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POLITICA
El purgante andino
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Somos
latinoamericanos a la fuerza. Compartimos la herencia
hispana nada más. Esta herencia la tamizamos
a lo cubano. Pesa mucho el ancestro español
y el africano. En nosotros la presencia indígena
es mínima. Se quedó en la toponimia
y en elementos coyunturales de la santería
más folklórica. Nuestros indios
ostentan grandes penachos de plumas de águila
y fuman pipas de la paz.
Son indios hieráticos y dignos del habla
inglesa. Habitan las bóvedas de los espiritistas.
Allí se refrescan con vasos de agua y aroma
de azucenas.
Nuestros protectores espirituales no son mayas
o quechuas o aymaras. Son comanches, apaches o
cheyenes. No nos familiarizamos con quenas o charangos.
Lo nuestro es guitarra, bongó y tumbadora.
Para hacer concesiones, el violín.
Después del Congreso de Educación
y Cultura de 1971 nos quisieron poner en el alma,
por decreto, la tristeza andina. Nos cayó
como un purgante. Llegó con Quilapayún
e Inti Ilimani. Con esto y la canción carcelaria
argentina de aquel Chamamé, pretendieron
sustituir a Fórmula V y a los Mustang.
Ahora llegó el turno de Hugo Chávez.
Viene a sustituir la esperanza de Miami. Petrodólares
le sobran. Es el aliado salvador del mesianismo
castrista en los finales. La cámara hiperbárica
que llegó en lugar de los santos óleos.
Los petrodólares chavistas llegaron a
la economía castrista. Pero sin falsas
ilusiones. Que nadie piense en una elevación
real de la calidad de vida de la población.
Se trata sólo de darle un segundo aire
al régimen. Se trata de sofocar la esperanza
en un rápido final para la dictadura.
El nuevo purgante andino que se nos echa encima
viene con nuevas formas. Llega con el populismo
barato inaugurado por Chávez. Llega con
la versión trasmutada de "Aló,
presidente", que para nosotros será
"Aló, comandante".
El régimen vuelve a cargar contra los
valores y las expectativas del cubano promedio.
Nos quieren "indigenizar", luego de
habernos "indigentizado". Pretenden
dirigir las miradas al sur. Pero allí hay
poco que resulte atractivo. Lo mejor está
unas millas más al norte. Desde la familia
y los amigos hasta la certeza de una vida mejor
con libertad.
Han encontrado su Unión Soviética
sucedánea en Venezuela. Pero aún
así, la picada es innegable. De los Estados
Unidos a la Unión Soviética; de
la Unión Soviética a Venezuela.
Esperemos que el próximo descenso no sea
Haití o Bolivia.
Hoy, la izquierda conspiradora, oscurantista
y vil de los Ortega, los Handal y los Evos del
sur, amenazan la esperanza de libertad del pueblo
cubano y del resto de América. Han construido
su "eje" de pichones de caudillos antidemocráticos.
El caudillismo populista y los petrodólares
remachan las cadenas para Cuba, Venezuela y el
resto de América. Peligra la esperanza
democrática en Cuba y en el resto del continente.
El purgante andino vuelve por sus fueros. El
mito militarizado Bolívar, conjurado en
su génesis caudillista por sus contemporáneos,
amenaza. Pero La Habana canturrea su rap urbano
y subversivo. Sin quenas o charangos recorre la
ciudad con su salmodia. Repite hasta el cansancio
monocorde y tenaz: "¡Ay, cómo
me gustan los yumas!"
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