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CULTURA
Arañas y jirafas en las calles de La Habana
Miguel Saludes
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) Una
mañana desperté bajo la impresión
de un sueño lleno de misteriosos signos
oníricos que aún no he conseguido
desentrañar. La imagen de una jirafa, al
parecer moribunda, yacía sobre una calle
de La Habana, mientras decenas de curiosos se
aglomeraban a su alrededor sin saber qué
hacer con el pobre animal.
Tratando de descifrar aquella extraña
fantasía, o al menos buscando algún
significado escondido tras la absurda visión,
quedé sorprendido ante la presencia de
unos largos cuellos que se asomaban desde una
esquina de la calle San Lázaro. Las cabezas
de ese bello ejemplar de la fauna africana habían
sido plasmadas con vivos colores en la parte exterior
de un ruinoso edificio con el que hacían
un contraste notable.
No sería la única pintura de este
tipo que vería ese día. Un grupo
de artistas plásticos, al parecer de procedencia
española, que identifica sus obras con
el rótulo Mosko, había engalanado
varias paredes de la capital cubana con dibujos
parecidos, en los que invariablemente aparecía
la esbelta figura del vistoso herbívoro.
Con el paso del tiempo la mayoría de estos
murales han ido sufriendo añadidos, producto
de imprevistos letreros o por obra de la creatividad
de otros artistas. Un ejemplo de esto último
ocurrió con las jirafas pintadas en el
muro de un círculo infantil en la Habana
Vieja, a las que el pintor italiano Guido Danielle
agregó un motivo alegórico a Elpidio
Valdés, un personaje de historietas cubanas
muy popular entre los niños del país.
El héroe mambí y el típico
paisaje de nuestros campos se mezcló con
las exóticas siluetas de las jirafas gracias
a la labor de este artista, que había querido
hacer su aporte al ornato callejero de La Habana.
La propuesta que le ofrecieron fue darle un aire
de cubanidad a este mural con trasfondo geográfico
algo lejano.
Quizás los niños que acuden a ese
círculo se habrán preguntado sobre
la relación que pueda haber entre el coronel
mambí y esos animales ajenos. ¿Será
acaso una nueva aventura de Valdés en la
que aparece como precursor de la ayuda internacionalista
a los pueblos de África?
Pero cuando ya nos hemos acostumbrado a las jirafas
y cebras, dispersas en varios lugares de la ciudad,
donde sus figuras resaltan en medio del hollín
y la suciedad que amenazan con inundarlo todo,
ahora es otro animal el que acapara la atención
de los que transitan por nuestra capital.
Se trata de unas enormes arañas de bronce
que desde el pasado mes de marzo fueron ancladas
en la plazoleta situada frente al Parque Central,
entre la Manzana de Gómez y la antigua
Sociedad Asturiana. Durante todos estos días
la gente se ha paseado por debajo de la mayor
de las esculturas, obra de la artista franco norteamericana
Louise Josephine Burgois.
Nacida en París el 25 de diciembre de
1911, Burgois se dedicó al arte después
de haber estudiado matemáticas, inglés,
física, química y geometría.
En 1936 hace su primera exposición en la
capital francesa, después de pasar por
múltiples talleres. Estudia Historia del
Arte en L´Ecole du Louvre entre 1937 y 1938.
Al final de ese año se muda a Nueva York,
donde se radica. Allí monta su primera
exposición en 1945 para posteriormente
incursionar en el grabado. En 1949 debuta con
sus esculturas, destacándose las gigantescas
arañas llamadas MAMAN. Estas comienzan
a ser expuestas en museos de arte de varias ciudades
del planeta.
Museos de Madrid, Bilbao, Nueva York y Tokio
han adquirido arañas de Burgois para colocarlas
frente a sus instalaciones.
