él no estuvo en la reunión
de Bonao, otro exiliado militante, Orlando Bosch,
ha dicho que Posada si asistió una noche.
Pero Bosch ha dicho que esa reunión no
tuvo nada que ver con planes terroristas. Y otro
exiliado militante entrevistado por el Herald
el viernes, Guillermo Novo, también negó
que en Bonao se hubiera planeado ningún
ataque.
''En Bonao no se llegó a ningún
acuerdo'', dijo Novo. "No se planearon ataques''.
Posada le dijo al Herald que él no había
conocido a Bosch hasta que éste llegó
a Venezuela a principios de septiembre de 1976.
También, aunque negó haber estado
en Bonao, Posada le admitió al Herald que
él había oído hablar anteriormente
de un plan de exiliados de atacar un avión.
Pero anotó que dicho plan consistía
en atacar un avión en tierra, no en el
aire con pasajeros dentro.
''Quizás dijeron que atacarían
aviones cubanos, pero nunca oí a un grupo
de exiliados hablar de volar un avión en
el aire'', dijo Posada.
Eso concuerda con un relato citado en un documento
del FBI recientemente revelado, con fecha octubre
9, 1976. ''La operación no salió
como se planeaba porque la intención era
que la bomba estallara antes de que el avión
saliera de Barbados'', dice el documento.
Según un memorando secreto del Departamento
de Estado publicado el miércoles por el
grupo privado de investigación National
Security Archive, una fuente anónima dice
que Posada dijo que él tuvo conocimiento
por adelantado de que era inminente el ataque
a un avión cubano: 'Se alega que Posada
dijo: 'Vamos a atacar un avión cubano de
pasajeros' ''.
Después de la reunión de Bonao,
tuvieron lugar por lo menos tres ataques: El intento
de secuestro del cónsul cubano en la Península
de Yucatán; la bomba del avión cubano;
y el asesinato de Letelier.
Muchos de los acusados de haber conspirado en
esos ataques están asociados con Bonao
o con Posada. Ahora viven en el sur de la Florida,
y también es posible que los citen para
declarar a favor o en contra de Posada, según
dicen los funcionarios del gobierno de EEUU y
el abogado de Posada, Eduardo Soto.
Bosch y Novo disputan la afirmación de
que en Bonao se planearon ataques terroristas,
y dicen que el propósito del encuentro
fue crear una organización general de grupos
anticastristas conocida como CORU, o Comando Revolucionario
Unido.
Posada le negó al Herald que él
haya formado parte de CORU o de cualquier otro
grupo militante.
Arte de la fuga en la leyenda de Posada Carriles
Casto Ocando, El Nuevo Herald.
22 de mayo de 2005.
Mucho antes de ser detenido en Miami y enviado
a una cárcel de Inmigración de Texas
esta semana, el combatiente anticastrista Luis
Posada Carriles protagonizó tres intentos
de fuga espectaculares, la última de las
cuales le sirvió para salir de Venezuela
tras casi una década de prisión,
acusado de ser el autor intelectual de la voladura
de un avión cubano en 1976. Esta es la
increíble historia de las fugas.
Absuelto dos veces pero sin una sentencia confirmatoria,
Posada había sido detenido preventivamente
en Caracas, poco tiempo después del atentado
explosivo, e irónicamente encerrado en
una oficina de la Disip, el cuerpo de inteligencia
policial que ayudó a crear cuando en 1969
fue reclutado en Miami por Erasto Fernández,
enviado del gobierno de Rafael Caldera, que asumía
la presidencia de Venezuela.
Trasladado posteriormente a cuatro cárceles,
incluyendo una de máxima seguridad en los
llanos venezolanos, Posada curiosamente llegó
a habitar la misma celda en la Penitenciaría
de San Juan de los Morros que ocupó el
ex dictador Marcos Pérez Jiménez,
luego de ser extraditado precisamente desde Miami;
y también estuvo encarcelado en el cuartel
San Carlos, la misma prisión donde estuvo
encerrado por golpista Hugo Chávez.
