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DE CUBA El
Nuevo Herald
Arrestan en costas mexicanas a un grupo de
balseros
EFE, Isla Mujeres, México,
16 de mayo de 2005.
Dieciséis balseros cubanos fueron detenidos
el sábado en el Caribe mexicano cerca de
Isla Mujeres y Holbox, informó ayer la
Armada.
La mayoría de los cubanos indocumentados
fueron rescatados cuando viajaban a bordo de endebles
embarcaciones en tres operaciones efectuadas por
agentes de la Séptima Zona Naval, y tras
ser atendidos por médicos, fueron puestos
a disposición de las autoridades del Instituto
Nacional de Migración (INM).
Seis cubanos fueron rescatados de una balsa a
25 millas náuticas de Isla Mujeres, mientras
que otras dos personas de la misma nacionalidad
que viajaban en una lancha rápida de lujo
y que tampoco pudieron acreditar la propiedad
de la embarcación ni su presencia en aguas
mexicanas, también fueron detenidas más
tarde.
Estos dos últimos sujetos tenían
pasaportes de Canadá y Estados Unidos,
pero fundadas sospechas respecto a que los documentos
eran apócrifos motivaron su aprehensión,
dijeron las autoridades.
Cerca de Holbox (a unos 160 kilómetros
del balneario de Cancún) pescadores mexicanos
hallaron el mismo día a ocho balseros cubanos
que habían sido arrastrados por la corriente
hasta costas de la Península de Yucatán.
En lo que va de este año, el éxodo
de balseros cubanos ha arrojado un total de 65
personas detenidas en las costas del Caribe mexicano
y puestas a disposición del INM, ya que
desde el mes de enero de este año el número
de embarcaciones aumentó, según
indican las autoridades militares de Isla Mujeres.
En Veracruz (Golfo de México) hay 102
cubanos indocumentados detenidos a la espera de
que se defina su situación migratoria.
De ese grupo, 69 se encuentran en el municipio
de Fortín de las Flores.
Afirma Cuba la llegada de un millón
de turistas
EFE, La Habana, 15 de mayo de
2005.
Cuba registró la llegada del primer millón
de turistas en lo que va del 2005, año
en el que se espera cumplir la previsión
de recibir 2.3 millones de visitantes, anunció
el ministro del sector, Manuel Marrero.
El anuncio tuvo lugar la víspera en las
conclusiones de la XXV Feria Internacional de
Turismo 2005 que se celebró esta semana
en La Habana con la participación de profesionales
del sector de 44 países.
Las autoridades del sector han recalcado su apuesta
por consolidar el mercado, diversificar el producto
turístico de la isla caribeña, y
trabajar por incrementar la calidad del servicio
en esa industria.
De acuerdo con datos del Ministerio del Turismo
cubano, en el primer cuatrimestre de este año,
las llegadas de turistas han aumentado el ocho
por ciento en comparación con igual período
del año anterior.
Cuba recibió 2,048,572 turistas al cierre
del 2004, la cifra más alta de su historia.
El despegue de varios mercados emisores, la diversificación
de la oferta, el diseño de productos, la
reorganización y una fuerte política
de comercialización, entre otros factores,
contribuyeron a ese resultado, según las
autoridades turísticas cubanas.
Desde 1990 han aumentado seis veces los visitantes
que viajan a Cuba y se ha multiplicado por ocho
los ingresos de ese sector, considerado el más
dinámico de la economía nacional,
con $2,000 millones en ingresos brutos el año
pasado, según datos oficiales.
El turismo supuso el año pasado el 41
por ciento de los ingresos de la balanza de pagos
de Cuba y de manera directa o indirecta suma ya
unos 200,000 puestos de trabajo, el nueve por
ciento de la fuerza laboral activa.
Canadá se afianza como el líder
entre los mercados emisores de turistas a la isla,
ya que representa el 40 por ciento de los ingresos.
Traductora abre las puertas de Francia a escritores
cubanos
Jose Antonio Evora, El Nuevo Herald.
15 de mayo de 2005.
La literatura cubana pasa en Francia por un nombre,
el de la traductora Liliane Hasson, que por estos
días visita Miami en busca de materiales
para un libro sobre el escritor emblemático
de la generación del Mariel: Reinaldo Arenas.
''La editorial Actes Sud, que se dedica mucho
a las literaturas extranjeras'', explica Hasson
en perfecto español, "me pidió
este trabajo para su nueva colección Archivos
Privados, en la cual publica manuscritos, correspondencia,
fotografías, dibujos inéditos y
toda la producción de los autores que no
estaba destinada a aparecer en libros''.
Haber asistido a una conferencia que impartió
en 1967 el escritor José Lezama Lima en
la Biblioteca Nacional de Cuba; las lecturas de
otros autores como Virgilio Piñera y el
propio Arenas, y la fascinación por el
país y por su gente luego de aquella primera
visita, fueron las cosas que la acercaron cada
vez más a la literatura de la isla.
