| HISTORIA
El "Proyecto Ni" Tania
Díaz Castro LA HABANA, marzo (www.cubanet.org) - Estoy segura
de que los cubanos de la Isla no conocen el "Proyecto Ni". Conocen,
por supuesto, el "Manhattan", referente a la creación de las
primeras bombas atómicas norteamericanas que costaron la vida a decenas
de miles de japoneses en las ciudades Hiroshima y Nagasaki, en 1945, finalizando
la Segunda Guerra Mundial. Pero no todos saben que el ejército japonés
estuvo a punto de lanzar, primero que Estados Unidos, la primera bomba atómica
a través de "Proyecto Ni". Antes del comienzo de la guerra
en el Pacífico, Japón contaba con importantes adelantos en física
nuclear, y estaba interesado, sobre todo, en la creación en cadena de los
núcleos de uranio, capaces de provocar explosiones de gran potencia. Takeo
Yasuda, General de la fuerza aérea, fue el primero en interesarse por la
idea, gracias a Sagane, uno de sus profesores, que había viajado a Estados
Unidos y conversado con varios jóvenes físicos durante su práctica
en la Universidad de California, poniéndose al tanto de los nuevos descubrimientos
de la física nuclear. En 1941, bajo la dirección de Ioshio
Nishina, el Instituto de Investigaciones Físico-Químicas comienza
los trabajos del "Proyecto Ni", nombre que corresponde a la primera
silaba del nombre del jefe máximo del instituto. A partir de ese
momento el alto mando militar japonés piensa en cambiar la marcha de la
guerra a través de sus bombas atómicas. Sin embargo, la tarea de
conseguir uranio no era fácil. Cuando pidieron ayuda a Alemania a través
de su embajador en Tokio, Berlín respondió que su gobierno necesitaba
saber con qué fin solicitaban los japoneses tales cantidades del preciado
mineral. Indignado, uno de los jefes militares respondió: "Dígale
a su gobierno que no olvide que Japón libra una guerra contra Estados Unidos
y Gran Bretaña como aliado de Alemania". A finales de 1943 fue
enviada a Japón una tonelada de uranio, transportado en un submarino alemán
que fue destruido por barcos norteamericanos antes de llegar a su destino. A
comienzos de 1944 los japoneses se encontraban en la etapa de investigaciones
de laboratorio con el propósito de fabricar la primera bomba atómica.
El 9 de julio de ese año iniciaban un importante experimento de división
de los isótopos de uranio. Ya estaban construidas dos plantas de enriquecimiento
para el mineral, que debía llegar de China y Corea, y poca cantidad de
la prefectura japonesa de Fukushima, donde fueron enviados cientos de alumnos
de escuelas cercanas para horadar rocas y transportar las piedras en carros hacia
la fábrica de enriquecimiento. Llegó el año 1945. En
los altos círculos del palacio imperial se sabía que para obtener
la bomba atómica se necesitaba uranio. El "Proyecto Ni" continuaba
a toda marcha. En marzo de ese año, cuando los japoneses planearon arrojar
una bomba sobre la isla de Saipán, aviones B-29 norteamericanos bombardearon
varias ciudades japonesas. Y el día 13 de abril se vino abajo el edificio
No. 49 donde radicaba el laboratorio del "Poyecto "Ni". Aún
así, los nipones persistían en su idea. El 6 de agosto una
bomba atómica norteamericana redujo a cenizas la prefectura de Hiroshima.
El profesor Nishima comprobó que se trataba de una bomba de gran potencia. Fue
entonces que el alto mando miliar propuso un plan: anunciarían el fallecimiento
de todos los científicos que trabajaban en el "Proyecto Ni" a
consecuencia de los bombardeos. Organizarían sus funerales ficticios ante
el mundo. Más tarde serían llevados a la región de Nagano,
donde prepararían una ciudadela subterránea para la protección
del emperador. En seis meses fabricarían la bomba atómica y la harían
explotar en la plaza de armas ocupada por Estados Unidos, lo que habría
de cambiar la marcha de la guerra a favor del país del sol naciente. Los
físicos escucharon el plan en silencio. Se daban cuenta de que aquellos
proyectos jamás podrían realizarse en el plazo fijado. Los uniformados
hablaban otro idioma. "De todas formas", insistió el máximo
jefe militar "continuaremos con nuestro trabajo. Hay que fabricar la bomba.
Si no es para esta guerra será para la próxima". Tras
la capitulación, Japón pudo ocultar la historia del "Proyecto
NI". Hasta un día, para que muchos fueran los sorprendidos.
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