PRENSA INDEPENDIENTE
Marzo 31, 2005
 

CRIMEN
Rashomon de Lawton: garrote, usura y venganza

Juan González Febles

LA HABANA, marzo (www.cubanet.org) - Su prometida lo encontró amarrado a su butaca favorita. Llevaba más de un día muerto. Estaba cianótico, con la lengua mordida y morada. Con los ojos abiertos. Según los forenses la agonía fue larga. Lo agarrotaron al estilo colonial español. Lo hicieron con estudiada lentitud. El verdugo o los verdugos usaron cadenas y una palanca presumiblemente de metal que no ha sido hallada.

Los forenses determinaron que murió por compresión y rotura de las vértebras cervicales. Como estaba casi asfixiado, dedujeron una sesión de tortura larga y elaborada. La mujer avisó a la policía. Cuando llegaron, cercaron el lugar y le pidieron que se mantuviera cerca. La retuvieron por espacio de unas horas. Ella quiso irse lejos inmediatamente. La policía no se lo permitió por no violar sus procedimientos.

La mujer declaró que pensaban casarse en breve. No fue capaz de detectar robo de dinero o de cualquier otra cosa. Le dieron tranquilizantes. Su cooperación no fue de mucho valor. Se mantuvo sollozando e hipando espasmódicamente todo el tiempo. Era una cristiana devota y practicante.

El occiso tenía 62 años al morir. Se llamó Manuel Alberto González Cáceres. Tenía tres hijos mayores. Una hembra y dos varones. Se dedicaba con éxito sobresaliente a la electrónica. Era técnico en reparación de televisores y equipos de audio y video. Vivía solo.

El crimen fue en Lawton, La Habana. La casa está en la calle San Franciso # 260, entre Lawton y Armas. Casi equidista de los emblemáticos parques Buttari y Dolores. Una zona poblada de personas modestas y altamente politizadas.

El Departamento Técnico de Investigaciones (DTI) de la Policía Nacional Revolucionaria estableció un puesto de mando provisional. Este se situó en las cercanías de la escena del crimen. Todo parece indicar que la fuerza pública no dispone de todas las pistas que quisiera. El DTI trabajó desde su oficina provisional en un local propiedad del sectorial de Educación, a pocos metros de la escena original.

Aunque éste sea uno más entre una triste y reciente sucesión de hechos de violencia, les interesó en particular. Esto es así en parte por la filosofía gubernamental, resumida en la frase "Sólo el estado puede matar". Influye mucho, además, el entorno socio-político-económico donde ocurren los hechos.

Las opiniones sobre este individuo -el asesinado- son contradictorias y encontradas. Nadie se pone de acuerdo sobre quién era en realidad.

Para muchos de sus humildes vecinos, no era más que un abusivo estafador de pésima conducta. Según la opinión de estas personas, el occiso se aprovechaba de los vecinos de bajos ingresos. No importa que éstos fueran de buena, regular o mala conducta social. Les "canibaleaba" sus equipos y se los quedaba cuando no podían pagarle en el plazo acordado. No temía consecuencias con la policía. Muchos o algunos de esos equipos carecían de papeles que acreditaran su origen.

Otro grupo dice que el difunto Manuel Alberto era una buena persona. Los que sostienen esta afirmación, mayoritariamente son el grupo acomodado que administra. Los que por alguna razón legal tienen acceso franco a la moneda dura. Son los del contacto directo o indirecto con algún nivel del poder del estado. Presumiblemente ex militares.

El otro círculo en que se movió el finado es el entorno cristiano de la mujer con la que iba a casarse. Este mundo es, sin dudas, el más virtuoso del mosaico urbano habanero. Su opinión sobre Manuel Alberto está condicionada por el prisma amoroso que proyecta a sus semejantes.

Los asesinos o el asesino alteraron poco o nada la escena del crimen., Según fuentes consultadas, se comenta la sutileza de que hicieron gala. Uno de los investigadores policiales achacó el oficio de los delincuentes a la influencia de los medios. Se refirió a seriales televisivos del corte de "CSI la escena del crimen", ya sea en la versión de Las Vegas o la de Miami.

Este último punto es discutible. Aunque pudiera existir la influencia de esta excelente serie norteamericana de Jerry Bruckheimer, también pueden existir otras igualmente válidas, o puede descontarse que los asesinos hayan tomado elementos del trabajo de los órganos policiales. O que se hayan remitido a una crueldad inspirada en el trato y la filosofía gubernamentales hacia el adversario político.

Para concluir, puede afirmarse que existen muchas interpretaciones contradictorias sobre este episodio de violencia urbana.

Como aquel famoso filme japonés de Akira Kurosawa, Rashomon, cada quien tiene su propia versión de los hechos. Mientras, la ciudad se siente conmovida por un nuevo suceso violento. La fórmula del odio fracasó en la creación del hombre nuevo del comunismo, al que nadie conoce. Nos queda esta combinación de usura, crueldad y venganza. Pidamos a Dios que todo termine, y que sea pronto.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster