PRENSA INDEPENDIENTE
Mayo 3, 2005
 

OLA REPRESIVA
"Yo debí ser el último en salir de la cárcel": Margarito Broche (I)

José Moreno Cruz, Cubanacán Press

SANTA CLARA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Margarito Broche Espinosa es uno de esos hombres que conjugan la risa y la palabra con extrema facilidad. Indagar sobre algún aspecto de su vida es sumergirse en un laberinto de oquedades y peripecias propias de un hombre sencillo y sin pelos en la lengua.

Casado con dos hijos, vive en el municipio costero de Caibarién. Allí fundó, el 25 de diciembre de 1997, la Asociación de Balseros "Paz, Democracia y Libertad " encaminada a velar por los derechos de los ciudadanos repatriados e intentar persuadir a las personas a que no realicen travesías marinas en precarias embarcaciones.

Broche fue encarcelado en marzo de 2003 y en juicio sumario, sentenciado a 25 años de presidio político. Debido a sus delicadas condiciones de salud, el 29 de noviembre pasado le fue concedida la libertad extrapenal.

Aunque padece de varias dolencias no ha detenido su activismo político y de lucha por la libertad de sus hermanos de causa. Ha hecho un llamado para que todas las organizaciones realicen ayunos pidiendo no sólo la liberación de los miembros del Grupo de los 75, sino también la amnistía para todos los presos políticos.

"No podemos pedir muchas cosas más, ya que el señor Fidel Castro, cede en muy pocas cosas. Primero liberó a siete de los 75 y después a siete más, medio muertos entre los que me encuentro yo. En las prisiones nos están asesinando lentamente, se nos agolpan las enfermedades a pesar de que muchos entramos sanos", señaló.

Margarito cree que es importante luchar por ellos realizando actividades propias de la lucha cívica no violenta y dando a conocer a la opinión pública nacional e internacional los problemas individuales de cada preso. Por eso propone hacer ayunos o vigilias sin importar el día, aunque es del criterio que simbólicamente el 18 es el más importante. Asevera que el opositor no puede practicar la doble moral que usa la mayoría de la población cubana porque por un lado hablan de su revolución, firman Sí por el Socialismo, pero a escondidas brindan informaciones o firman el Proyecto Varela. "Nosotros tenemos que tener una sola cara", enfatiza.

Al líder de la Asociación Nacional de Balseros lo condenaron a 25 años de presidio, pero tras las rejas en ningún momento pensó en esa cantidad de años. Allí se sentía contento como en su propia casa a pesar de las enfermedades. Lamentablemente, su salud se quebrantó, debido a la pésima asistencia médica y alimenticia, así como a las condiciones infrahumanas del presidio. Se lamenta de haber salido en libertad extrapenal.

Dice que es importante hacerse eco de las palabras del ex prisionero político Amado Ruiz Moreno cuando afirmó en uno de sus versos; "Cuando uno lucha por el bienestar de su pueblo, no importan los sacrificios, lo importante es seguir luchando". Por eso ha propuesto la iniciativa de trabajar en unir a las esposas, madres y hermanas de los 75 para que se reúnan por provincias o regiones todos los meses al menos el día 18, pidiendo por la libertad de sus seres queridos y del resto de la causa, así como una amnistía a favor de todos los presos políticos cubanos. Cree que como se hace en Ciudad Habana también deben realizarse actividades cívicas en Villa Clara, Camagüey o en las provincias orientales. "Ellas deben ser apoyadas por todas las organizaciones de la oposición pacífica, así como por los cubanos dignos del exilio, los gobiernos democráticos y por todos los amantes de la paz y la democracia".

Interrogado por la actividad que realizó el 6 de enero en Caibarién en saludo al Día de los Reyes Magos, conmemorando además el aniversario de la organización que dirige expresó: "Me sentí feliz a pesar de mi precario estado de salud. Hubo un gran número de personas, casi siete decenas, entre ellas cuatro esposas de los miembros de mi causa residentes en la región central, periodistas independientes, bibliotecarios, niños y otras personas del pueblo. "Los niños en Cuba no pueden comprar juguetes porque sólo los venden por divisa en las shooping y la gran mayoría padecen de hambre y miseria".

A muchos de los presentes llamó la atención que la Policía Política no organizara algún operativo para impedir la conmemoración. "No hubo represión, excepto un grupo de hermanos que venían de Santa Clara quienes fueron interceptados en la carretera, les quitaron la circulación al carro imposibilitándolo transitar, pero ellos llegaron finalmente en otro transporte", dijo sonriente.

