PRENSA INDEPENDIENTE
Marzo 2, 2005
 

DESDE LA CARCEL
"Resistiré todas las torturas": Héctor Maseda

LA HABANA, marzo (www.cubanet.org) - "Resistiré todas las torturas psíquicas y físicas que me quieran imponer. Mi formación mística y fraternal, los principios ético-morales e ideológicos que rigen mi vida, tu imagen y creciente amor me darán la fuerza necesaria para vencer todas las pruebas a que me sometan", señaló el periodista independiente y prisionero de conciencia Héctor Maseda, presidente del Partido Liberal Democrático de Cuba, a su esposa, Laura Pollán, en una carta desde la prisión.

SANTA CLARA, PRISION DEL "PRE", SECCION DEL REGIMEN PENITENCIARIO ESPECIAL INCREMENTADO (REI), 29 de enero, 2005 - Mi bella Afrodita:

Tienes suerte. En esta misiva tengo muchas cosas nuevas que contarte. Unas pocas agradables. La mayoría desagradables.

Hace apenas tres días (26 de enero) me comunicó el primer teniente Pozo, director de la penitenciaría Combinado # 2 Pendiente", en horas de la tarde, que había sido trasladado para la prisión del "Pre", en la tristemente célebre sección del Régimen Penitenciario Especial Incrementado (REI). Para mí esa decisión fue sorpresiva e inesperada, sobre todo si tenemos en cuenta que hace más de cuatro meses tengo solicitada -a todas las instancias- mi traslado para una instalación penitenciaria radicada en Ciudad de La Habana, mi provincia de residencia, además de no tener indisciplinas ni violar el régimen penitenciario.

Desde que llegué a mi nuevo destino me percaté de que el tratamiento con el recluso es en extremo riguroso: Revisan todo lo que tienes, objeto por objeto; solamente conservas contigo el aseo personal, ropa de cama, mosquitero, un cubo, un pomo para tomar agua, los cigarrillos, la fosforera, la frazada de dormir, una cuchara plástica y un vaso de ese mismo material. Todo lo demás, incluso la ropa de calle, te lo quitan y en su lugar te entregan dos mudas de ropa de preso color gris, consistentes en un short y una camisa sin mangas. A mí me dejaron pasar el pantalón del mono, la enguatada, la mesita plástica, papel blanco, tres libros, dos bolígrafos, el regalo que me hiciste por mi cumpleaños (el sol) y alguna que otra tontería adicional.

Mi celda, semitapiada, es amplia, limpia, confortable y ventilada. Tiene capacidad para cuatro reos (según el número de camas), mide 4.5 x 3.3 metros (área 14.8 metros cuadrados). No cabe dudas, soy un privilegiado. Es la mayor y mejor. Estoy solo. El resto de los cubículos individuales deben ser pequeños (4 metros cuadrados). Y pensar que en tan reducido espacio encierren las 24 horas del día a hombres que estarán aislados, sin poder hablar con nadie, durante días, semanas, meses o años.

En el REI el prisionero solamente ve a los guardias, y está prohibido el intercambio coloquial, tanto a ellos como a nosotros los reclusos. Conmigo conversan los militares -a veces. Yo me limito a responderles. Sabes que de pasada vi en otra celda próxima a la mía, pero colectiva, a Barbarito Brito. Parecía estar bien. Nos saludamos con un gesto de la cabeza. El, al igual que yo, está en el REI, fase II, mas inicialmente pasó por la fase I durante un año.

Al día siguiente de mi llegada me vio el médico, estudió mi libro clínico y me ofreció sus servicios profesionales cuando lo requiriese. Se llama Fernando. Los medicamentos que tú me envías regularmente me los controla el puesto médico, y me los están suministrando diariamente, como hasta el presente. La atención médica es normal.

La alimentación, abundante, pero la misma bazofia de "La Pendiente". Cargada de sebo, con el cual el colesterol te sube estratosféricamente. Yo, que tengo indicada una tableta de PPG (5 miligramos) diaria para controlarlo. A pesar de que tengo dieta, concedida por el Estado cubano por tener más de 60 años, no he visto aún un huevo, pescado, carne sin grasa, jamonada o mortadella. Adicionalmente -al menos a mí- me dan una merienda a las 10 p.m, que consiste en un buen pedazo de pan (a veces con algo dentro), jugo, mermelada o yogur aguado.