Hoy nadie duda de su autoridad en esa materia.
Zoé Valdés, Guillermo Rosales, Antonio
Benítez Rojo, Carlos Victoria, Jesús
Díaz, César López, Antonio
José Ponte, Miguel Mejides y Armando Alvarez
Bravo, además de Piñera y Arenas,
entre otros, son algunos de los autores cubanos
traducidos para los lectores franceses por Hasson.
La primera antología de literatura cubana
que organizó y tradujo fue publicada en
Francia a mediados de los 80, pero los textos
venía reuniéndolos desde una segunda
visita a la isla en 1967, durante la cual dice
haber advertido que los escritores tenían
más material engavetado que editado.
''En La Habana no querían entonces que
publicara autores disidentes, como Piñera
y Arenas, y mucho menos los del exilio'', recuerda
Hasson. "Lo simpático es que años
más tarde, muchos de los que había
elegido ya no estaban allá, como Benítez
Rojo y Alvarez Bravo''.
Después que volvió a La Habana
en 1995 --cuando la editorial Autrement le pidió
un libro para su colección Novelas de la
Ciudad y descubrió la obra de Antonio José
Ponte--, el viaje más reciente de Hasson
a la isla fue en septiembre del 2003, con la fotógrafa
de origen húngaro Suzanne Nagy, también
en busca de materiales para el volumen sobre Arenas
en el que trabaja, y que debe llegar a las librerías
en el 2006.
''Uno de los libros que iba buscando era la edición
cubana de La novela de mi vida, de Leonardo Padura'',
relata Hasson. "No aparecía por ninguna
parte, hasta que llegamos a una librería,
de las más grandes y conocidas, y cuando
mencioné el título la vendedora
me hizo señas como si hubiese dicho cocaína;
me llevó al fondo, me dijo que costaba
$10, y cuando le pagué se los puso en el
escote''.
De todos los libros de escritores cubanos que
ha traducido, cita los de Zoé Valdés
como los de más acogida con sus enormes
tiradas, y la novela Boarding Home, de Guillermo
Rosales, como el que más reseñas
elogiosas tuvo en innumerables diarios, revistas,
programas de radio y televisión.
''Dos editoriales francesas acaban de pedirme,
con sólo tres meses de diferencia, la traducción
de dos novelas de Piñera'', anuncia Hasson.
"La carne de René saldrá en
agosto de este año, y Pequeñas maniobras
en el 2006. Y también el volumen de relatos
El salón del ciego, de Carlos Victoria''.
jevora@herald.com
La guerra que Posada Carriles no pudo ganarle
a Fidel Castro
Gerardo Reyes, El Nuevo Herald.
15 de mayo de 2005.
Vestidos con uniformes militares, tres compañeros
en pie de guerra contra el recién entronizado
régimen de Fidel Castro, hacían
fila frente a un avión estacionado en el
aeropuerto de Opa-Locka, al noroeste de Miami.
Era la primavera de 1961. El técnico químico
Luis Posada Carriles, el ex agente de la inteligencia
cubana (G-2) Ricardo Morales Navarrete y el pediatra
Orlando Bosch, esperaban ansiosamente abordar
el avión que los llevaría a Guatemala
para unirse allí a las brigadas de desembarco
de Playa Girón.
Ninguno llegó a ese destino.
A pocos metros de la escalera de la aeronave,
Morales fue retirado por dos militares norteamericanos
en un incidente que desató una ola de chismes
en el exilio respecto a si era un infiltrado del
gobierno de Cuba.
Posada y Bosch lograron embarcarse, pero cuando
el avión aterrizó en los campamentos
de Guatemala, el grueso de combatientes de la
Brigada 2506 ya tenían el agua a la cintura
en las costas cubanas.
Ese viaje frustrado parece haber marcado la suerte
de los tres compañeros. Desde entonces
su vida de combatientes quedó condenada
a hacer cola juntos en la historia para nunca
llegar a cumplir su misión.
Pusieron explosivos, atacaron embarcaciones cubanas,
lanzaron petardos contra sedes diplomáticas
comunistas y centros culturales; eliminaron y
llevaron a la cárcel a decenas de guerrilleros
comunistas en América Latina y Africa.
Pero la escala definitiva que era la caída
de Castro y su gobierno, fue cancelada por toda
clase de reveses, desde fallas garrafales, como
la invasión a Cuba, hasta la falta de unos
milímetros en la mira de un revólver
para matar al gobernante cubano en la Cumbre Iberoamericana
de Cartagena de 1994.
Hoy los une Miami. Los restos de Morales están
en una tumba de un cementerio de la ciudad; Bosch
disfruta de una vejez apacible pintando paisajes
bucólicos y Posada merodea intranquilo
pidiéndole asilo político a un gobierno
que ha declarado una guerra sin cuartel a todo
tipo de terrorismo.
