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CORRUPCION
Un mal de ayer, vigente hoy (I)
Javier Machado, Cubanacán Press
SANTA CLARA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) -
Mucho se ha hablado de la corrupción. En
Cuba ha existido siempre, pero de historia mejor
no hablar. Analizaremos el enraizamiento que ha
tenido durante el proceso social que vivimos,
especialmente con la aparición del Período
Especial, donde sus huellas han cercenado y abrazan
aún a toda la sociedad de pies a cabeza.
En una entrevista al doctor Rafael Pino Bécker,
vicefiscal general de la Fiscalía de la
República, (Granma 10 de mayo, 2005), afirmó
que la corrupción es un fenómeno
difícil de conceptualizar. De hecho, en
el Código Penal cubano, excepto el referido
a la corrupción de menores, no se hace
referencia a otro delito llamado corrupción.
Sin embargo, el Decreto Ley 219 del Ministerio
de Auditoria y Control de abril 2002 define lo
que es la corrupción administrativa como
"la actuación contraria a las normas
legales y a la ética de los cuadros del
Estado y del Gobierno, del dirigente o funcionario,
en el ejercicio de su cargo o función,
caracterizada por una pérdida de valores
morales incompatibles con los principios de la
sociedad cubana, de interés público
o social; dirigida a obtener beneficios materiales
o ventajas de cualquier clase para sí o
para terceros, y que se fundamenta en el engaño,
el soborno, la deslealtad y el desorden administrativo"
El señor Pino es del criterio que internacionalmente
se ha superado lo que se considera corrupción
en la esfera administrativa, porque se reconoce
al sector privado como elemento generador de la
corrupción y en su opinión, de mayor
peso como consecuencia directa de la aplicación
de políticas neoliberales.
Según él, el afianzamiento del
capital privado en la economía mundial
ha corrompido a entidades económicas y
hasta gobiernos, fenómeno que afecta la
gobernabilidad de los estados.
En las fiscalías cubanas estos fenómenos
son llamados "delitos económicos o
asociados a la corrupción" y el Código
Penal los contempla entre los "delitos de
malversación, apropiación indebida,
actividades económicas ilícitas,
incumplimiento del deber de preservar los bienes
de entidades económicas, tráfico
de influencias, negociaciones ilícitas
y cohecho".
El cohecho es considerado como el más
emblemático de los delitos de corrupción
y la falsificación de documentos también
se utiliza como medio para encubrir las actividades
corruptas.
En ocasiones, según el Dr. Pino, el uso
indebido de recursos financieros y materiales
manifiesta un actuar negligente, pero en muchos
casos se expresa como un acto corrupto, como sucede
también con el hurto. Estos actos se analizan
teniendo en cuenta las condiciones, el contexto
y si existió asociación de personas
para su ejecución.
Todos estos delitos evidencian la pérdida
de valores y la ejecución con fines ilegítimos
o indebidos por diferentes motivos como pueden
ser el material, financiero u otro cualquiera
como las promesas, ventajas, o el pago de favores.
Finalmente, aseveró que la corrupción
en Cuba no es un fenómeno endémico
o estructural, pero admitió que existe,
y señaló que corresponde a todos
enfrentarlo, especialmente con mecanismos de control
que actúen como barreras.
De hecho, el vicefiscal general de la Fiscalía
de la República, reconoce que la corrupción
es un flagelo que azota a Cuba. Por algo lo han
preceptuado en el Decreto Ley 219/02 ya que abraza
hasta las altas esferas de la sociedad, y los
actos corruptos son reprimidos en el Código
Penal con sanciones de privación de libertad
y con la confiscación de bienes.
Pero creo que lo importante no es sancionar,
sino diagnosticar y buscar las causas éticas
y antropológicas de la corrupción,
las causas de la desintegración cívica,
indisciplina social y de los embriones de las
mafias futuras, como forma de sanar la herida
por dentro.
Después del diagnóstico es importante
recetar tratamientos que curen la enfermedad interna
y no sólo lo externo. Los métodos
inocuos como la delación, el rumor, los
anónimos, la insidia, la doblez, no resuelven
el problema. "La colaboración ciudadana
contra la corrupción se logra cuando las
personas tienen espacios y obras para mostrar
sus iniciativas y proyectos para crear un clima
de estabilidad, de progreso material, de crecimiento
moral y paz espiritual, ausente en la Cuba actual.
Así crecerá la virtud, desaparecerá
las causas de las necesidades, se desvanecerán
los miedos, se vivirá en la verdad y se
construirá una patria más sosegada,
fraterna", ha expresado Dagoberto Valdés
en un trabajo que sobre el tema.
"La corrupción es un problema de
raíz ética y de tratamientos humanistas,
cívicos y políticos. Es importante
cortar por lo sano y cambiar". El burocratismo
en Cuba de finales de siglo y comienzos del nuevo
milenio prefiere cortar la vida de los hombres
y sus iniciativas económicas y sociales,
antes de detenerse a desmembrar las causas y las
estructuras que provocan el mal. "Ir a la
raíz y curarla".
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