Desde las 5:30 a.m. (hora del "de pie" y el primer recuento) hasta el segundo, a las 6:30-7:00 p.m. no puedes acostarte en la litera o el piso. Los guardias te vigilan permanentemente. Incluso se aproximan a tu celda por los techos a través del soleador de tu cubículo (ya que éstos son individuales para que jamás coincidas con otro internado) para sorprenderte. Otros reclusos que ya pasaron por aquí me contaron que cualquier incumplimiento del reglamento (dormir fuera del horario establecido, hablar con guardias o reclusos, exigir papel o bolígrafo para escribir) la respuesta es una golpiza y celdas de castigo. Conmigo no ha existido ningún tipo de problema. Incluso he notado en algunos oficiales y suboficiales ciertos rasgos de humanidad y consideración en su trato hacia mí. Se esmeran en tratarme bien. En ese sentido no tengo quejas. El teniente Febles hasta ahora ha sido servicial y comunicativo. Se esmera en las buenas relaciones. ¿Se lo habrán orientado los niveles superiores o es que comprenden la injusticia que se ha cometido conmigo al traerme al REI? Yo no tengo la respuesta aún.

Debes tener en cuenta que para las autoridades penitenciarias yo soy un preso especial, y quizás por eso manifiesten cierto trato diferenciado que no tienen con el resto de los prisioneros. Pero a mí no me engañan. Yo sé que traerme al REI responde a una especie de castigo y a la vez la despedida del Departamento de Seguridad del Estado y la Dirección de Cárceles y Prisiones de Villa Clara siguiendo orientaciones de los "tanques pensantes" de La Habana. Es posible que para probar cuán duro soy en mis convicciones políticas y principios ético-morales. La tortura psíquica aquí es diaria y constante. Al estar aislado de todo y de todos durante meses o años te afectan tu conducta al ir contra el natural carácter gregario del hombre, destruye tu personalidad y finalmente, al crear alteraciones en tu psiquis y patrón de conducta, pierdes el interés por la vida y puedes convertirte en un psicótico o atentar contra tu vida, como ya ocurrió con Raimundo, el de Placetas, que degolló a la nieta de su mujer y el Galo. Ambos se colgaron con una sábana antes de cumplir un mes de estancia en el REI, fase I. Pues bien, ya sabrán cómo soy. Resistiré todas las torturas psíquicas y físicas que me quieran imponer. Mi formación mística y fraternal, los principios ético-morales e ideológicos que rigen mi vida, tu imagen y creciente amor me darán la fuerza necesaria para vencer todas las pruebas a que me sometan.

Traerme al REI constituye la mayor de las violaciones que han cometido conmigo hasta el presente. A este lugar vienen asesinos múltiples, violadores de mujeres y niños, autores de hechos de sangre reiterados y reclusos históricamente indisciplinados, creadores de problemas en los penas, y a quienes los demás prisioneros rechazan. Por regla general, son condenados a muerte, cadena perpetua y unos pocos -como Barbarito- a 30 años. Yo no soy el primer preso de conciencia que pasa por este purgatorio. Antes que a mí trajeron a Luis Enrique Ferrero -a quien golpearon por no pararse en un recuento- y a Antúnez. Los militares pudieron haberme dejado en las celdas de "La Pendiente" o de cualquier otra penitenciaría cubana a extinguir los dos meses que me quedan en el Régimen de Máxima Severidad, fase II, sin tener que encerrarme en el REI. Yo conozco a más de 100 reos de "La Pendiente", cuyas condenas oscilan entre 20 y 30 años. De ellos más de cuarenta llevan menos de dos años internados. Ejemplos: Jisclis (a quien Jiménez y otros militares le propinaron una brutal golpiza por tratar de fugarse) y Pedro (a) El Pintor, ¿recuerdas? "El hombre que burló a la Seguridad cubana". Es decir, no hay justificación de tipo alguno para tenerme en el REI. Y si bien es cierto que exigí estar en una celda para concluir mi régimen penitenciario, nunca pensé en las que expurgan sus penas los grandes pecadores. Tampoco di esa opción por escrito en mi solicitud oficial de traslado hacia mi provincia.

Estoy convencido de que me mantendrán en este lugar por poco tiempo. Quizás hasta marzo de 2005 en que debo cambiar de régimen penitenciario "severo" fase I, y ésta exige -por derecho del penado y reglamento penitenciario- se extinga en destacamentos haciendo vida común con otros presos. Yo trato de imaginarme cómo será la fase I del REI. Debe de ser terrible. En ambas fases del REI existe una grosera violación de los derechos humanos y de numerosos tratados y convenciones internacionales, sobre todo la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Convención contra la Tortura y otros Tratos Crueles, Inhumanos y Degradantes.