Quizás el presidente George W. Bush alguna
vez oyó hablar de Posada. Su padre, el
ex presidente George Herbert Walker, fue director
de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) entre
1976 y 1977 y en esa posición fue informado
de las actividades de los combatientes anticastristas
que no ahorraban explosivos ni armas para atacar
cualquier instalación cubana o simpatizantes
de Castro.
Basándose en entrevistas, documentos desclasificados,
papeles judiciales, las memorias de Posada y una
confesión insólita de Morales en
un hotel de Brickell Avenue, El Nuevo Herald trató
de construir la bitácora de la voladura
del avión de Cubana de Aviación
el 6 de octubre de 1976, una historia que puso
otra vez en la misma fila inconclusa a estos tres
personajes.
En medio de las discrepancias de los testimonios
y la confusa distribución de las culpas,
hay sólo un común denominador muy
claro de estos años de guerra: el gobierno
de Estados Unidos sabía casi todo lo que
estos cubanos planeaban, conocía sus viajes,
sus intenciones y sus acciones terroristas, y
lo sabía de primera mano gracias a que
la mayoría de ellos eran empleados de la
CIA.
Tanto Posada como Morales y Orlando García
Vásquez, eslabón olvidado de la
voladura del avión, en algún momento
de sus vidas de combatientes anticastristas trabajaron
para la CIA y reportaron sus acciones. García
también fue comisionado de la policía
política (DISIP) de Venezuela a mediados
de los años 70. Esto podría explicar
su tranquilidad y en ciertos casos una actitud
de impunidad autorizada que rayaba en la provocación.
''¿No se arrepiente usted de la voladura
del avión de Cubana?'', preguntó
el periodista Chao Hermidas a Morales en una entrevista
para la televisión venezolana grabada en
un hotel de Miami en 1982.
''No'', respondió Morales, quien vivía
con plena libertad en Miami.
''¿A pesar de los 73 muertos?'', insistió
el reportero.
"Como si hubiera habido 273, no me arrepiento
de ninguno de ellos, si tuviera que volver a hacerlo
lo haría, es el compromiso histórico
frente a lo que nosotros hemos sufrido, nuestra
lucha de 20 años en todas partes del mundo''.
Minutos antes Morales había admitido que
en esa época trabajaba para la CIA y había
reclutado como agente de ese organismo a García,
por su cercanía personal con el presidente
Carlos Andrés Pérez.
Morales, alias El Mono, y quien entonces era
un informante de la policía del Condado
de Dade en casos de narcotráfico, repitió
bajo juramento la misma confesión en abril
de ese año en vísperas de un juicio
de trasiego de cocaína.
''El Monkey lo contó con orgullo'', comentó
esta semana a El Nuevo Herald Douglas Williams,
abogado defensor de uno de los encausados, que
interrogó a Morales. "Llegaba a rendir
declaración high [bajo los efectos de la
cocaína] y cuando se le acababa el efecto,
se ponía muy alterado y los policías
tenían que darle Valium''.
Morales murió en diciembre de ese mismo
año durante una balacera en un bar de Key
Biscayne. Tenía 42 años.
La tragedia del avión de Cubana, en la
que murieron todos sus 73 ocupantes, 57 de ellos
cubanos, 11 guyaneses y cinco norcoreanos, ha
salido a relucir de nuevo a raíz de la
solicitud de asilo de Posada y los reclamos altisonantes
de Castro para que sea enviado a la isla a fin
de ser juzgado.
A mediados de los años 70, Miami era un
polvorín de pasiones políticas mezcladas
con dinamita pura. Frustrados con el fracaso de
la invasión de Bahía Cochinos, los
exiliados radicales asumieron por su cuenta y
riesgo la lucha armada contra el régimen
de Cuba y el comunismo internacional.
Al sur, en Chile, contaban con un gran aliado
en esa causa: el general Augusto Pinochet y su
Proyecto Cóndor, concebido para matar o
desaparecer comunistas en la región.
Las noticias de las incursiones de los cubanos
explotaban por todos los rincones.
En enero de 1976, las autoridades informaron
que en los últimos 18 meses habían
explotado más de 100 bombas en el área
de Miami. En abril, Emilio Milián, un comentarista
radial que criticaba el terrorismo, perdió
su dos piernas al explotar una bomba en su carro.
Lo que Morales llamó alguna vez ''el gran
sueño del exilio combatiente'' se cumplió
a principios de 1976 cuando cinco grupos armados
se unieron bajo la Coordinación de Organizaciones
Revolucionarias Unidas (CORU).
Fuentes del FBI informaron a este organismo,
de acuerdo con un reporte del 16 de agosto de
1978, que la cumbre ocurrió en junio de
ese año en República Dominicana
y que allí participaron, entre otros líderes,
Bosch, quien era prófugo de la justicia
de Estados Unidos por haber disparado una bazuca
contra un barco polaco desde el viaducto McArthur,
en 1968.
Paradójicamente, Bosch había sido
condenado por ese atentado basado en un testimonio
de Morales en una corte de Miami.
