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SOCIEDAD
El
primer japonés
Tania Díaz Castro
LA HABANA, febrero (www.cubanet.org) - Mosaku
Harada, el primer japonés que visitó
Cuba, y se quedó, ya forma parte de nuestra
historia. Este campesino tan querido y admirado
en su poblado de Santa Fe, en el municipio Isla
de la Juventud (otrora Isla de Pinos), se hizo
famoso durante muchos años por la calidad
de sus cultivos: frutas, vegetales, hortalizas.
Llegó a Cuba cuando apenas tenía
20 años, el 24 de noviembre de 1904, justamente
cuando retornan a Estados Unidos las tropas que
cuidaban de las fortalezas.
Quería Mosaku escapar del hambre, la guerra,
los temblores de tierra. Y escuchó hablar
de una isla próspera del Caribe, con una
tierra agradecida. Y no lo pensó mucho.
Un día se vio en medio de un cañaveral,
y aprendió a cortar caña. Así
reunió algún dinero y poco a poco,
con la paciencia que aprendió de sus ancestros,
pudo comprar unas parcelas de tierra en Isla de
Pinos, islita que aprendió a amar y a sentir
como a su propia patria.
Allí echó raíces Mosaku
Harada. Se casó y tuvo hijos que resultaron
tan buenos agricultores como él. Harada
murió hace algunos años, pero quedan
veinte de sus descendientes entre hijos y nietos.
Todos se sienten orgullosos de lo que aprendieron
del padre: amar la tierra, hablarle a las cosechas
con ternura y comprensión; a estimularlas
con la voz y los latidos del corazón.
El señor Harada decía que a la
tierra había que acariciarla como si se
tratara de la mujer querida, para que la tierra
corresponda de la misma manera. Se trata, simplemente,
de un diálogo entre dos que se aman y ayudan.
Cuando Harada murió a los ochenta años,
dejó sus enseñanzas en la mente
de su familia, la que, por suerte, jamás
perdió sus tierras bajo el castrismo.
Hoy en la Isla de la Juventud apenas hay japoneses.
Me dicen que una anciana en un asilo de Nueva
Gerona, y la señora Miyazawa, de 90 años.
En estos años de régimen castrista
sólo han llegado al país diez mujeres
japonesas casadas con cubanos. Se han quedado
a vivir aquí con la familia. Pero nada
más. En 1959 Cuba dejó de recibir
emigrantes para convertirse en el país
de donde más personas se van a cada momento.
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