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SOCIEDAD
Las tres grandes fisuras del castrismo
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Mayo - Abril (www.cubanet.org) - Son
tres las grandes fisuras que el régimen
castrista sufre en su lento morir: la creación
de un movimiento de derechos humanos, surgido
en 1976, el desplome del campo socialista y la
visita del Papa Juan Pablo II a Cuba en 1998.
Durante su estancia en Cuba, del 21 al 25 de
enero, el pueblo religioso cubano obsequió
a Juan Pablo II extraordinarias muestras multitudinarias
de veneración, respeto y adhesión.
Sin embargo, nueve años antes, el gobierno
cubano le había negado su solicitud de
clemencia cuando, por su noble y elevado concepto
de la justicia, se opuso al fusilamiento del General
y Héroe de la Patria Arnaldo Ochoa y demás
oficiales del régimen, juzgados y fusilados
poco después de su detención.
Unos años después, Juan Pablo II
volvió a pedir clemencia al gobierno cubano
por los tres jóvenes negros que intentaron
llegar a Estados Unidos de forma ilegal, fusilados
sólo para dar un escarmiento. Y por último,
también el Papa intervino ante el encarcelamiento
y condenas draconianas impuestas a 75 defensores
de los derechos humanos en la llamada "primavera
negra de 2003".
Sabía el Santo Padre que los regímenes
comunistas no pueden ser asesinados por mano alguna,
que se caen no con el ruido de las trompetas,
sino con el sonido de la lluvia un día
tras otro. Así, exhortó al pueblo
cubano durante su estancia en Cuba a que no tuviera
miedo, y pronunció 53 veces la palabra
clave: LIBERTAD, como hizo en Polonia en 1979.
Calificado hoy por el periódico Granma
como "un luchador tenaz por la paz y la justicia",
el Santo Padre sabía perfectamente que
bajo el castrismo el pueblo carecía de
libertad. No sólo porque hubiera impuesto
y practicado el ateísmo como doctrina a
lo largo de su existencia, sino porque prohíbe
la libertad económica, la iniciativa privada,
haciendo caso omiso de la Carta Universal de los
Derechos Humanos.
¿Pudo el régimen de Fidel Castro
ver con buenos ojos aquel apoyo de las masas a
la visita del Papa? Los trabajadores cubanos,
asalariados todos del estado, no tenían
necesidad de ser amenazados con el fin de desestimular
el apoyo a Juan Pablo II, porque sabían
las botas que se calza su empleador. Sabían
a qué atenerse.
La historia está muy cerca de nosotros.
El pastor Karol Wojtyla comenzó su Pontificado
en 1978, definiéndose desde el principio
como un luchador contra los regímenes comunistas.
Viajó durante veinte años por el
mundo, menos por Cuba. En 1989 Fidel Castro lo
dijo claramente: "La visita del Papa a Cuba
depende de su propia decisión".
Sí, Juan Pablo II fue un factor muy influyente
en el derrumbe del campo socialista, comenzando
por Polonia, su país natal. Fue también
un factor influyente para que la población
religiosa no fidelista de Cuba tomara conciencia
de su verdadera fe y no la ocultara, como única
forma de protegerse de su ateo patrón.
Un poco después de la visita del Papa
el régimen castrista se vio obligado a
emprender la llamada "batalla de ideas",
que no es otra cosa que la imposición a
todo costo del pensamiento y la voluntad política
del gobernante cubano.
Unos dices que es tarde. Otros que no. Pero la
realidad es sólo una: la población
está desanimada, seguramente para siempre.
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