De la reunión en Bonao, República
Dominicana, salió la idea de explotar el
avión de Cubana de Aviación, agregó
Morales en su confesión.
Los planes de esa cumbre eran conocidos por García
y el presidente Pérez, de Venezuela, de
acuerdo con Morales. El Nuevo Herald envió
una carta a García, quien vive en Miami,
con un cuestionario sobre este tema, pero aún
no ha sido respondido. El ex presidente Pérez
ha negado reiteradamente la acusación.
"Yo acuso a Orlando García Vásquez
de ser cómplice de nosotros, yo acuso a
la política de permiso que nosotros logramos
obtener del presidente Carlos Andrés Pérez
para llevar a cabo nuestro operativo en el Caribe
a cambio de ejecutar operativos en contra de Guyana
que le fueron propuestos a la directiva del CORU
a través de García Vásquez''.
Morales sotuvo que CORU se había comprometido
a desestabilizar el gobierno de Guyana, pero no
indicó qué motivos tenía
Venezuela para hacerlo.
El 6 de octubre a la 1:45 p.m. el piloto del
vuelo CU 455 de Cubana de Aviación que
acababa de despegar del aeropuerto de Barbados,
reportó una explosión en el avión.
Los pescadores de las costas de Barbados vieron
cómo la aeronave se iba a pique dejando
una estela de humo negro. El avión, un
DC-8 alquilado a Canadian Airlines por el gobierno
cubano, se hundió 500 metros en el fondo
del mar.
Al momento de la tragedia, Posada estaba en Venezuela.
Se consideraba un próspero empresario del
sector privado de la inteligencia. Era socio de
la empresa Investigaciones Comerciales e Industriales
Compañía Anónima (CICA),
que compartía con el abogado Joaquín
Chafardet quien hoy es su defensor en Venezuela.
Posada había llegado a Venezuela en septiembre
de 1969, pocos meses después de ser desvinculado
de la CIA, según relata en su libro Los
Caminos del Guerrero.
El combatiente antiscastrista había ingresado
a la CIA, de acuerdo con reportes de esa entidad,
en abril de 1965. Fue invitado a trabajar en la
Dirección General de Policía (DIGEPOL)
por Erasto Fernández, un hombre de confianza
del entrante gobierno de Rafael Caldera. Fernández
contrató a Posada para tecnificar los servicios
de inteligencia en la lucha contra la insurgencia
armada que crecía en el país con
el apoyo de Cuba.
En su calidad de comisario jefe de la división
general de seguridad con la responsabilidad directa
sobre las divisiones de armas y explosivos de
la DIGIPOL, Posada participó en varias
operaciones de arresto de guerrilleros de Bandera
Roja y Punto 0.
''Al término de mi gestión, las
fuerzas armadas de la izquierda quedaron totalmente
desmanteladas'', escribió Posada.
Entre los guerrileros ''pacificados'', Posada
cita a Alí Rodríguez Araque, líder
del Frente Armado de Liberación Nacional
y hoy ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela.
Bosch también estaba en Caracas el día
de la explosión del avión de Cubana.
Había viajado el 8 de septiembre a Venezuela
tras un accidentado paso por República
Dominicana y Nicaragua. De acuerdo con un reporte
del FBI basado en una fuente de confianza, Bosch
recibió en Chile un pasaporte falso con
la ayuda del ex presidente de Costa Rica, José
Pepe Figueres Ferrar.
Con ese pasaporte viajó a Costa Rica,
pero allí fue arrestado. Las autoridades
lo liberaron con la condición de que abandonara
el país, para lo cual se le expidió
un pasaporte falso bajo el nombre de Luis Paniagua.
Bajo esa identidad aterrizó en el aeropuerto
de Maiquetía, Venezuela, en donde lo esperaban
su dos compañeros de fila: el festivo Mono
Morales, quien había logrado un cargo en
la contrainteligencia de la DISIP, y Posada, quien
le ofreció toda su colaboración.
Esa noche, recordó Morales, Bosch durmió
en su apartamento del edificio Anauco Hilton.
El hombre a quien él había acusado
en Miami de terrorismo, pasó la noche en
una habitación contigua.
''Para mí fue como hablar con un fantasma
del pasado'', recordó Morales.
Faltaba solamente el último encuentro
de los tres. Ocurrió una semana después
de la explosión del avión de Cubana.
Tras el atentado, Morales fue comisionado por
García para arrestar a Bosch y a Posada.
Sin embargo, Morales se ufanaría años
después de haber participado en la acción,
exonerando a ambos.
El reportero de El Nuevo Herald Wilfredo Cancio
contribuyó con este reportaje.
Actividad febril para la reunión disidente
Servicios de El Nuevo Herald,
La Habana, 14 de mayo de 2005.
La actividad es febril: se colocan baldosas y
se construyen baños en el patio de la casa
de un disidente cubano con vistas a transformarlo
en el espacio apto para realizar un congreso antigubernamental.
