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OLA
REPRESIVA
Los
emergentes y "los matagente" (I)
María Elena Alpízar Ariosa,
Grupo Decoro
PLACETAS, febrero (www.cubanet.org) - El internacionalismo
cubano en el campo de la salud ha resultado un
lucrativo negocio para el régimen de Castro,
por lo que en el país se han creado cursos
emergentes en las distintas especialidades al
respecto.
Uno de estos cursos es el de Enfermería,
con un año de duración. Con el envío
de innumerables profesionales de la salud hacia
Venezuela, además de otros países,
existe una gran escasez de enfermeras y enfermeros.
La antigua carrera de Enfermería General
se cursaba en 36 meses. Luego, la graduada o el
graduado podía aspirar a la licenciatura
en Enfermería, que finalizaba después
de cinco años de estudio.
Los enfermeros y enfermeras emergentes, al graduarse
en un año, comienzan a trabajar, o mejor
dicho, a "practicar" con los pacientes.
Se conocen casos en que, a los seis meses de estudio,
son situados en centros hospitalarios para relevar
a los que se encuentran cumpliendo misión
fuera de Cuba.
Esta carrera a la carrera de los enfermeros y
enfermeras emergentes ha traído situaciones
de consecuencias funestas a lo largo y ancho de
la Isla.
En el hospital general del municipio Placetas,
provincia Villa Clara, una de estas enfermeras
emergentes, mientras asistía a un anciano
enfermo, le pasó los alimentos por un catéter
conectado a una arteria en vez de suministrárselos
por la sonda vía nasal hacia el estómago.
La inexperta enfermera no supo distinguir entre
un conducto y otro. Por su ignorancia, el paciente
murió.
En días recientes aconteció otro
caso en el citado hospital placeteño. A
un señor que llegó quejándose
de un fuerte cólico nefrítico, le
administraron, por prescripción del médico
de guardia, una inyección conocida como
"coctel de medicamentos", que consiste
en un compuesto de distintos fármacos.
El enfermero emergente que atendió al enfermo
hizo caso omiso de la indicación general
de inyectar lentamente al paciente, pues esta
sustancia hay que introducirla muy despacio en
el organismo. El hombre no resistió la
rápida introducción del "coctel
de medicamentos" en su cuerpo y murió
ipso facto de un paro cardíaco.
Los enfermos que acuden al hospital de Placetas
se niegan a ser atendidos por los enfermeros emergentes,
pues se han ganado el mote de "los matagente",
después de las dos muertes acaecidas en
ese centro.
Cabe destacar que los familiares de ambos difuntos
han responsabilizado al régimen por estos
hechos, pues dicen que el gobierno ha dejado en
manos de novatos e indolentes la salud de la población,
en aras de enviar internacionalistas a curar los
enfermos de otros países.
Realmente, los enfermeros y enfermeras emergentes
no son los verdaderos culpables, sino las autoridades,
al crear un curso de tan poca duración,
sin tener en cuenta que en ese breve tiempo no
se pueden adquirir los conocimientos necesarios
para ejercer la carrera como es debido.
La misión asignada a los "emergentes"
es la de sustituir en hospitales, policlínicas
y consultorios del médico de la familia,
a aquellos enfermeros y enfermeras de larga y
aquilatada trayectoria al servicio de la salud
pública.
Los de mayor conocimiento y experiencia, con
su supuesta "labor humanitaria" en otras
tierras lejanas, contribuyen a que esos países,
de una forma u otra (económica o con favores
políticos) afiancen la permanencia del
poder castrista en Cuba.
De ahí se deriva la vital importancia
que tiene para el régimen la formación
de grandes cantidades de enfermeras y enfermeros
emergentes, que sustituyen a los verdaderos conocedores
de la profesión.
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