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DEPORTES
Indisciplina
Javier Machado, Cubanacán Press
SANTA CLARA, marzo (www.cubanet.org) - Quizás
sea por la frecuencia en que sucede, en el terreno
de juego o en las graderías, que hasta
a las más altas figuras del Estado cubano
les ha preocupado las indisciplinas en los encuentros
de béisbol. Seguramente ahora que el comandante
puso el dedo sobre la llaga, las autoridades deportivas
y del orden público tomarán verdaderas
cartas en el asunto.
Para el cubano, la pelota, más que pasión,
es su propia vida. Los aficionados de "pura
cepa", prefieren olvidar hasta el horario
de comida por no perder el asiento que alcanzaron
cuando abrieron las puertas del estadio. Conozco
algunos que sin dinero viajan a otras provincias
para seguir a su equipo. Otros, aunque a sabiendas
de que los peloteros de su selección están
en racha adversa, no dejan de ir al estadio y
así y todo, se juegan sus fortunas, incluidas
las prendas, en apuestas a favor de su equipo.
Esa es la fanaticada, que no deja de hablar y
discutir de jugadas, decisiones, derrotas y victorias.
A veces los ánimos se alteran y ocurren
incidentes entre aficionados. En el Sandino de
Santa Clara en la presente serie de pelota, la
policía ha sacado del estadio a los aficionados
que, irritados con la forma en que el mentor del
equipo Villa Clara dirige al team, le gritan de
todo, incluidos insultos y groserías. Algunos
han llevado hasta carteles como forma de protesta.
Pero las indisciplinas de mayor cuantía
son las que ocurren sobre el terreno de juego.
La última ocurrió en el Latinoamericano.
Fue el martes 15 en horario nocturno durante el
sexto inning, cuando el score estaba a favor de
los primeros tres carreras por una y con dos hombres
en bases, el lanzador espirituano Yosvany Aragón
propinó un pelotazo al zurdo y primera
base azul, Antonio Scull.
Scull se levantó, y como un bólido
intentó tomar la justicia por su cuenta,
al creer que el pelotazo había sido intencional.
Gracias a la intervención de los árbitros
y de otros jugadores la revuelta se calmó
al poco rato, pero por las cámaras de televisión
de Cubavisión Internacional, se pudo ver
a varios jugadores con bates en las manos y hasta
al cátcher espirituano Eriel Sánchez,
defendiendo a su compañero de equipo, a
quien seguramente consideraba inocente.
A la postre los tres resultaron expulsados del
juego. Para muchos comentaristas deportivos se
ha convertido en un hábito que en el siguiente
turno al bate, después de conectar jonrón,
el lanzador se desquita, propinándole un
pelotazo al bateador. Scull en la tercera entrada
le había propinado un largo cuadrangular
al diestro de Los Gallos, pero nadie cree posible
que con dos hombres a bordo y perdiendo el juego,
el pitcher propine un pelotazo al bateador en
turno.
De una manera o de otra, lo cierto es que el
gobernante cubano criticó la actitud de
los que incurren en indisciplinas, pero justificó
la acción de Scull, a todas luces porque
Industriales es su equipo favorito.
Incidentes como éste ocurren en momentos
en que un grupo de intelectuales y artistas han
hecho un llamado a la disciplina en los estadios,
pero al parecer las acciones han estado dirigidas
a los aficionados y no a los peloteros. El llamado
al respeto y el orden también lo realizaron
las autoridades deportivas cubanas al comienzo
de cada subserie del Play Off a través
de la amplificación local de los estadios.
Periodistas y comentaristas deportivos no cesan
de repetir lo mismo, pero lo cierto es que en
las graderías sobra el alcohol y las botellas;
también toda clase de indisciplina social,
malos hábitos de conducta ciudadana, predomina
el argot chabacano, donde participan también
féminas, incluidas las adolescentes.
Recientemente ocurrió algo similar en
Ciego, donde se vieron involucrados los miembros
del Villa Clara y los anfitriones, incluido el
director visitante, quien fue uno de los expulsados.
Más cerca en el calendario el equipo Industriales
se vio envuelto en otra trifulca de este tipo
con el equipo Villa Clara porque el lanzador Robelio
Carrillo le realizó dos lanzamientos pegados
al bateador zurdo Alexander Mayeta. Los árbitros
actuantes en el coloso del Cerro perdieron el
control del partido, como ha ocurrido en todos
estos casos, y para poner orden expulsaron a los
implicados, pero los ánimos del equipo
naranja se exaltaron cuando conocieron que Carrillo
había sido también expulsado.
Al final, cinco fueron los peloteros y directivos
amonestados, pero nada más. Al juego siguiente
después del último desorden, donde
Scull fue en gran protagonista, estaban en las
alineaciones los máximos implicados, entiéndase
Eriel y Scull. Quizás con ellos la Comisión
Nacional de Béisbol tenga consideraciones
especiales por ser ambos miembros de la selección
nacional, pero aunque estemos en Play Off donde
algunas reglas se ajustan, los implicados en esos
desórdenes públicos deberían
ser sancionados al menos a no poder jugar en el
próximo partido de su equipo.
Pero ya el gobernante cubano tomó cartas
en el asunto y deben acabarse esos problemas dentro
y fuera del juego de pelota. Son muchos los hechos
de este tipo que ocurren en el transcurso de una
serie nacional de pelota, pero como sólo
se televisa diariamente uno de los ocho encuentros,
no se pueden llevar las estadísticas de
este aspecto negativo del béisbol. Ojalá
no sea una campaña más, olvidada
dentro de unas semanas.
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