La opositora Martha Beatriz Roque --liberada
en el 2004 de una cárcel por enfermedad--,
da toda clase de instrucciones, mientras se mueve
entre los árboles frutales del terreno
de 1500 metros cuadrados.
Esto es lo ''más alto en que ha llegado
una actividad disidente'', explicó Roque,
para quien la reunión constituye el derecho
de la ''sociedad civil'' a organizarse.
Según la activista, 500 personas llegarán
a esta casa, propiedad de Félix Bonne,
para participar el 20 y 21 de mayo del Congreso
de la Asamblea para Promover a la Sociedad Civil.
En 1996 los disidentes habían intentado
realizar ''Concilio Cubano'', suspendido debido
a una crisis con Estados Unidos por el derribo
de avionetas de anticastristas en aguas internacionales.
Según Roque, ahora, más de 300
organizaciones están dispuestas a sesionar
en 15 comisiones y aprobar 14 proyectos.
''Es un punto de partida para un trabajo futuro'',
comentó la mujer, cuyas posiciones son
consideradas radicales por algunos disidentes,
que le cuestionan una ostensible cercanía
con diplomáticos estadounidenses.
Uno de los que se ha distanciado del encuentro
es el activista Oswaldo Payá, conocido
por su Proyecto Varela, un plan para recolectar
firmas a fin de lograr una reforma constitucional.
Tampoco participarán los grupos moderados
''Cambio Cubano'', que encabeza Eloy Gutiérrez
Menoyo, y "Arco Progresista''.
Otro que no acudirá a la cita es Elizardo
Sánchez, quien encabeza la ilegal Comisión
Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación
Nacional, y que ha justificado su ausencia para
no mezclar su organización con proyectos
de carácter político.
Junto a ellos se han retirado varios grupos minoritarios,
en su mayoría desconocidos, como el Movimiento
por los Derechos de los Homosexuales cuyo líder,
Yaser Benitez, acusa a Roque de perseguir objetivos
económicos con esta iniciativa.
Entre quienes rompieron con la Asamblea está
Estrella García, a cargo de una biblioteca
independiente y miembro fundacional del grupo.
''La Asamblea no representa a la disidencia'',
indicó García al asegurar que colaboradores
de Roque la ''acosaron'' para que fuera a la reunión,
a la cual se invitó a diplomáticos
y periodistas extranjeros.
Mientras al menos 15 agrupaciones internas se
distanciaron, la APSC sumó entre sus adherentes
al grupo radical de exiliados Alpha 66, con antecedentes
violentos.
Roque atribuye algunas de estas retiradas a las
presiones oficiales que ha denunciado en las últimas
semanas, pero sigue decidida a celebrar la reunión
en un terreno de uno de sus colaborares, Felix
Bonne, a unos 20 kilómetros de La Habana.
Roque, Bonné y René Gómez
Manzano, que integran el llamado ''Grupo Ejecutivo''
de la Asamblea, advirtieron recientemente: "Sólo
encarcelándonos a los tres cabría
considerar que la reunión general ha sido
suspendida, pero en ese caso el régimen
tendría que pagar el costo político
correspondiente''.
Entre tanto continúan los preparativos
de la reunión, para la que ha pedido financiación
a grupos del exilio.
La convocatoria ha dado pie a un duro intercambio
de acusaciones y descalificaciones entre el líder
del Movimiento Cristiano Liberación y Roque.
''No podemos engañar a la opinión
pública internacional y al pueblo cubano
en aras de una imagen de falsa unidad'', afirmó
recientemente Payá, que denunció
una ''campaña sistemática, permanente
y muy agresiva'' de los partidarios de Roque contra
su propuesta de Diálogo Nacional.
También Gutiérrez Menoyo ha criticado
la idea porque considera que la oposición
debe buscar espacios legales y no optar por la
vía de la confrontación ni mucho
menos ''pedir recursos de fuera'' para desarrollar
actos dentro de la isla.
Para Elizardo Sánchez, por el contrario,
pese a las discrepancias de la disidencia interna,
''la oposición va a salir fortalecida de
esa experiencia'' porque constituye un paso adelante
para "estructurar con mayor eficacia el movimiento
opositor''.
Roque prefiere hacer caso omiso a los malos comentarios,
en cambio destacó que la ''policía
política'' usa agentes infiltrados para
socavar la imagen de la Asamblea y reitera el
carácter ''pacífico'' de su lucha.
Un documento oficial reciente advirtió
que no habrá ''impunidad'' para los ''mercenarios'',
que es la forma como el régimen llama a
los disidentes. Fidel Castro se refirió
indirectamente a esta reunión en una intervención
transmitida por televisión para advertir
que hay grupos que "todavía no se
dan cuenta en que país están viviendo,
ni ellos ni sus coautores''.
Venezuela solicita la extradición de
Posada
Wilfredo Cancio Isla, El Nuevo
Herald. 14 de mayo de 2005.