Ahora el Centro Wilfredo Lam de Cuba, ha logrado
traer una exposición de esta artista que
incluye sus esculturas y grabados en una muestra
titulada: "Louise Burgois: Unos y Otros"
cuyo atractivo principal son las gigantescas intrusas
surrealistas que de cierta manera han logrado
imbricarse dentro del paisaje cotidiano en el
que han sido montadas.
La ocasión ha sido recogida por los lentes
de las cámaras y por los pinceles de algunos
pintores. Uno de los que captó este fugaz
momento -la exposición será retirada
a finales de abril- es Molina, más conocido
por Arcano, que es como firma sus obras. Este
artista plástico, quien se autoproclama
como el último pintor bohemio cubano, manifiesta
haberse sentido impresionado por esta aparición
escultural en nuestra capital y decidió
llevarla a uno de sus lienzos, pintado sobre el
caballete y en el mismo sitio donde se exhibe
esta figura.
A la presencia de la araña la imaginación
del creador ha añadido una pareja que se
besa bajo la sombra de la armazón metálica.
Cerca de ellos dos perros se esfuerzan por perpetuar
la especie, y algunos individuos huyen con gestos
de terror. Y es que para este pintor la araña
encarna la fertilidad que genera la vida.
Teniendo en cuenta que detrás de toda
expresión artística existen signos
que pueden ser interpretados de múltiples
maneras, traté de hallar en las características
de estos animales tan diferentes algo que les
de un sentido a su presencia entre nosotros.
Las arañas han ocupado un lugar de honor
en varias mitologías, tal vez por la mala
reputación que les ha acompañado
hasta el presente sobre su tendencia a acechar
en lugares oscuros, su apariencia desagradable,
así como grandes exageraciones sobre la
toxicidad de su mordedura. Sin embargo, la mayor
parte de las especies a las que pertenecen las
arañas son inofensivas. En cuanto al simbolismo
sexual, puede que los complejos rituales de apareamiento
que ellas emplean para el acto de la fecundación
hayan servido de inspiración a una creadora
en la que al parecer el motivo sexual tiene una
gran influencia.
También se puede mencionar que a menudo
el macho tiene que evitar que la hembra lo considere
un alimento más, algo muy común
en varias de estas especies; y que los primeros
son por lo general mucho más pequeños
que las hembras, detalles que pueden estar contenidos
en la inspiración creativa de estas obras
de la escultora, teniendo en cuenta que en 1970
la Señora Burgois comienza a tomar parte
del movimiento feminista, con el que colabora
fervientemente.
Por su parte la jirafa, que está considerado
como el más alto de cuantos animales existen,
presenta como particularidades interesantes su
pelaje con manchas oscuras sobre un fondo de color
crema, que constituye un camuflaje perfecto, y
el dato de que estos ejemplares pueden llegar
a vivir en libertad 26 años, mientras en
cautividad logran llegar a los 36 años
de vida.
De la misma manera en que Arcano ve en la araña
el signo de la capacidad fecundante, en la jirafa
descubre la marca de su elegancia. Así
las figuras de ambos animales pueden darle un
sentido a su estancia dentro de la perspectiva
urbana de nuestra capital. La jirafa grande y
bella, admirada por su prestancia y colorido.
La araña, de aspecto desagradable, ínfima
y temida por muchos, en especial por las mujeres,
pero tenaz y luchadora.
Las dos, con nombre femenino y llenas de misterio,
contribuyen con su figura a embellecer el entorno
de la ciudad. Una ciudad que a pesar de la destrucción
que contemplan impasiblemente muchos de sus hijos,
se resiste a perecer y muestra las mejores cualidades
que distinguen a estos animales escogidos por
el arte para engalanarla.
La Habana, también nombre de mujer, conserva
en su simiente la elegancia, belleza, bondad,
tenacidad, y fertilidad creativa que le posibilitarán
superar tantas adversidades, destrozos y descuidos
que sufre. Estas cualidades son la garantía
plena de su supervivencia. Quizás por aquí
se encuentre la clave que dé respuesta
a mi sueño.
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