Luego de una vida sin limitaciones, con acceso
a la cumbre del dinero y el poder en la Venezuela
de la década de 1970, Posada comenzaría
un calvario carcelario que por diversas y misteriosas
razones se prolongó por más de nueve
años. El calvario culminó un buen
día de 1985, cuando salió disfrazado
de sacerdote de una prisión aparentemente
invulnerable, para dirigirse por tierra, mar y
aire, con ayuda de sus contactos en Miami, rumbo
a Guatemala, al corazón de la guerra civil
centroamericana, que entonces estaba en su apogeo.
Los detalles de las fugas espectaculares fueron
narradas en primera persona por Posada Carriles
en Los caminos del guerrero, un libro de 377 páginas,
publicado en 1994, donde expone su versión
del atentado y describe con lujo de detalles el
proceso legal que se le siguió en Caracas,
su vida carcelaria y las presiones que Fidel Castro
ejercía sobre jueces militares y civiles
bajo cuya jurisdicción estaba su caso.
La primera aventura de evasión se inició
en 1982, cuando Posada ya lleva más de
seis años detenido en la cárcel
Modelo de Caracas. La primera ayuda que recibe
es de un amigo suyo, comisario de la Disip de
apellido Rodríguez, que introduce al penal
una pistola Colt 45 que Posada esconde hábilmente
dentro de un pequeño televisor en blanco
y negro.
''Aunque desarmaran el chasis del televisor para
un registro minucioso, sería muy difícil
encontrarla'', escribió Posada.
En julio de 1982 el plan de fuga comienza a tomar
cuerpo: salir con un disfraz de militar. Posada
quiere aprovechar la presencia de un grupo de
oficiales detenidos en su mismo pabellón,
para hacerse con un uniforme a su medida.
No es un preso común. Con dinero compra
privilegios dentro de la cárcel. Además
de una habitación para dos, tiene una nevera
pequeña, una cocina de dos hornillas. Compra
y cocina su propia comida.
Con los dólares que le llegan de Miami,
adquiere lienzos y pintura al óleo para
distraerse, además de libros. También
puede comprar un par de botas militares, que uno
de los oficiales detenidos se ha ofrecido a comprar.
Un día tiene acceso al almacén
donde llegan los uniformes de los militares, de
una tintorería en las cercanías
de la prisión. Escoge un traje de coronel,
que le calza perfectamente y lo oculta envuelto
dentro de un lienzo.
''Las insignias, los botones dorados y las condecoraciones
del grado de coronel no fue muy difícil
introducirlas al penal'', relató. "Tampoco
fue difícil comprarlas o adquirirlas en
el exterior, ni esconderlas en tubos de pintura
al óleo que se abrían por el fondo''.
En la fuga hay dos cómplices. Además
de Posada, está el otro implicado en el
atentado, el fotógrafo Hernán Ricardo.
Ya Ricardo se había procurado su uniforme:
iría vestido de oficial de la Marina, camisa
y pantalón beige y corbata negra.
La gorra militar la roba Posada durante un día
de visitas. Un coronel se descuida, y la gorra
desaparece en un santiamén.
Ricardo ya ha contactado a una mujer que se ofrece
para esconderlos luego de la fuga. Adicionalmente,
"un amigo nos consigue dos pasaportes y dos
cédulas colombianas, sin problema ninguno
y a un precio razonable''.
''Nuestro plan, después de fugarnos, será
enconcharnos [escondernos], hasta que piensen
que hemos abandonado el país y así,
entraremos a Colombia por caminos verdes de la
frontera de Cúcuta'', explicó Posada
en sus memorias.
El proyecto también incluyó fabricar
una bomba falsa con rollos de papel higiénico,
para amenazar a un guardia de apellido Miranda,
salir con él de la prisión y fugarse
en su propio vehículo, un viejo Ford de
dos puertas.
El día escogido es el domingo 8 de agosto
de 1982. Al mediodía, durante la visita
de los familiares, encañonan a Miranda
con la pistola Colt 45 y con la falsa bomba amenazan
con volarlo si no los ayuda a escapar.