El gobierno de Venezuela solicitó oficialmente
ayer a Estados Unidos el arresto y la extradición
del activista anticastrista Luis Posada Carriles
argumentando su ''responsabilidad criminal'' en
el atentado a un avión cubano con 73 pasajeros
en 1976.
''A las 11:40 de la mañana [de ayer],
funcionarios de la Sección Consular de
nuestra embajada presentaron los recaudos requeridos
y las respectivas traducciones al inglés
ante la Oficina Legal y de Extradición
del Departamento de Estado'', explicó Bernardo
Alvarez, embajador de Venezuela en Washington,
D.C.
Mientras, en Miami, Santiago Alvarez, un empresario
que es un cercano colaborador de Posada, admitió
que en esta semana circularon fuertes rumores
sobre la presunta salida de éste último
de EEUU, con el fin de refugiarse en un país
latinoamericano bajo documentación falsa.
A la vez, otras versiones han indicado que el
veterano combatiente podría comparecer
la próxima semana para hacer ''una declaración
pública de gran importancia'' y revelar
los resultados de un detector de mentiras al que
se sometió en fecha reciente.
Posada, de 77 años, se encuentra supuestamente
en Miami desde finales de marzo y ha solicitado
asilo político a las autoridades estadounidenses,
pero no ha hecho ninguna comparecencia pública
hasta el momento. Tras nueve años en cautiverio,
escapó de una cárcel venezolana
en 1985 mientras aguardaba por un proceso de apelación
en su caso.
El pedido formal es la culminación de
una intensa batalla desplegada por el mandatario
Hugo Chávez y el gobernante cubano Fidel
Castro para que Posada sea arrestado y juzgado
en Venezuela, y se produce en vísperas
de una multitudinaria marcha convocada en La Habana
con similar propósito.
En un comunicado de la sede diplomática
se precisa "la detención preventiva
con fines de extradición de Luis Clemente
Posada Carriles, cédula de identidad V-5.304.609,
quien presuntamente se encuentra en este país''.
La petición, sustentada en una orden del
Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Caracas,
se realizó de conformidad con el artículo
XI del Tratado de Extradición firmado entre
Venezuela y EEUU el 19 de enero de 1922.
El embajador Alvarez agregó que su gobierno
aspira a que Washington proceda de manera expedita,
pues Posada ''es cooperador inmediato en la ejecución
del delito de Homicidio Calificado'' en el caso
del avión cubano, que estalló en
aguas territoriales de Barbados.
El Departamento de Estado declinó ayer
comentar sobre la solicitud de extradición.
El Departamento de Justicia tampoco se pronunció
sobre el caso.
Pero el abogado Joaquín Chaffardet, defensor
de Posada durante el proceso judicial por el avión
cubano, dijo ayer a El Nuevo Herald que "la
solicitud de extradición no procede, pues
Venezuela no tiene jurisdicción en este
caso''.
''El caso de Posada estuvo marcado por intereses
políticos en la época de [el presidente]
Carlos Andrés Pérez y vuelve a estarlo
ahora con Chávez de bateador emergente
en representación de Castro'', afirmó
el abogado en conversación telefónica
desde Caracas.
El abogado apuntó que los delitos por
los cuales Venezuela reclama juzgar a Posada no
ocurrieron en territorio venezolano, e insistió
en que su cliente recibió una sentencia
absolutoria de los tribunales en 1981. Posada
nunca fue hallado convicto por la explosión
del avión de Barbados.
''Y lo más importante es que hay prescripción
de delito desde hace 14 años'', acotó
Chaffardet, que colabora con el equipo legal de
Posada. El abogado planea viajar a Miami la semana
entrante.
De todas formas, los expertos legales vaticinan
que la solicitud de extradición sería
un proceso complejo y demorado, a pesar de las
presiones que el caso de Posada ha puesto sobre
las altas esferas de la Casa Blanca y el Departamento
de Estado.
Para estos casos, las leyes federales estipulan
que un juez puede dictar una orden de arresto
de un extranjero sólo si la petición
de extradición que se presenta viene acompañada
de una denuncia bajo juramento. De momento, no
hay indicio alguno de que las autoridades norteamericanas
se dispongan a presentar la solicitud para extraditar
a Posada.
''Está claro que Venezuela está
actuando ahora para complacer a Castro'', señaló
el empresario Santiago Alvarez, cercano colaborador
de Posada. "A ellos no les ha importado él
en 20 años''.
Tras su detención en Panamá en
el 2000, Venezuela pidió la extradición
a la justicia del país centroamericano,
pero fue negada.
''No tenemos ninguna intención de poner
en una situación embarazosa a la administración
Bush'', agregó Alvarez, veterano de Bahía
de Cochinos. "Si Posada está aquí
es porque es inocente, y porque está dispuesto
a cooperar con las autoridades de este país
en absoluto cumplimiento de la ley''.
