PRENSA INDEPENDIENTE
Mayo 13, 2005
 

DISIDENCIA
Con vergüenza y con valor

Juan González Febles

LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Un tiempo vendrá en que seremos libres. Cuando llegue, será el momento de rendir tributo. Habrá libros y se reconocerá el mérito de los que se hicieron gigantes. Entres los libros que trascenderán por haber sido escritos con vergüenza, valor y amor, quedará "Rehenes de Castro", de Ernesto Díaz. Este cubano singular es marino, poeta y guerrero.

Su libro es la crónica de los hombres y los hombrecitos. Los primeros escribieron páginas inolvidables de decoro y amor a la libertad. Los segundos contribuyeron obedeciendo con vileza órdenes criminales. "Rehenes de Castro" es el libro de la infinita crueldad de la dictadura militar de Fidel Castro. Un contrapunteo delirante entre mandatos criminales, hombrecitos viles y gigantes desarmados.

Los gigantes han trascendido. Los hombrecitos continúan reptando incluso fuera de las páginas de este libro. Algunos pasean sus entorchados o tratan de vegetar buscando olvido y anonimato. Del autor sabemos que está al frente de Alpha 66. Esta organización se convirtió en una referencia de leyenda en la Isla. Los más odiados por los violentos. Quizás porque hablan con mucha fluidez el lenguaje de la pólvora.

En una isla convertida en prisión resulta lógico que se cuente con una amplia gama de obras literarias que toman como tema las cárceles. El dolor se hace letra escrita. Pero "Rehenes de Castro" ocupa un lugar muy especial. Pasar a través de sus páginas hace doler el corazón.

Uno siente que ama más a Cuba y a la libertad luego de leer "Rehenes de Castro". Se cumple la afirmación de Martí. No es posible amar a Cuba y a su pueblo sin sentir "un rencor eterno a quien la oprime".

El capítulo "Devorados por los tiburones" -en mi opinión- es uno de los más logrados. Pudiera ser el antecedente de la crueldad irracional dirigida contra el elemento civil. Un prólogo que explicaría por qué fueron fusilados en 2003 tres hombres negros. Es la prueba fehaciente del terror castrista contra el pueblo desarmado.

La actualidad de este testimonio es avasalladora. Su universalidad está dada por el carácter universal del mal. Su mensaje está a la altura de todas las culturas. Ernesto Díaz consiguió mover las emociones y los sentimientos de todos los hombres. El amor, el odio, la grandeza y la vileza están presentes en cada uno. Como también lo está la capacidad humana y divina de hacer opciones.

Díaz optó por la resistencia tenaz al mal. Más que un documento legado a la historia, es el diario que a diario aún vivimos en Cuba. El militar que le escupió en el rostro su desprecio por el pueblo cubano aún viste uniforme y entorchados. Se mantiene en activo y está listo para seguir cumpliendo órdenes criminales.

Diálogos como el descrito por Díaz mantienen su actualidad. Sólo cambian los interlocutores. La ignominia continúa. Frente a ella los cubanos que aman a su patria. Hombres enamorados de la libertad. El sueño vivo de vivir en estado de derecho y democracia.

Como obra testimonial, "Rehenes de Castro" es un homenaje de amor a los que no se rindieron. Un canto lacerante a la libertad y una denuncia. En otro orden de cosas, está vivo como referencia y recordatorio. El horror debe terminar y jamás debe repetirse.
El miedo temible
José Antonio Fornaris, Cuba Verdad

LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - Un día de la pasada semana incursioné hasta la barriada del Vedado, acompañado por un abogado amigo, para visitar a un médico a quien el gobierno había negado la posibilidad de viajar a Estados Unidos para reunirse con su padre, enfermo de cáncer, en sus últimos momentos.

Dado lo cruel de la medida, se nos había dicho que el médico estaba dispuesto a hacer declaraciones, e incluso que tenía pensado incorporarse a la oposición pacífica interna.

Lo de la negativa de autorizarlo a viajar a Estados Unidos era cierto. Él mismo nos contó que con toda la documentación entregada a través de la Cruz Roja Internacional, y aún hablando personalmente con el ministro del ramo, José Ramón Balaguer, a quien interceptó en la planta baja del Ministerio de Salud Pública, no le permitieron viajar a Estados Unidos para ver a su padre a punto de morir.

Supimos, además, que tanto él como su esposa, ambos pediatras, tienen visa para ir a residir a Estados Unidos desde hace más de tres años, pero debido a su condición de médicos el gobierno no les ha permitido salir de Cuba.

Pero el interés de que nosotros los visitáramos no era para hacer declaraciones denunciando la arbitrariedad cometida en su caso, sino para ver qué posibilidad teníamos de influir en el gobierno de Cuba, específicamente en el Ministerio de Salud Pública para que autorizara la salida de ellos y sus dos hijas hacia los Estados Unidos.

Realmente, nos estaban otorgando más poder, en ese sentido, que el que tiene el gobierno estadounidense, que ha planteado en numerosa ocasiones al régimen de La Habana que permita salir a todos los cubanos a quienes Washington les ha otorgado visa, sin obtener resultados positivos.

Le respondimos a la pareja que lo único que podíamos hacer era reproducir sus declaraciones para que en muchos lugares del planeta se conociera la violación de la que había sido víctima él, al no permitírsele ir a ver a su padre moribundo.

Eso no los convenció de nada, aunque la lógica más elemental indicaba que no había por qué convencerlos. La doctora preguntó si ese método había dado algún resultado en el caso de otros médicos. Él, por su parte, se quedó callado. Le respondimos que eso siempre era mejor que no hacer nada, y que moralmente era una censura para el gobierno, y que quizás eso los ayudara a resolver la situación.

Evidentemente, la doctora pensaba diferente, pues argumentó que eso podría traer como consecuencia que nunca los dejaran salir del país; que si no decían nada seguramente cuando cumplieran los cinco años de haber solicitado la salida de Cuba los dejarían viajar.

Él, por su parte, que era quien había recibido la brutal negativa, quizás porque sentía un poco de vergüenza, dijo que pensaría en la posibilidad de dar a conocer el caso.

No es difícil percatarse de que tenían mucho miedo, porque, ¿cuál puede ser mayor represalia para un hombre que un gobierno no le permita, por un burdo interés político, acudir al lecho de muerte de su padre?

No he contado esto como testimonio de que en Cuba hay dos personas más que son incapaces de protestar ante sus derechos mancillados, sino para recordar lo temible que es el miedo, y constatar nuevamente que la exhortación de Juan Pablo II, "no tengáis miedo", sigue teniendo plena vigencia.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster