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SOCIEDAD
Como la menstruación
José Moreno Cruz, Cubanacán
Press
SANTA CLARA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) -
Por estos días en que se habla de elevar
el salario medio de 282 a 312 pesos en Cuba, recordé
lo que un médico afirmó delante
de sus compañeros después de haber
cobrado sus haberes correspondientes al mes laborado;
"El salario en Cuba es como la menstruación".
Aunque el estado ha puesto en marcha el incremento
salarial a los trabajadores de más bajos
ingresos y de los pensionados, pienso que como
paliativo bien vale la pena, pero no es eso lo
que resuelve el problema del cubano, quien se
debate entre la subsistencia y la tenencia de
fondos para comprar los productos de consumo o
médicos.
Según se dio a conocer se elaborará
un sistema salarial basado en el principio de
distribución "socialista": de
cada cual según su capacidad, a cada cual
según su trabajo. El anuncio incluye la
revisión de todos los salarios y la aplicación
gradual con prioridad de sectores durante el año
en curso y el venidero.
Indudablemente el número de trabajadores
con salarios inferiores a los 225 pesos (9 pesos
cubanos convertibles o CUC) asciende, según
cifras oficiales, a 1 657 1991, empleados en sectores
como el agrícola, fumigadores, técnicos
de servicios fitosanitarios, de pecuaria, auxiliares
de limpieza, de comunales, plomeros, carpinteros,
albañiles y pintores. En buen cubano, estos
trabajadores "se las han visto negra"
en los duros años del Período Especial,
donde la escasez de productos de primera necesidad
han cercenado a las familias cubanas asfixiadas
de angustia y desesperación.
También el personal de comedores y albergues
de la construcción, ayudantes y operarios
de la Industria alimenticia (horneros, panaderos)
así como ayudantes y operarios de variadas
esferas productivas, han sufrido de escasez y
miseria.
En el incremento de 100 a 225 pesos, que se comenzó
a aplicar a partir del 1 de mayo, influirán
los sistemas de pagos por resultados e incrementos
ya aplicados en el sector presupuestado y las
empresas en perfeccionamiento.
Pero si este segmento social ha estado desprotegido
durante todos estos años, creo que los
más afectados han sido los jubilados. Los
conozco que han estado devengando entre 60 y 100
pesos. Si se estudia detalladamente la carestía
de la vida en el país, cualquier persona
poco instruida podrá percatarse a simple
vuelo de análisis, que "nadie",
absolutamente nadie que perciba esos estipendios,
puede vivir decorosamente.
La carestía de la vida en Cuba obedece
al propio estado cerrado, que no ofrece libertades
para el desarrollo de las potencialidades e iniciativas
del cubano, así como a un rosario de medidas
que dictadas desde arriba, hacen precarias las
condiciones de vida de niños, ancianos,
y ciudadanos en general.
La prueba más elocuente es el alza de
los precios en la red de tiendas dolarizadas,
donde primero se subieron los precios en un 10
% y luego en un 15. ¿Quién se perjudica
con la medida? Indudablemente los más desamparados,
quienes ahora tienen que pagar más de 20
centavos de dólar por un jabón que
apenas durará dos días en el baño.
El impuesto aplicado a principios del mes de
abril al dólar y otras monedas duras complica
aún más el asunto y en nada perjudica
a los residentes en Estados Unidos, Italia o cualquier
otro lugar del mundo, sino a los cubanos.
Las pensiones fueron incrementadas a 3 602 344
nacionales que recibían los más
bajos ingresos. El incremento promedio es de 52
pesos mensuales (2 CUC), aunque los mayores incrementos
los reciben ya los que tenían las pensiones
mínimas de jubilación, elevadas
hasta en 95 pesos (o sea devengaban 55 pesos hasta
el mes de marzo), cifras irrisorias que apenas
alcanza para comprar los productos de la canasta
básica, entiéndase lo normado por
la Tarjeta de Racionamiento.
Aunque parezca algo grande, milagroso y la mayoría
de los cubanos estén contentos con el anuncio,
el alto costo de la vida no se resuelve con el
alza de los salarios. Soy del criterio que el
Estado debe aplicar medidas urgentes en los precios
de los productos que él mismo expende en
los mercados agropecuarios, placitas y tiendas
dolarizadas, encaminadas a que el salario deje
de ser para el cubano como la menstruación;
una vez al mes y dura no más de siete días.
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