Sólo para que tengas una idea, te voy a exponer el caso de disfrutar una hora de sol de lunes a viernes. Lo hacemos individualmente en un patio-portal de la misma celda con techo enrejado (2.5 x 2.6 metros, área 6.5 metros cuadrados) que apenas está separado de mi cubículo por una de las dos rejas semitapiadas. Te obligan a quitarte ropa y zapatos (dejándote en calzoncillos) y los revisan. Te la devuelven y te esposan con las manos en la espalda, aún sin abrir la primera reja de tu celda. La abren, te sacan al soleador y cierran la primera reja de nuevo. Los militares abren la segunda reja, salen y te la cierran, y por una abertura que ésta tiene te quitan las esposas estando ya ellos por fuera de la segunda reja. Al concluir la hora de sol te aplican el mismo sistema, pero invertido. En todos los casos (ir al médico, al teléfono) el mecanismo es el mismo. Además tienen el OGO y dos suboficiales. Por suerte no te someten a la humillación de desnudarte y hacer cuclillas para determinar si escondes algo en el conducto anal. Asimismo, tienen los techos, paredes, aleros, cercas de concreto, áreas comunes pavimentadas, cubil de las literas biplantas de granito, pintadas de blanco por medio de una combinación de lechada y carburo. Esa mezcla suelta permanentemente un polvillo que afecta las vías respiratorias, provoca dolor de cabeza y termina por acabarte con la visión. Así vivo yo desde que llegué al REI.

De madrugada, los guardias hacen inspecciones. Tienes que dormir con la luz encendida. Otros guardias del cordón de seguridad escandalizan en el cambio de turno. Todo ello conspira con tu sueño. No puedes dormir. Te alteran los nervios un día tras otro. De día no lo puedes hacer. Es una tortura psicológica sistemática.

Esta es una experiencia que nunca olvidaré. Es el resultado de lo que Castro y su totalitarismo de ultraizquierda aplica a los hombres y mujeres que no se le someten. De algo sí puedes estar segura: Si el infierno existe, en la tierra lleva por nombre Régimen Penitenciario Especial Incrementado de la provincia de Villa Clara, ubicado en una sección separada de la prisión del "Pre" en la ciudad de Santa Clara. Supera este REI en mucho al régimen especial de Camagüey (Kilo 8). Esta es una creación infernal o el producto de mentalidades aberradas, sádicas o psicóticas.

Lo que aquí ocurre debe conocerlo el mundo. ¿Cómo se trata a un preso político y de conciencia en Cuba? El oficial del Departamento de Seguridad del Estado Yaikel quedó en venir desde el jueves 27 de enero y no se ha aparecido.

En realidad, no sé cuándo podré hacerte llegar este testimonio. En la llamada telefónica del domingo 30 de enero traté de exponerte el asunto con el mayor lujo de detalles, pero no me fue posible. De todas maneras, cuando lo tengas consérvalo. Será la introducción de un nuevo capítulo: "Régimen Penitenciario Especial Incrementado".

A pesar de los nuevos inconvenientes y sufrimientos por donde debo atravesar, le agradezo al actual gobierno cubano por haberme dado la oportunidad de conocer directamente y padecer en mi cuerpo y psiquis ésta, su nueva creación en la región central del país, que apenas lleva año y medio de fundada y constituye, sin el menor asomo de duda, una estampa dantesca que no reflejó Dante Alighieri en su epopéyica obra La Divina Comedia, porque el REI aún no existía.

Tuyo siempre,
Héctor

Ps/ Al fin conversé con Yaikel el domingo 30 de enero. Me dijo que este movimiento fue una decisión de La Habana. Que ellos aquí no tenían nada que ver con eso. Le argumenté sólidamente que era una arbitrariedad y que estaban cometiendo la peor violación en mi contra para tratar de rectificar las anteriores. Me dio a entender, además, que podía responder a mi solicitud de traslado para mi provincia donde daba como opción me devolvieran aislado a una celda, lo cual es incierto. En mi solicitud de traslado jamás plantée esa opción, aunque en conversaciones con él sí lo he manifestado. Me dijo que sobre eso no podía hacer nada y que su presencia se debía a ver de qué manera podría hacerme más llevadera la estancia aquí. Le respondí que esta decisión era un castigo inmerecido en mi contra y lo denunciaré en todas las instancias internacionales.

Vino la representante fiscal a verme el martes 1 de febrero. Me preguntó si tenía algún problema (servicio de electricidad, agua, médicos, medicinas, alimentación, trato de los militares, si estaba enfermo). Le respondí que todo era normal, salvo el motivo por el cual yo estaba aquí. Le argumenté todo lo anterior (le hice la historia). Ella tomó nota en un gesto de aparente interés. No creo pueda o quiera hacer nada al respecto. Aquí todo es lo mismo y unos a otros se encubren. Sí le precisé que conmigo, uno de los 75 prisioneros políticos y de conciencia de la Primavera Negra, se estaba cometiendo la mayor de las injusticias al encerrarme en este lugar, y que constituía la peor de las violaciones entre las varias a que había sido sometido por las autoridades cubanas desde que estoy prisionero (19 de marzo de 2003).


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