PRENSA INDEPENDIENTE
Junio 27, 2005
 

CORRUPCION
Un mal de ayer, vigente hoy (I)

Javier Machado, Cubanacán Press

SANTA CLARA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - Mucho se ha hablado de la corrupción. En Cuba ha existido siempre, pero de historia mejor no hablar. Analizaremos el enraizamiento que ha tenido durante el proceso social que vivimos, especialmente con la aparición del Período Especial, donde sus huellas han cercenado y abrazan aún a toda la sociedad de pies a cabeza.

En una entrevista al doctor Rafael Pino Bécker, vicefiscal general de la Fiscalía de la República, (Granma 10 de mayo, 2005), afirmó que la corrupción es un fenómeno difícil de conceptualizar. De hecho, en el Código Penal cubano, excepto el referido a la corrupción de menores, no se hace referencia a otro delito llamado corrupción.

Sin embargo, el Decreto Ley 219 del Ministerio de Auditoria y Control de abril 2002 define lo que es la corrupción administrativa como "la actuación contraria a las normas legales y a la ética de los cuadros del Estado y del Gobierno, del dirigente o funcionario, en el ejercicio de su cargo o función, caracterizada por una pérdida de valores morales incompatibles con los principios de la sociedad cubana, de interés público o social; dirigida a obtener beneficios materiales o ventajas de cualquier clase para sí o para terceros, y que se fundamenta en el engaño, el soborno, la deslealtad y el desorden administrativo"

El señor Pino es del criterio que internacionalmente se ha superado lo que se considera corrupción en la esfera administrativa, porque se reconoce al sector privado como elemento generador de la corrupción y en su opinión, de mayor peso como consecuencia directa de la aplicación de políticas neoliberales.

Según él, el afianzamiento del capital privado en la economía mundial ha corrompido a entidades económicas y hasta gobiernos, fenómeno que afecta la gobernabilidad de los estados.

En las fiscalías cubanas estos fenómenos son llamados "delitos económicos o asociados a la corrupción" y el Código Penal los contempla entre los "delitos de malversación, apropiación indebida, actividades económicas ilícitas, incumplimiento del deber de preservar los bienes de entidades económicas, tráfico de influencias, negociaciones ilícitas y cohecho".

El cohecho es considerado como el más emblemático de los delitos de corrupción y la falsificación de documentos también se utiliza como medio para encubrir las actividades corruptas.

En ocasiones, según el Dr. Pino, el uso indebido de recursos financieros y materiales manifiesta un actuar negligente, pero en muchos casos se expresa como un acto corrupto, como sucede también con el hurto. Estos actos se analizan teniendo en cuenta las condiciones, el contexto y si existió asociación de personas para su ejecución.
Todos estos delitos evidencian la pérdida de valores y la ejecución con fines ilegítimos o indebidos por diferentes motivos como pueden ser el material, financiero u otro cualquiera como las promesas, ventajas, o el pago de favores.

Finalmente, aseveró que la corrupción en Cuba no es un fenómeno endémico o estructural, pero admitió que existe, y señaló que corresponde a todos enfrentarlo, especialmente con mecanismos de control que actúen como barreras.

De hecho, el vicefiscal general de la Fiscalía de la República, reconoce que la corrupción es un flagelo que azota a Cuba. Por algo lo han preceptuado en el Decreto Ley 219/02 ya que abraza hasta las altas esferas de la sociedad, y los actos corruptos son reprimidos en el Código Penal con sanciones de privación de libertad y con la confiscación de bienes.

Pero creo que lo importante no es sancionar, sino diagnosticar y buscar las causas éticas y antropológicas de la corrupción, las causas de la desintegración cívica, indisciplina social y de los embriones de las mafias futuras, como forma de sanar la herida por dentro.

Después del diagnóstico es importante recetar tratamientos que curen la enfermedad interna y no sólo lo externo. Los métodos inocuos como la delación, el rumor, los anónimos, la insidia, la doblez, no resuelven el problema. "La colaboración ciudadana contra la corrupción se logra cuando las personas tienen espacios y obras para mostrar sus iniciativas y proyectos para crear un clima de estabilidad, de progreso material, de crecimiento moral y paz espiritual, ausente en la Cuba actual. Así crecerá la virtud, desaparecerá las causas de las necesidades, se desvanecerán los miedos, se vivirá en la verdad y se construirá una patria más sosegada, fraterna", ha expresado Dagoberto Valdés en un trabajo que sobre el tema.

"La corrupción es un problema de raíz ética y de tratamientos humanistas, cívicos y políticos. Es importante cortar por lo sano y cambiar". El burocratismo en Cuba de finales de siglo y comienzos del nuevo milenio prefiere cortar la vida de los hombres y sus iniciativas económicas y sociales, antes de detenerse a desmembrar las causas y las estructuras que provocan el mal. "Ir a la raíz y curarla".

 


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