Miranda está tenso. Posada se ha puesto
un bigote postizo, y con el uniforme impecable,
nadie lo reconoce. Ricardo lleva el traje de oficial
naval. En compañía del vigilante,
nadie sospecha. Salen del pabellón como
si fueran visitantes.
"Tomamos un pasillo que pasa frente a la
enfermería y odontología y a cuarenta
metros una puerta; en la puerta están dos
soldados armados custodiando. Atravesamos la puerta
que los soldados abren al vernos con Miranda.
Doblamos un pasillo oscuro y allí, rápidamente,
nos quitamos las chaquetas que van sobre los uniformes.
Ya somos un coronel, un teniente y su ayudante.
Saco la gorra de la bolsa plástica, me
la pongo y continúo caminando; otra puerta,
esta vez los soldados de la custodia no miran:
simplemente se cuadran y abren la puerta''.
En menos de lo pensado, ''circulamos libremente
por la gran Caracas''. Ricardo conduce el vehículo,
con Miranda a su lado. Posada va en la parte de
atrás. Siguiendo a los fugitivos, viene
un chevrolet gris.
"Son tres compañeros que, para tal
efecto, han venido desde Miami. Ellos nos siguen,
dándonos protección''.
Abandonan al asustado vigilante en un paraje
desierto en las afueras de Caracas, y luego dejan
el carro en el estacionamiento de un hotel.
En un taxi, se dirigen al escondite prometido
por la amiga de Ricardo, pero tienen que cambiar
bruscamente de planes: no hay nadie en el apartamento.
"Rápidamente acordamos seguir el
plan alterno. Hacía más de 30 minutos
que habíamos liberado a Miranda y era muy
probable que nos anduvieran buscando''.
Buscaron nuevamente un taxi para dirijirse a
la embajada de Chile, a un nuevo y peligroso destino.
Posada cuenta que pensó en pedir asilo
en la embajada de Chile "porque las relaciones
entre Chile y Venezuela estaban muy deterioradas
debido al hostigamiento que continuamente hacían
los gobiernos demócrata-cristianos contra
el general Augusto Pinochet''.
Una vez en la sede diplomática, la situación
comienza a ponerse tensa. Fuerzas policiales y
del ejército y un enjambre de periodistas
y cadenas de televisión rodean la embajada.
Ya ha estallado el escándalo.
Al tercer día en la embajada ''los acontecimientos
se precipitan'', relató Posada. Los gobiernos
de Chile y Venezuela negocian un pacto para acelerar
el juicio. El gobierno venezolano se compromete
a darle celeridad. Con esa promesa, Chile niega
el asilo.
Es el propio director de la Disip, su viejo
amigo Remberto Uzcátegui, quien va a buscar
a Posada y a Ricardo para llevarlos de regreso
a una nueva prisión. Es encarcelado temporalmente
en el cuartel San Carlos, en el norte de Caracas,
a la misma prisión donde estuvo preso el
golpista Hugo Chávez.
En unos meses, Posada y Ricardo vuelven a la
cárcel Modelo, de donde salieron disfrazados
de militares. La vigliancia y la seguridad se
multiplican. Mientras, el juicio continúa
sin definirse y se pospone nuevamente con un cambio
de jurisdicción.
''Una sola idea está en mi mente: escapar,
escapar, escapar'', afirmó.
De la Modelo es trasladado a la cárcel
de la Planta, en el suroeste de Caracas, rodeado
de severas medidas de seguridad. Es enviado a
una celda de castigo por el intento de fuga, pero
lo devuelven a su celda original luego de protestas
y de una corta huelga de hambre.
Finalmente, junto a Ricardo, se deciden por un
plan audaz: abrir boquetes con ayuda de explosivos
en las dos paredes que separan su celda de la
calle.
Con ayuda de un experto amigo que lo visita,
determina que necesitará 17 libras de explosivo
plástico C-4, de uso militar, para abrir
los boquetes.
