PRENSA INDEPENDIENTE
Junio 28, 2005
 

CORRUPCION
Un mal de ayer, vigente hoy (III y final)

Javier Machado, Cubanacán Press

SANTA CLARA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - Todas los tipos de corrupción son indeseables. Hay corruptos que persiguen el enriquecimiento, vivir del cuento y explotar a otros sin escrúpulos. Otros caen en ella por necesidad, que tampoco es justificable.

Digamos que en Cuba se obliga a corromperse al cubano porque tiene que alimentar a su familia, algo absolutamente necesario, por que su raíz está en la injusticia de los mecanismos económicos. Esta es la razón por la que miles de cubanos languidecen sus vidas en las cárceles, quienes movidos por la subsistencia diaria roban, desvían recursos de entidades estatales y de índole privada o hurtan y sacrifican animales.

Todos sabemos de la existencia de la corrupción. El gobierno también lo sabe. Cómo no saberlo, si todos sabemos que existen los cuentapropistas en diversas ramas económicas, pero el Estado es incapaz de suministrar las materias primas necesarias para el trabajo, o sea, no existen los mecanismos de suministros legales, ni facilidades de compra, ni de mercado seguro. Esa doctrina estadual obliga al trasiego de mercancías y productos por canales paralelos a la economía oficial, a pesar de que los cuentapropistas no están exentos de impuestos, multas, restricciones y extorsiones para poder mantener los negocios.

"Si se cierran las puertas del mercado lícito se están abriendo las puertas del ilícito", afirma en su trabajo Valdés. Es lógico, la gente tiene que vivir, por eso se desvían infinidad de recursos. Eso es corrupción, la que definitivamente no se resuelve con más control, más cárcel, multas o más operativos y decomisos, porque esas medidas no curan la raíz del problema. Sólo las libertades resuelven el problema, legalizar lo honrado y el trabajo honesto.

Nadie quiere incurrir en ilegalidades, que es el primer paso de la corrupción, pero sólo se anuncian las medidas de coerción. Se debe estimular la iniciativa personal, familiar y empresarial para que tengan suministros directos y mercados abiertos. Así se incrementa la producción de bienes y servicios, como única forma honesta de erradicar la pobreza, consecuencia también de la corrupción.

Si no hay carne en las carnicerías, siempre habrá personas decididas a hurtar y sacrificar ganado porque necesitan ese alimento para satisfacer las necesidades familiares o porque saben que siempre tendrán mercado seguro para esa mercancía. Por otro lado, es un acto corrupto que se le niegue al pueblo la carne roja, mientras que los jerarcas la consumen o la destinan al turismo.

Sabemos que intentar arreglar el asunto sería un rompecabezas porque la corrupción no se resuelve solamente con medidas económicas y administrativas. Siempre quedarán los viciosos y depravados, pero lo importante es que la gran mayoría regrese a la legalidad.

Una causa más profunda de la corrupción está en la eticidad, lo humano, educacional, porque la raíz se hace más profunda con el deterioro moral de las personas confundidas con los principios o paradigmas que se identificaron con las costumbres burguesas o de otro tipo.

Es un daño antropológico manifiesto en expresiones y diferentes grados de la doblez, de la simulación y de la mentira. Estamos acostumbrados a vivir en un clima de mentiras por dentro y por fuera. Además algo falla en la base de la familia y de la educación. La prueba está en el aumento de la población carcelaria, especialmente jóvenes y adolescentes. Algo falla, no sólo en los métodos y programas, sino en los paradigmas éticos y antropológicos.

A menudo nos llegan noticias de que "tronaron" al jefe tal o más cual. En el vecindario todos sabían que esa persona vivía a costa del desvío de recursos y de apropiaciones indebidas. La prueba estaba ahí con su nivel de vida y hábitos corruptos. Sucede en la base pero también en la superestructura.

A nadie extraña que hayan "tronado" a un jerarca de turismo hace algún tiempo, y con él se fueron otros implicados. Más recientemente, aunque no se dijo oficialmente, un grupo de jóvenes que trabajaban en el programa de La Batalla de Ideas, también fueron "siquitrillados", por manejos sucios de las finanzas.

Pero el problema de la corrupción en Cuba va más allá de lo que alguien pueda imaginarse. En las escuelas está presente entre profesores y alumnos, en los centros laborales ocurre entre los administradores y algunos trabajadores; en los campos existe el trasiego de abonos, combustibles, fertilizantes, herbicidas y otros productos debido, a que el Estado no apoya adecuadamente al campesino. La lista sería interminable.

El asunto es tan complejo que aunque se tomen medidas siempre coexistirá la corrupción con las penurias y necesidades; flagelo que en las condiciones actuales no tiene solución, porque sin familias unidas, sin niños, adolescentes y jóvenes en su casa y no todo el tiempo en la beca o en la calle, sin el calor familiar y de los padres, sin educación que comienza en el seno del hogar, no se erradica la corrupción, y mucho menos con un proyecto de arquitectura social que maniata las libertades, ésas que generan riquezas en todos los sentidos.


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