Ayer en Washington la coalición ANSWER
--integrada por simpatizantes del régimen
castrista que reclaman también la liberación
de cinco espías cubanos presos en EEUU--
presentó testimonios de familiares de víctimas
del terrorismo, y anunció que ya ha enviado
más de 20,000 cartas a la Casa Blanca y
a miembros del Congreso pidiéndoles el
arresto y la extradición de Posada por
sus acciones.
wcancio@herald.com
Vinculan a Raúl Castro con el narcotráfico
Gonzalo Guillen / El Nuevo Herald,
Bogota. 14 de mayo de 2005.
Jhon Jairo Velásquez Vásquez, ''Popeye'',
quien fuera secretario privado y jefe de seguridad
del extinto narcotraficante Pablo Escobar Gaviria,
reveló ayer que Raúl Castro, vicepresidente
cubano, mantuvo estrechos y constantes contactos
con el cartel de la cocaína de Medellín
y protegió durante años embarques
de droga que llegaron a Miami a través
de Cuba.
En declaraciones al corresponsal Juan Restrepo,
de Televisión Española, TVE, cedidas
ayer a El Nuevo Herald, ''Popeye'' aseguró
que el enlace de Raúl Castro con el cartel
de Medellín fue el capitán cubano
Jorge Martínez Valdés, quien viajaba
repetidamente a Colombia para reunirse con Escobar.
''Popeye'' declaró a TVE que sobre los
movimientos de cocaína ''quien sabía
era Raúl Castro, era el que estaba enterado
porque era el contacto directo''. El intermediario,
precisó, "era el capitán que
vino a Colombia''.
''El que estaba enterado era Raúl, nunca
se supo si Fidel sabía'', aclaró
''Popeye'', quien esta semana declaró ante
la justicia colombiana que el ex senador Alberto
Santofimio Botero fue quien convenció a
Pablo Escobar de asesinar en 1989 al candidato
presidencial Luis Carlos Galán, magnicidio
por el que el propio ''Popeye'' está purgando
una pena de 30 años de prisión.
Como consecuencia de este testimonio del principal
lugarteniente de Pablo Escobar, Santofimio, quien
también fue ministro de justicia, fue arrestado
el pasado jueves y enfrenta la posibilidad de
ser condenado a 40 años de prisión
por el delito de homicidio agravado.
Al ser interrogado sobre las conversaciones que
Escobar sostenía con el capitán
Martínez Valdés, ''Popeye'', declaró:
"Si, yo oí esas conversaciones varias
veces. Eso era normal ahí, dentro del seno
del cartel de Medellín''.
"La droga llegaba directamente a Cuba. Lo
hacían a veces a través de Centroamérica
o directamente a Cuba, en aviones, y de ahí,
en lanchas, a Miami''.
En esa época, agregó, 'cuando estaba
Pablo, que se refugió en Panamá,
tenía el visto bueno de los (gobernantes
nicaragüenses) sandinistas. Fue cuando se
tomó la famosa foto de Barry Seal, de (alias)
'El Mexicano' y Pablo embarcando un embarque de
droga que ya estaba visto por la DEA'', narró
"Popeye''.
Con ello se refiere a fotografías que
tomó el piloto informante del gobierno
de Estados Unidos Barry Seal cuando Pablo Escobar
encabezó en Nicaragua el embarque de un
cargamento de cocaína en un avión
con destino a la Florida.
''En un vuelo de esos es interceptado en Miami
y Barry Seal colabora con la DEA y entonces se
convierte en doble agente'', narró ''Popeye''.
En efecto, Seal dejó de ser piloto del
cartel de Medellín y se convirtió
en Estados Unidos en el testigo de cargo más
importante contra Escobar y su organización.
En febrero de 1986 Seal fue asesinado en Baton
Rouge, Louisiana, por sicarios colombianos.
Raúl Castro ostenta los cargos de vicepresidente
del Consejo de Estado, primer vicepresidente del
Consejo de Estado y ministro de las Fuerzas Armadas.
Además, tiene el rango de general de Ejército.
Algunos de los indicios de presuntos vínculos
de altos mandos militares cubanos con el narcotráfico
se ventilaron en un juicio sumario en 1989 que
culminó con el ajusticiamiento del general
Arnaldo Ochoa, el coronel Antonio La Guardia y
los capitanes Amado Padrón y Jorge Martínez
Valdés.
En el transcurso del juicio a los militares cubanos
se reveló que entre los temas tratados
con Pablo Escobar por el capitán Martínez
Valdés se habló de estudiar la posibilidad
de construir un gran laboratorio de cocaína
en Africa y de manejar grandes cantidades de dólares
falsificados en Colombia.
''Popeye'' actualmente se encuentra en una cárcel
de máxima seguridad al norte de Bogotá
y está por lanzar un libro autobiográfico
que le dictó a la periodista colombiana
Astrid Legarda y que llevará el título
de Sangre, Traición y Muerte.
Millonaria ayuda para la democracia en Cuba
Wilfredo Cancio Isla, El Nuevo
Herald. 13 de mayo de 2005.