Añaden al plan otros elementos: tener
a disposición un vehículo en las
afueras del penal, nuevas cédulas falsas
y dinero en efectivo.
Para introducir los explosivos se utiliza un
método ingenioso: un oloroso pasticho con
queso derretido. El mismo inspector Rodríguez
vuelve a introducir una pistola, que el presidiario
esconde durante las minuciosas requisas en una
olla de arroz hirviendo. Los detonadores eléctricos
llegan ocultos dentro de tubos de pintura al óleo
sellados herméticamente. El alambre lo
disimulan utilizándolo para colgar ropa
lavada.
El día indicado, salen de la celda y atraviesan
un almacén, donde tienen acceso a la capilla.
Los complotados habían logrado obtener
la copia de una llave de la capilla, y por allí
se introducen para alcanzar la primera pared perimetral.
Colocan una carga de explosivo C-4 y en plena
madrugada, una explosión sólida
sacude la prisión. Cuando desaparece el
humo, se ve un boquete abierto por el estallido.
Salen por allí a la segunda puerta, y
repiten rápidamente el procedimiento.
"La carga explota, pero no con fuerza; nos
precipitamos rápidamente al pasillo para
ver los efectos de la explosión: encontramos
todo el explosivo esparcido por el suelo, y la
pared intacta [. . .]. Nos encontramos en la mitad
del patio sin poder hacer nada. Estamos irremediablemente
perdidos''.
El penal completo despertó con la explosión.
Rendidos, entregan la pistola a un guardia civil
y se resignan a su destino.
'En ese instante de frustración, mi voluntad
reacciona y me digo: 'Lo intentarás una
y mil veces más, nadie podrá detenerte,
nadie podrá mantenerte en prisión.
La libertad o la muerte' '', escribió Posada.
Con dos intentos de fuga, Posada Carriles tiene
fama de peligrosidad, y como tal es trasladado
a la Penitenciaría de San Juan de los Morros,
en el estado Guárico, considerada una prisión
de máxima seguridad. El traslado se hace
con un convoy de 80 soldados y un helicóptero.
''Desde el primer momento en que llegué,
me aislaron completamente'', contó.
Lo encierran en la celda que sirvió de
prisión al dictador Marcos Pérez
Jiménez.
"La seguridad con respecto a mí era
exagerada. Un guardia o vigilante civil permanecía
día y noche en una celda adyacente a la
mía, vigilándome todo el tiempo.
Pensé que me sería imposible fugarme
con un vigilante tan cerca de mí las 24
horas del día''.
Pero poco a poco, la rígida vigilancia
va cediendo. Con ayuda de sus contactos en Miami,
planifica una tercera y final fuga.
Decide aplicar un método nuevo: el reclutamiento
gradual de uno de los vigilantes para que le sirva
de ayuda con los cómplices en el exterior,
a cambio de una sustancial suma de dinero.
Acude nuevamente a la táctica de los disfraces,
esta vez de vigilante y de sacerdote. El plan
consiste en salir durante el cambio nocturno de
vigilantes con un carnet falsificado, el pelo
teñido y bigotes postizos.
Salir de la prisión es el primer paso,
pasar el retén de vigilancia en la carretera
de acceso al penal, el más difícil
de los obstáculos. Antes de lamedianoche
del 17 de agosto de 1985, sale por los pasillos
de la penitenciaría con una chaqueta azul
de vigilante hasta que abandona el penal, gracias
a la ayuda del cómplice y el pago de $17,000.
Cuando gana la carretera voltea la chaqueta al
revés para que se vea negra, y se coloca
el cuello de cura.
''Así, de lejos, tomé la figura
de un sacerdote'', contó Posada.
Una vez recogido por el vehículo esperado,
atraviesan sin dificultad el retén de vigilancia
en la salida de la penitenciaría. En varias
horas más, está rumbo a Caracas
con sus amigos que han venido a esperarlo.
"Llegamos al escondite a las 2 y 17 minutos
de la madrugada del 18 de agosto de 1985''.