Sobre la organización de la actividad aseveró que lo hicieron de forma discreta con la solidaridad de muchas personas y que él había sufragado los gastos con los ahorritos de la ayuda del último trimestre que le había enviado Plantados.

Al preguntarle si se siente realmente en libertad, dijo que el 70% del tiempo de su estadía en la prisión, se sentía más contento que ahora, porque sabía lo que ocurría afuera. Siempre recordó las lecciones de Ghandi sobre la lucha cívica. "Estoy fuera de las celdas desde el 29 de noviembre, aunque debo aclarar que no estoy en libertad, sino con el status de libertad extrapenal por un año. Creo que de los 14 liberados, mi caso es especial, pero desconozco la razón de esas limitaciones conmigo porque al resto no les dijeron que era sólo por un año".

De una forma u otra, enfermo y todo, el reo de conciencia no ha detenido su actividad civilista e incluso dentro de la prisión jamás bajó su activismo. Cree que ahora debe luchar por los hermanos que dejó tras las rejas porque está empeñado en conseguir a toda costa la liberación de estos hombres, así como por el respeto de los derechos humanos en Cuba. El médico le indicó reposo absoluto, pero él dice que tiene mucho por hacer. "Tenemos contradicción el médico y yo, también con la Seguridad. No puedo hacerle caso ni al médico ni a la Seguridad. Yo tengo mucha fe y esperanza; creo en Dios. Sólo él sabe hasta cuándo pueda estar respirando".

Broche trabaja sobre la base de los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos porque se siente defensor de ellos por encima de todo. Tampoco cree ser machista, pero María Caridad, a quien todos conocen por Cachita, vicepresidenta de la Asociación y su esposa, desde la cárcel recibía todas las instrucciones durante las visitas y hasta por teléfono, para que supiera qué era lo que tenía que hacer al frente de la Asociación de Balseros.

Sobre el operativo en que quedó detenido cuenta que aunque tenían poco que buscar estuvieron hasta las 7 de la noche más de 20 efectivos registrándolo todo. "No cabían en mi ranchito. Había dirigentes, una pila de carros y traían cámaras de video. Todo lo que encontraron es responsabilidad mía, aunque no vieron una bala, un casquillo y mucho menos bombas, porque no somos terroristas".

La detención ocurrió a las 3 y 15 de la tarde del 18 de marzo de 2003. Antes de que comenzara el registro se lo llevaron detenido para el Departamento de Seguridad del Estado. Allí pensó que estaba solo, pero después supo que Librado, Léster y Pernet también estaban en los calabozos. Cuando en la primera visita Cachita le dijo que eran casi 80, se dijo: "Esta gente está loca, se arrebataron", y lo gritó desde la celda.

"Cuando nos trasladaron para La Habana nos llevaron directo a Villa Marista. Después mandaron a Librado para el Combinado del Este, a Arturo Pérez de Alejo para Pinar del Río y a Omar Pernet y a mí para la cárcel de Guanajay". Dijo que en el ómnibus conoció a otros que venían desde las provincias orientales aunque no podía hablar con ellos. Delante de su asiento llevaban a Pulido, el dentista de Camagüey y logró a saludar a Mustafá. "Librado iba tres asientos delante del mío. Los guardias casi todos eran de color y tenían las espaldas enormes, una camisa con chaleco que decía G2. Nosotros estábamos esposados y antes de montar ya teníamos los asientos asignados. El guardia que me custodiaba no cabía en su asiento y me robaba parte del mío. Presumiblemente eran de La Habana".

Los ómnibus en que fueron trasladados tenían todas las condiciones; baño, videos y aire acondicionado. Fueron custodiados hasta para ir al baño. Les dieron merienda consistente en pan con chorizo, que a Margarito le provocó cuatro días de malestares estomacales, como si le hubieran echado algo a esos alimentos.

Reconoce que estaba preparado para ir a la prisión desde hacía mucho tiempo: "Yo traté de adaptarme y pensar que aquello, a pesar del rigor, no era una prisión. Yo debí ser el último en salir de las cárcel de todos los condenados, pero con la licencia extrapenal todo se derrumbó. Antes con frecuencia me metía en mi casita y no salía en 15 días, porque tenía el presentimiento de que tarde o temprano eso sucedería".

Las condiciones en las cárceles son muy duras. Se adquieren enfermedades muy fácilmente y a veces el preso llega hasta el borde de la muerte. "Por eso han liberado ya a catorce de nosotros. Si no hubiese sido así, quizás alguno no estaría a esta hora en el mundo de los vivos".


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