En un espaldarazo al movimiento disidente dentro
de Cuba, el gobierno de Estados Unidos anunció
ayer la entrega de $6 millones al Grupo de Apoyo
a la Democracia (GAD), organización de
Miami con una amplia red de asistencia humanitaria
a activistas, presos políticos y sus familiares
en la isla.
El otorgamiento del donativo al GAD se produce
a través de la Agencia para el Desarrollo
Internacional de EEUU (USAID), que cuenta con
un presupuesto de $15 millones para su programa
de asistencia a Cuba.
''Hemos tomado esta decisión considerando
que el GAD es una de las agrupaciones más
eficientes y comprometidas con la ayuda a los
disidentes y sus familiares en Cuba'', dijo ayer
Adolfo Franco, viceadministrador de la USAID para
América Latina y el Caribe.
El protocolo de la donación se firmará
hoy, a las 11 a.m., durante una ceremonia en las
oficinas de la congresista cubanoamericana Ileana
Ros-Lehtinen, en el suroeste de Miami. El monto
se entregará en un plazo de tres años,
con fecha de expiración de 31 de diciembre
del 2007.
Creado en 1994 con el fin de ofrecer apoyo logístico
a los disidentes cubanos y sus familiares, el
GAD ha enviado hasta la fecha 226,000 libras de
alimentos y medicinas, 84,000 libros y revistas,
1,000 radios de onda corta y 144,000 copias de
la Declaración Universal de Derechos Humanos.
La sede del grupo está en Coral Gables;
su director ejecutivo es el profesor Frank Hernández
Trujillo.
''Consideramos un privilegio que se nos haya
considerado para continuar este programa de ayuda
de pueblo a pueblo'', manifestó Hernández
Trujillo. "Nuestro criterio es ayudar a todas
aquellas personas comprometidas con un estado
de derecho en Cuba, sin hacer distinción
entre los grupos opositores y sus estrategias
de lucha''.
El activista dijo que la misión del GAD
es "mantener su trabajo hacia y dentro de
la isla, con gastos administrativos en el mínimo''.
El GAD apoya actualmente diferentes iniciativas,
como el Proyecto de Bibliotecas Independientes
y los Consultores Médicos Independientes,
mediante una red de distribución dentro
de la isla. Algunos de sus voluntarios viajan
a Cuba para llevar las provisiones.
''Este es un ejemplo maravilloso de lo que se
puede hacer en favor del pueblo cubano'', declaró
anoche Ros-Lehtinen, quien favoreció el
donativo con el auspicio de sus colegas Mario
y Lincoln Díaz-Balart. "Es también
una confirmación del compromiso del presidente
[George W.] Bush con el futuro de Cuba''.
La congresista dijo que junto al apoyo material,
este proyecto representa "un aliento de solidaridad,
optimismo, y esperanza para el sufrido pueblo
cubano''.
El anuncio se produce exactamente a una semana
de la apertura de una cumbre opositora en La Habana,
convocada por la Asamblea para Promover la Sociedad
Civil (APSC) para los próximos días
20 y 21.
Franco apuntó que el donativo pudiera
servir para apoyar a esa importante reunión
disidente, aunque insistió en que "ni
un centavo de ese dinero puede ser enviado en
efectivo''.
''Se mantiene rigurosamente establecido que ningún
dinero público puede mandarse en efectivo
a la isla'', enfatizó Franco. "Sería
entregarle al régimen de Fidel Castro,
en bandeja de plata, los argumentos para acusar
a los disidentes de agentes pagados por el gobierno
de EEUU''.
El gobierno cubano proclama que el movimiento
de disidencia interna está sufragado por
Estados Unidos. En una reciente intervención
para anunciar la revalorización del peso
convertible cubano, el gobernante Fidel Castro
advirtió que "los famosos disidentes
ahora le van a costar también un poquito
más caro al imperio''.
Franco apuntó que constituiría
un ''terrible disparate'' mandar un dinero que,
a la larga terminaría en las arcas del
régimen. "Eso es lo que ellos [el
régimen cubano] quisieran, porque sería
como pagarles una comisión''.
Tradicionalmente, el programa de asistencia para
Cuba, establecido por la USAID a partir de 1996,
contaba con unos $7 millones anuales. Pero el
pasado año el presidente Bush decidió
entregarle a esa agencia un respaldo adicional
de $15 millones como parte de la ayuda de $29
millones solicitada en virtud de las recomendaciones
de la llamada Comisión para la Ayuda a
una Cuba Libre.
Además del proyecto del GAD, la USAID
tiene bajo su sombrilla de donativos al Centro
para una Cuba Libre, la agencia Cubanet, Acción
Democrática Cubana, el Centro de Estudios
Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de
Miami, y un programa de becas en la Universidad
de Georgetown, entre otros.
''Estamos actualmente en discusiones para el
presupuesto del próximo año fiscal,
y el Presidente ha reafirmado que se mantendrá
una ayuda sustancial para la asistencia a Cuba'',
relató el funcionario.
wcancio@herald.com
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