PRENSA INDEPENDIENTE
Junio 28, 2005
 

SOCIEDAD
También son nuestros

José Antonio Fornaris, Cuba Verdad

LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - Lienzos colocados en el piso, en áreas exteriores del Capitolio Nacional, sede del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, exhibían el pasado viernes nombres y objetos personales de personas muertas por el SIDA en Cuba.

Como parte de la muestra, un joven leía, a través de un altavoz, un documento que alertaba sobre los peligros que entrañan las relaciones sexuales irresponsables, y otro repartía plegables con información general referente a las infecciones de transmisión sexual, y condones.

La muestra estaba auspiciada por el Proyecto Café Salud, una organización que cuenta con el apoyo del Ministerio de Salud Pública y, al parecer, de Médicos del Mundo, de Francia.

Hace más de veinte años se reconoció oficialmente la existencia del SIDA en Cuba. La primera muerte que se produjo por esa enfermedad, aceptada por el gobierno, fue la de un joven nombrado Carlos López, residente en el reparto Bahía, en el municipio Guanabacoa.

Carlos era homosexual, escenógrafo del grupo de teatro Cubana de Acero, y había estado de visita en New York. La prensa oficial publicó una nota sobre el deceso y su féretro fue recubierto con plomo.

En esos momentos había decenas de miles de tropas cubanas en África, continente donde, se asegura, surgió la letal enfermedad. Ningún soldado cubano se contagió con el VIH. Al menos nunca se informó de algún caso en los medios de comunicación.

Después del reconocimiento de la enfermedad en la isla, los contagiados eran internados con carácter permanente en el sanatorio "Los Cocos", situado en Santiago de las Vegas, municipio Rancho Boyeros.

El médico Omar del Pozo Marrero, en ese entonces integrante del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, presentó ante el Ministerio de Salud Pública su protesta por el encierro de los enfermos de SIDA. La respuesta a la humana preocupación del médico fue la "visita" a su domicilio de oficiales de la Seguridad del Estado. Al parecer, del Pozo se estaba metiendo en algo que no le importaba.

Ahora se pueden hacer hasta exposiciones como la del pasado viernes, denominada "Por la vida", con nombres y objetos personales de algunos de los que han muerto debido a la hasta hora incurable enfermedad. Eso está bien, porque son nuestros muertos, y porque alerta a la protección y al cuidado de uno mismo.

Pero en algún momento también debemos presentar lienzos, o dar información abierta y desprejuiciada de los miles que han muerto -mucho más que por el VIH- en los mares que circundan la isla, tratando de abandonar el país. Esos también son nuestros muertos.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
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