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SOCIEDAD
Se
atrinchera en su casa ante amenazas de desalojo
LA HABANA, Cuba - 3 de mayo (Roberto Santana
Rodríguez / www.cubanet.org) - Yudinela
Caridad Castro Pérez continúa atrincherada
en la vivienda que allanara el pasado 14 de abril,
sita en calle Sofía # 36 entre Carlos y
María Luisa, en la capitalina barriada
de Párraga, ante amenazas de desalojo por
parte de las autoridades de la vivienda en el
municipal de Arroyo Naranjo.
Castro Pérez, de 23 años, tiene
su residencia en el # 317 de la calle Sofía,
en las cercanías del inmueble que ha ocupado.
Hace más de siete años su casa está
considerada como inhabitable, situación
que se agravó luego del paso del huracán
Charlie en 2004, que derribó el techo de
la casa. La solución que dieron las autoridades
a su caso fue trasladarla en compañía
de su pequeño hijo, llamado Roblán
Castillo Castro, que ahora tiene un año
y cinco meses, a un albergue llamado Vista Alegre,
con la promesa de que allí no estarían
más de seis meses, dadas las enfermedades
que padece el infante, cardiopatía y asma,
según le aseguró la funcionaria
nombrada Doris, de la unidad de inversiones de
la vivienda en Arroyo Naranjo.
"En el albergue tenía que pagar 20
pesos todos los días para que trajeran
agua, porque en el lugar no hay. Además,
en el cuarto corre el orine por el piso y hay
que vivir a puerta cerrada por los tiroteos y
las broncas que a diario se producen debido, entre
otras causas, al consumo de marihuana en el lugar",
precisó Castro a este reportero desde el
interior de la casa allanada. "El jueves
14 -agregó- me dijeron que esta casa estaba
vacía y rompí el sello y me metí
dispuesta a que pasara lo que pasara. Lo hago
por mi hijo que está enfermo, porque yo
puedo vivir hasta debajo de un puente".
El mismo jueves 14, día del allanamiento,
acudieron funcionarios de la vivienda de Arroyo
Naranjo conminando a la mujer a que abandonara
la casa. "Esta es una indisciplina social",
le dijeron. A lo que ella respondió que
indisciplina era haberla engañado con que
le darían una vivienda en seis meses.
El 20 de abril volvieron y la amenazaron con
traer fuerzas policiales. Uno de los funcionarios
le dijo a la mujer que Fidel Castro sería
probablemente quien iba a venir para desalojarla
cuando ella le manifestó que si querían
que saliera tenían que traerle al gobernante
cubano.
La mujer dijo estar desesperada y dispuesta a
todo con tal de mantener su permanencia en el
inmueble, y amenazó con auto agredirse
en compañía de su pequeño
hijo si las autoridades intentaban desalojarla.
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