PRENSA INDEPENDIENTE
Marzo 16, 2005
 

ECONOMIA
La peor de todas (I)

Ariel Delgado Covarrubias, UPECI

LA HABANA, marzo (www.cubanet.org) - En el discurso que ya se reconoce como "el de las ollas arroceras" el máximo dirigente cubano anunció algo que los especialistas y economistas dedicados al tema azucarero ya sabían: los ya conservadores pronósticos de la actual zafra no se cumplirán.

La colosal sequía que asola la isla con énfasis en la porción oriental es señalada como la máxima responsable de ese descalabro económico. Pero eso sólo es parte de la verdad.

Cuando en abril de 2002 se anunció la llamada "política de reestructuración azucarera" y se daba a conocer la Tarea Alvaro Reynoso parecía que el raciocinio económico llegaba, aunque sea en parte, a la que hasta entonces ocupaba el primer lugar en la industria cubana por su potencialidad, fuerza laboral, equipamientos y recursos y calidad de tierras disponibles en el país.

De 156 centrales sólo quedaron en función 71 para azúcar y 18 dedicados a producir mieles, 85 en total. Con sólo el 38 % de las tierras hasta entonces disponibles se debería producir un promedio de 4 millones de toneladas del dulce, sobre la base de un rendimiento agrícola de la caña de 85 toneladas por hectárea, y con un rendimiento industrial por encima del 12 % y un costo que no superara los 300 pesos la tonelada.

Tal plan estratégico no resultaba ambicioso si se tiene en cuenta que esa política concentraba las mejores fábricas, las mejores tierras (en fertilidad, cercanía a los centrales y con regadío) y los mejores especialistas, además de que el ministerio podría realizar un mejor trabajo directo sobre la base productiva.

Pero la realidad ha sido otra. Dos zafras han transcurrido y los resultados distan mucho de lo esperado, al punto que el azúcar ha llegado a ser para algunos estrategas de la Nomenclatura económica un producto no estratégico para el supuesto desarrollo del país.

Una década de intensa sequía ha provocado la depauperación de los campos cañeros. En la contienda anterior gracias a ella fue que se pudo superar la producción que se esperaba al extenderse el calendario de zafra a los meses que debió haber llovido. Pero lo que fue bueno para la anterior ha resultado catastrófico para la presente.

De inicio no hubo la llamada "zafra chica" (la que se realiza entre noviembre y diciembre) donde mejores son los rendimientos y más favorecido es el mercado ante la ausencia de los azúcares brasileños. Treinta ingenios quedaron fuera de la nómina de los llamados a producir y hasta febrero algunos no habían iniciado su molienda.

Los estrategas del MINAZ calcularon que este año se dejarían de producir entre 800 y 900 mil toneladas en comparación con la anterior. Eso arrojaba un plan de entre un millón 600 mil y un millón 700 mil toneladas de azúcar. Pero otros especialistas con mirada más crítica -o mejor conocimiento de la realidad de los campos- vaticinaron un millón 500 mil, y que de ser así sería un éxito.

Para las finanzas del país, la pérdida productiva no era significativa, dado que los altos precios en el mercado internacional (se calcula que llegue hasta 10 centavos de dólar la libra) compensarían las pérdidas y los aportes de este sector al Tesoro Nacional serían equivalentes a los del pasado año.

La realidad ha demostrado lo contrario. Es casi seguro que no se llegará ni al millón y medio de los cálculos más conservadores. Y la afectación al presupuesto será una realidad, ya que parte importante de esa producción ya está convenida a precios establecidos de antemano, menores a los del mercado internacional, e inclusive para el consumo nacional ya se está importando azúcar refino, debido a que resulta más barato comprarla en el extranjero que producirlas en nuestras refinerías.

La sequía ha jugado una malísima jugada, es cierto. El rendimiento agrícola se ha ido por el piso, falta caña en los centrales y hasta agua. No son pocos los centrales que hay que abastecer con pipas, pues sus reservas naturales se han agotado y por lo menos uno en Guantánamo tuvo que suspender sus actividades por falta del preciado líquido.

El desastre azucarero cubano no tiene parangón. Si la zafra de 1997-1998, con una producción de 3,200,000 fue la peor en los últimos 54 años, y la del 2002-2003, con un resultado de 2,200,000 toneladas fue la peor en los últimos 70 años, la presente será la peor por lo menos en casi un siglo, tomando como referencia que en la de 1905 se obtuvieron 1,314,071 toneladas.

La sequía es el elemento de énfasis en los resultados. Pero otros factores venían gravitando enormemente para esta situación. Y vale la pena analizarlos, ya que se trata de la que fue la primera industria del país y continúa siendo una fuente importante de recursos, alimentos y empleo para cientos de miles de cubanos.

La peor de todas (II)

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