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SOCIEDAD
Especie que muerde y produce rabia
Félix Reyes Gutiérrez, Cubanacán
Press
RANCHUELO, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Al
igual que en el mar, el aire o la tierra, la sociedad
cubana se ha visto invadida por una especie humana
temida por todos, debido a su demoledor y efectivo
ataque.
Era la mañana del 8 de abril. Caminaba
rumbo a la terminal de ómnibus de mi pueblo
en el intento de llegar a Santa Clara cuando inesperadamente
escuché la voz de un señor que en
ese momento descendía de un auto de alquiler:
"¡Quién detiene a esas fieras!"
Él había sido uno de las víctimas.
Ante el asombro que provocó el incidente,
varios viajeros nos aproximamos al señor
y allí fui testigo de la historia. Un grupo
de jóvenes en la terminal de Cienfuegos,
"La Perla del Sur" le habían
sustraído su billetera con todo el efectivo,
al igual que a una señora que se encontraba
cerca de él.
Según el afectado los jóvenes no
sobrepasaban los 20 años de edad. "Eran
prácticamente niños y actuaban en
grupo como verdaderos maestros, porque no nos
dimos cuenta de que nos habían robado",
afirmaba gesticulando aparatosamente.
Los carteristas, popularmente conocidos como
rateros o choros, realizan sus fechorías
preferentemente en los lugares donde se aglomera
el público. Las cafeterías, pasillos,
salones, baños o andenes de las terminales
de ómnibus o de ferrocarril, dentro de
los coches y guaguas donde se apretujan los pasajeros,
son sus lugares predilectos.
Obran con gran destreza porque han sido entrenados
desde edades muy tempranas por adultos experimentados,
la mayoría presidiarios. Se conoce desde
hace tiempo la existencia de escuelas para el
desarrollo de las habilidades en estos menesteres,
principalmente en las cárceles.
Ellos se lanzan al ataque desde horas tempranas
en la mañana, pero según Pedrito,
uno de estos delincuentes en fase de retiro, el
horario preferido es el nocturno. Pedrito aprendió
a carterear con la ayuda de un amigo que a su
vez fue alumno de un consagrado dentro de una
prisión villaclareña.
"Usan las uñas y si tienes los dedos
largos, eso te facilita el accionar. Astutamente
se ocultan las carteras en bolsillos, chaquetas
y detrás de la espalda para evitar ser
descubiertos por las víctimas, aunque el
modus operandi más usual actualmente es
la participación de una tercera personas,
a la que le ellos le llaman "palas",
dijo.
Con él me enteré de que casi nunca
actúan solos y usan varis formas de disfraz.
Llevan bolsos, maletas y maletines, visten de
moda para simular ser un viajero normal. Otros
van vestidos con ropas deportivas aparentando
ser deportistas, mientras que un pequeño
grupo se camuflajean con indumentarias de trabajadores
de la salud (médicos, enfermeros o estomatólogos).
Dentro de esa especie juvenil predomina el sexo
masculino, aunque también existen féminas,
preferiblemente en acciones de apoyo como "palas".
Pedro me cuenta que esta mafia organizada actúa
sobre cualquier persona independientemente de
la edad, porque les interesa la solvencia económica,
pero sus presas favoritas son los ancianos, ya
que por su avanzada edad, el tacto les es limitado.
Nunca descartan a los que deambulan en estado
de embriaguez.
En las prisiones son considerados como la peste,
ya que son mal mirados allí, "casi
al mismo nivel de los violadores".
En el medio social cubano del momento, los carteristas
se han incrementado notablemente, debido a las
difíciles condiciones de vida y supervivencia
dentro de un sistema político y económico
que propulsa la deshonestidad y el deterioro de
los valores humanos.
Los carteristas han tenido que perfeccionar sus
técnicas de ataque y métodos de
enmascaramiento para nos ser detectados por las
autoridades. Esta temible especie se ha convertido
en una pesadilla real dentro de la ciudadanía
porque cada día muerden con más
precisión y producen rabia en cada uno
de sus ataques.
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