El 12 de septiembre de 1985 llega a la ciudad
de Coro, frente a la isla de Curazao. Sus contactos
ya han alquilado una embarcación en el
puerto de La Vela de Coro, a escasas cuatro millas.
''Una lancha de 23 pies de eslora, con un motor
out of board con una persona a bordo nos espera'',
detalló Posada.
Al cabo de una hora de viaje, divisan una embarcación
pesquera.
"La lancha se aparea a la embarcación
y, con mucho cuidado, logro escalarla [. . .].
En el bolsillo derecho de mi pantalón llevo
un pequeño revólver .38 Smith &
Wesson [. . .]. En el otro bolsillo llevo $4,700
en billetes de $20 y $50''.
En poco tiempo, llega a "una de las islas
cercanas, frente a Venezuela''.
Pronto abordará una avioneta rumbo a Centroamérica.
Castro revela mensaje que envió a EEUU
con García Márquez
EFE, La Habana. 21 de mayo de
2005.
El gobernante cubano, Fidel Castro, reveló
ayer que el escritor colombiano Gabriel García
Márquez fue portador en 1997 de un mensaje
suyo para el entonces presidente de EEUU, Bill
Clinton, en el que alertaba sobre actos de terrorismo
contra Cuba.
Castro leyó un informe redactado por el
propio García Márquez, en el que
narraba detalladamente cómo desarrolló
su encomienda para hacer llegar a Clinton el mensaje
que contenía información sobre planes
de atentados preparados por anticastristas radicados
en Miami contra aviones que transportaban turistas
a la isla.
Castro hizo la revelación en un acto celebrado
ayer ante unas 200,000 personas, según
estimaciones oficiales, reunidas en la ''Tribuna
Antiimperialista José Martí'', situada
a unos pasos de la Oficina de Intereses de EEUU
en La Habana.
''Si realmente lo desean pueden hacer abortar
a tiempo esta nueva forma de terrorismo. Imposible
frenarla si EEUU no cumple el elemental deber
de combatirla. No se puede dejar la responsabilidad
de hacerlo sólo a Cuba'', también
decía el mensaje a Clinton.
''Muy pronto podría ser víctima
de tales actos cualquier país del mundo'',
señaló.
Los documentos desclasificados por el gobierno
cubano revelan que tras la misión cumplida
por García Márquez, los gobiernos
de La Habana y Washington intercambiaron información
sobre planes de terrorismo de grupos anticastristas
contra la isla.
Los documentos señalan también
que se efectuaron varias reuniones conjuntas en
La Habana sobre el tema entre expertos cubanos
y oficiales norteamericanos del FBI, en las que
Cuba entregó a la delegación norteamericana
información documental y testimonial.
Según indicaron los documentos dados a
conocer por Castro, los materiales entregados
aportaban elementos investigativos acerca de 31
acciones y planes terroristas contra Cuba, ocurridos
entre 1990 y 1998.
La mayor parte de esas acciones estaban vinculadas
a la Fundación Nacional Cubano Americana,
a la que Cuba acusa de organizar y financiar los
más peligrosos actos que le atribuye al
anticastrista Luis Posada Carriles, ahora detenido
en EEUU.
Castro dijo que la documentación entregada
al FBI incluyó también las grabaciones
de 14 conversaciones telefónicas de Luis
Posada Carriles en las cuales brindaba información
acerca de acciones terroristas contra Cuba y datos
para ubicarlo en sus residencias, en El Salvador,
Honduras, Costa Rica, República Dominicana,
Guatemala y Panamá.
Castro dijo que previamente había consultado
al autor de Cien años de soledad sobre
la publicación del informe en un mensaje
que le envió la víspera.
Castro manifestó que comunicó a
''Gabo'', como se conoce al escritor colombiano,
quien desde hace años es su amigo personal,
que "tengo imprescindible necesidad de hablar
del tema del mensaje que envié contigo
sobre las actividades terroristas contra nuestro
país''.
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