PRENSA INDEPENDIENTE
Marzo 2, 2005
 

CULTURA
Los tigres de luto

Miguel Saludes

LA HABANA, marzo (www.cubanet.org) - A una semana del fallecimiento de Guillermo Cabrera Infante, los medios de comunicación de su patria siguen guardando hermético silencio sobre un acontecimiento que ha llenado de pesadumbre a la literatura cubana. Mientras la noticia de la muerte del notable escritor repercutió en el mundo, la tierra donde nació permanece ignorante de su partida definitiva.

Tras varias décadas en el exilio la figura de Cabrera Infante es prácticamente desconocida en Cuba por una inmensa mayoría de lectores. Un gran número de éstos jamás ha tenido acceso a sus libros. En las escuelas no se contempla su obra en los planes de estudio. Incluso, me atrevo a afirmar, muchos profesores de literatura y español permanecen ajenos a las novelas y cuentos de un autor que mereció el premio Cervantes otorgado anteriormente a sus compatriotas Alejo Carpentier y Dulce María Loynaz. Pero a pesar de la cortina de silencio que cubre la labor literaria de Cabrera Infante, su nombre no ha podido ser ignorado por completo en la Isla.

Si visitamos las páginas del Diccionario de Literatura Cubana editado en 1980 por el Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba, veremos que en este volumen no aparece reseñado el nombre de Guillermo Cabrera Infante. Su impronta está completamente ausente, como si nunca hubiera existido. Entre los colaboradores de esta edición se encuentra Salvador Bueno, autor a su vez de una historia de la literatura cubana publicada por vez primera en 1954, reeditada posteriormente en 1959 y 1963. En ella aparece Cabrera Infante, a codos con Carilda Oliver, Pablo Armando Fernández, Heberto Padilla, Lisandro Otero y Cleva Solís, entre varios de los que se destacan en un epígrafe dedicado a reseñar la nueva promoción literaria surgida a partir de 1950.

Una nueva versión, mucho más ampliada, de la historia de la literatura cubana, elaborada en la década de 1980, queda detenida casi en el mismo punto donde quedó la recopilación realizada por Bueno, sin ir más allá del año 1958. A diferencia del mencionado diccionario en este tomo se menciona al escritor proscrito al menos en seis ocasiones. A través de estas breves notas conocemos que en 1955 formó parte de la directiva de la Cinemateca de Cuba, que se destacó como uno de los jóvenes críticos cinematográficos de su época y fue uno de los escritores que estableció la ruptura con el criollismo y el tema rural a través de un grupo de narraciones situadas en ambiente citadino, reunidas en el título Así en la paz como en la guerra, que salió a la luz en 1960.

Hace apenas unos días leí ese libro publicado después del triunfo de la revolución y que recoge catorce cuentos y quince viñetas escritos entre 1950 y 1958. Muchos de los primeros habían aparecido en Bohemia, mientras que las viñetas fueron publicadas de manera individual por la revista Carteles y el suplemento cultural del periódico Revolución. En estos textos aparecen, como instantáneas recogidas por el lente de un fotógrafo, diferentes aspectos de una etapa de nuestra historia sociopolítica sumamente convulsa. Sin acudir a los acostumbrados teques, muy utilizados por otros autores, Infante nos ofrece una visión personal y descarnada del ambiente que predominaba en el país en esos momentos.

En Tres Tristes Tigres, que pude disfrutar hace diez años, el novelista nos lleva a recorrer las calles habaneras coincidiendo con esa etapa polémica de un pasado que cada vez se hace más lejano. Escrita en pleno proceso revolucionario, la novela retoma el tema de la ciudad, personaje omnipresente en la narrativa de Infante, donde podemos apreciar cierto aire de nostalgia hacia una Habana plena de encantos, a pesar de las sombras que pugnaban por empañarla, capaz de deslumbrar a tantos cubanos y extranjeros. La urbe cosmopolita, enemiga del dormir, la de infinitos night clubs, bares y vitrolas, la de las mujeres elegantes y las tiendas majestuosas, terminó por desaparecer finalmente junto con los paisajes que la afeaban. El recuerdo de aquella Habana no sólo persiguió a Infante en el Londres brumoso del exilio. Mi madre, quien nunca me ocultó las escenas tristes de antaño o los horrores de aquella dictadura, miraba con la misma pena la nueva faz que iba adquiriendo la capital de Cuba. "Ofelia, ¿te acuerdas de aquella Habana?", decía a ésta o a cualquiera de sus hermanas mientras paseaban entre el progresivo deterioro que iba devorando a la ciudad. En sus rememoraciones se levantaban imágenes de un pasado que también tenía magia.

De igual forma, Cabrera Infante ha mantenido en la memoria la imagen de La Habana de los cincuenta sin el menor intento por escamotear la dureza y crueldad que convivían en ella. Solía decir que su predilección por la capital cubana se debía a su gusto por la intoxicación del asfalto, del hormigón y el ruido de los autos. Las noches alegres, la vida nocturna y bulliciosa pueden parecer tan agresivas como la contaminación del ruido y el humo, pero sin ellas no existe la ciudad. La que tenemos ahora se encierra al oscurecer y sólo brilla en aislados islotes destinados al turismo y a la moneda convertible.

El lunes 21 de febrero apareció en el diario Granma un escrito de Amado del Pino sobre la puesta en escena de una obra basada en la personalidad de Guadalupe Yoli Raymont, conocida como La Lupe. Esta cantante santiaguera, famosa en los cabarets habaneros de la década del 50, parece tomar cuerpo en el personaje de Estrella, la Diva, recreado por Cabrera Infante en Tres tristes tigres. Irónicamente la reseña dedicada a la artista, también fallecida en el exilio, a falta de cualquier nota sobre la muerte del escritor cubano, constituye un homenaje involuntario a la memoria de ese Infante -ahora verdaderamente difunto- por una Habana de la que estuvo ausente todos estos años, pero que nunca dejó de añorar en el espíritu. Seguramente en ella resucitará su obra como ya aconteció con la de Gastón Baquero, Virgilio Piñera y Lezama Lima. Hasta que ese día llegue los tigres seguirán guardando luto.

 

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