|
SOCIEDAD
Las ranas ya están croando
José Moreno Cruz, Cubanacán
Press
SANTA CLARA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) -
No sé por qué las ranas croan cuando
se acerca la lluvia. Debe de ser porque nacieron
dentro del agua y aunque hagan vida anfibia, les
enternece vivir en los lugares húmedos.
Por estos días, después de una intensa
sequía, han vuelto a llenar nuestros campos
en sinfonía infinita.
El cielo amenazó varias veces con sus
cúmulos cargados de gotas de agua, pero
nada había ocurrido. El mismo día
que el Papa murió la lluvia parecía
inminente, como si San Pedro quisiera llorar ante
el dolor producido por la muerte del Sumo Pontífice.
Nada ocurrió entonces, pero llegó
el mes de las flores y todo ha cambiado.
Los campesinos estaban recelosos, porque siguieron
cada jornada de "las cabañuelas"
en el primer mes del año y nada les había
dicho. Ahora Mayo se encarga de echar por tierra
esas creencias, porque al fin las lluvias comienzan
a hacerse patentes para cerrar las amplias grietas
del suelo, alimentar poco a poco el manto freático,
llenar los embalses y hacer que las corrientes
fluviales emerjan del olvido, incluso en las principales
arterias fluviales del centro del país.
La sequía en esta temporada ha sido la
más dura de los últimos años,
especialmente en las provincias orientales. Allá
la masa ganadera y la agricultura se han visto
seriamente afectadas al igual que el agua utilizada
en las industrias y en el uso y consumo de la
población. Han tenido que realizar nuevas
obras hidráulicas y hasta los vagones del
ferrocarril se convirtieron en cisternas.
En el centro del país la sequía
de este año no ha sido tan ruda como hacia
el este, pero ya estábamos apretados. Las
presas y represas han visto sus niveles reducidos
a escalas nunca antes presenciadas. Esa problemática
afectó en grado considerable los riegos
agrícolas, cosechas y el alimento de la
población.
En las áreas de bosques las llamas han
convertido a los matorrales y la vegetación
en general en cenizas. Allí el equilibrio
ecológico se ha visto desbalanceado debido
a los grandes daños causados por el fuego
sobre el hábitat de las especies, que también
han perecido en áreas extensas. Pero las
lluvias del 3 de mayo en la tarde sofocaron un
fuego que ya había arrasado más
de 500 hectáreas del Área Protegida
Cubanacán, próxima a la ciudad de
Santa Clara. Allí viven cientos de especies,
muchas de ellas endémicas que poco a poco
han ido desapareciendo. Después de las
llamas el paisaje que queda es desolador.
El abastecimiento de agua potable a la ciudad
de Santa Clara pasa aún por planes de distribución
rigurosos y en los barrios más afectados,
las pipas sustituyen a las tuberías del
acueducto, luego de estar varios días sin
el suministro normal del líquido.
En varios municipios de la provincia los pozos
dejaron de tener el suministro de las aguas subterráneas,
por lo que sus dueños han regulado su explotación.
Una localidad como la de Ranchuelo ha visto racionado
el consumo de agua a dos cubos de agua al día
por familia, y se ordenó extraerla en un
horario fijo, para evitar el despilfarro. Personas
poco escrupulosas con el dolor ajeno venden agua
traída de ríos o de pozos ubicados
en zonas campesinas.
En Santa Clara, la capital provincial, los inspectores
han multado a personas que utilizan los llamados
"ladrones" de agua (donques construidos
artesanalmente que conectan directo a las tuberías),
porque impiden que los demás almacenen
el agua.
La batalla más endemoniada se ha librado
en el campo. Los campesinos que poseen turbinas
han sido multados por extraer agua de los ríos,
desobedeciendo las medidas urgentes tomadas por
el gobierno para evitar el deterioro inminente
del manto freático. Por otro lado, grandes
empresas cerraron sus puertas ante el abasto insuficiente
del líquido vital.
Aunque se realizaron múltiples reparaciones
en las conductoras hacia la ciudad desde las presas,
aún existe mucho derrame de agua en el
trayecto debido a las roturas de las tuberías
y a los "ladrones" casi naturales que
se utilizan para irrigar terrenos por donde pasan
las conductoras.
Por otra parte, en la red urbana los salideros
son constantes. Los obreros rompen las calles
para reparar los daños, pero lo hacen con
materiales engañosos y carentes de garantía.
Me maravilla ver cómo ya en pleno siglo
XXI se utilicen franjas de cámaras de automóviles
para reparar los tubos dañados. A los pocos
días el cáncer resurge como ave
fénix y el "delegado" tiene que
correr después de aguantar las críticas
de los vecinos.
Gracias a Dios ya llovió en Santa Clara.
También en sus alrededores. Mayo ha traído
las lluvias para que no sólo las ranas
festejen. Todos nos alegramos por esa obra de
la naturaleza, pero los más contentos fueron
los muchachos del barrio. Ellos se han querido
bañar con estos primeros aguaceros como
entregando sus cuerpos a la maravilla de la naturaleza.
"Ojalá que apriete", gritan mientras
juegan a la pelota.
|