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RELIGION
Viernes Santo en la Habana Vieja
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, marzo (www.cubanet.org) - Para quienes
la disfrutamos, la caída del sol en La
Habana proporciona unas dos horas de singular
belleza.
La luminosidad del astro envuelve la ciudad en
un celaje tenue cuando parece despedirse. A las
siete de la tarde, ayudados por esa luz especial
que concierta una atmósfera muy peculiar,
los ásperos muros de cantería de
las viejas casas de la parte más antigua
de la ciudad ofrecen una textura particular.
Este entorno sirvió de marco a la realización
del Vía Crucis de la Semana Santa. Hace
mucho tiempo que un evento como éste no
se efectuaba en las calles habaneras. Anunciado
en las iglesias desde el Domingo de Ramos y transmitido
de boca en boca durante el transcurso de la semana,
la participación de cientos de fieles estuvo
asegurada.
La procesión del Vía Crucis partió
de la calle Oficios junto a la Basílica
Menor de San Francisco de Asís, impregnada
por un olor de azucenas e incienso. La primera
parada o estación tuvo lugar justo en la
esquina de Oficios y Amargura, junto a la Plaza
de San Francisco.
La calle Amargura resultó estrecha para
la multitud de fieles que acompañó
la imagen penitente del Cristo de Limpias y a
la de La Dolorosa, la Virgen María, transida
de dolor. Amargura, penitencia y dolor sumieron
en profunda reflexión a los asistentes
que cantaron, rezaron, pidieron la salvación
al Nazareno y alabaron a la Santísima Madre.
En la iglesia del Cristo, situada en la Plaza
del mismo nombre, culminó el Vía
Crucis caracterizado por el silencioso recogimiento
de los participantes, la presencia de decenas
de personas agolpadas en los balcones y la calidez
de la noche que cubrió a los penitentes
en la Plaza.
Entre los fieles estuvieron presentes miembros
del Centro de Estudios Cívico Martianos
de Arroyo Naranjo, del Partido Popular Republicano,
periodistas independientes y de otras organizaciones,
que portaban abanicos con la imagen de Nuestra
Señora de la Caridad del Cobre, patrona
de Cuba.
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