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SOCIEDAD
¡Te dejé sin pelo!
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, marzo (www.cubanet.org) - Hay quien
dice que no hay sábado sin sol. Pero el
sábado 26 de febrero las nubes ocultaban
el radiante. Cuestión de variar, en esta
latitud tropical donde poco cambia desde hace
un buen tiempo.
Y el tiempo que nos aporrea sin cesar. Obstinado
e implacable nos acorta la existencia, pero nadie
es capaz de condenarlo por hurto. Hay que imaginar
entonces los rostros marcados por la desidia de
la veintena de personas que esperaban el anhelado
arribo de cualquier ómnibus, ese sábado
por la mañana en una parada de la Calzada
de Luyanó, una de las arterias más
transitadas de la capital cubana.
Al atisbar la llegada de un ómnibus que
avanzaba hacia la parada, aquellos cuerpos sentados,
silenciosos y con cara de aburrimiento, se animaron
espoleados por las voces de ¡ahí
viene la guagua! que unos cuantos niños,
quizás postreros descendientes de los hermanos
Pinzón y empapados del lógico desenfreno
de la infancia, emitieron como si fueran heraldos
de una buena suerte largo rato esperada.
A medida que se aproximaba el vehículo,
la risa y el vocerío que salían
del mismo previnieron a quienes nos dispusimos
a abordarlo de cierta situación inhabitual.
Mas como la risa no tiene que ver con la tragedia,
aunque estas dos sean medio parientas por aquello
de la falta de mesura, las carcajadas borraron
toda aprensión a subir al carro que ya
frenaba y abría sus puertas como las alas
de unos salvadores ángeles guardianes frente
a la perdedera de tiempo.
Justo en ese instante tan delicado de montar
en la guagua, porque se puede armar un lío
por un milímetro ganado pero no correspondido,
fue que escuché a una voz más fuerte
que las risas y las exclamaciones de: "¡Un
pasito atrás, por favor, para que monten
todos! Suelten el tubo, por favor que ustedes
no son plomeros!", dichas por un conductor
cercado por no sé cuántos pasajeros.
Era la voz de Angelito sobre las de los demás.
Sólo que él se presentaba a sí
mismo: "Oye, yo soy Angelito!" Una gorra
azul desvaído cubría el cráneo
ausente de cabellos. Una camiseta de similares
características y un pantalón grisáceo
eran su vestimenta. Pero la falta de colorido
y la humildad del vestuario no opacaba su sonrisa.
Una sonrisa como una obertura que precedía
al concierto de risas y carcajadas del resto de
los pasajeros.
La causa de tanto alboroto era lo que él
denominaba como animación del transporte.
Esto último consistía en adivinanzas,
versitos, chistes y comentarios capaces de arrancarle
una carcajada desde el más triste hasta
el más circunspecto.
Junto a la parada había un moreno con
un colchón, al parecer en venta, que provocó
la atención del jocoso comentarista público:
"Oye, el del colchón, a que tú
no sabes cómo duermen 12 en una cama".
El moreno del colchón ni contestó.
"Barbarito Diez, la mujer y un hijo",
obtuvo como respuesta.
Una señora cuarentona entre carcajadas
dijo: "Es la muerte este tipo". Y desencadenó
una adivinanza del gracioso: "¿Cuál
es el cementerio de Cuba donde los muertos están
más frios?" Silencio. "El de
Guanabacoa, porque allí enterraron a Bola
de Nieve". Risas. Otro: "¿Qué
hay entre La Habana y Matanzas?" Silencio
igual a reflexión. "La Y". Carcajadas.
Sin embargo, la risotada no llegaba a la apoteosis
que logró provocar poco después.
La guagua paró justo al lado de una especie
de mercado de viandas y carne de cerdo. La vista
de los perniles fue el motivo de una andanada
dirigida al dependiente del establecimiento.
La respuesta del carnicero fue una mirada torva
de pocos amigos. Pero el intercambio de frases
y miradas tuvo como término los versitos
siguientes: "Si desecha en menudos pedazos
llega la carne de res algún día
/ las muelas de arriba y las muelas de abajo /
la sabrán masticar todavía. Dime,
ahora sí, que te dejé sin pelo!"
La carcajada hizo casi temblar el piso del ómnibus.
El chofer detuvo el carro, soltó el timón
y echó la cabeza hacia atrás para
dejar escapar mejor la risa. Creo que ninguno
de los pasajeros recordaba ya cuánto tiempo
había invertido en esperar al rutero A
2 ese día.
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