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RELIGION
La respuesta a tus derechos es represión y más
represión
Dolores Reyes García, Cubanacán
Press
SANTA CLARA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) -
En el seno de una familia cristiana cubana, residente
en la céntrica ciudad de Santa Clara, provincia
de Villa Clara, ha surgido una iniciativa de orden
cívico y religioso.
La pareja, integrada por los doctores en Medicina
General Integral Juan Carlos Rodríguez
Piedra y Denia Irene Fernández Gutiérrez,
como ciudadanos cubanos y haciendo uso de sus
derechos constitucionales, entregaron a las autoridades
el 12 de abril del presente año una carta
en la que se formulaba una queja por la existencia
en el país de un sistema educacional único,
que somete a todos obligatoriamente a un adoctrinamiento
ateo, ajeno a las creencias religiosas que profesan
algunos ciudadanos.
La misiva, entregada en la Oficina de Asuntos
Religiosos del Comité Provincial del Partido
Comunista en la provincia de Villa Clara y enviada
días después a la Oficina de Atención
a la Población del Consejo de Estado de
la República, también presenta la
petición de que se realicen en el país
y en breve plazo los cambios legislativos correspondientes
para que las Iglesias tengan el derecho a disponer
de sus propias escuelas, donde los ciudadanos
que profesan la fe cristiana, puedan educar a
sus hijos acorde a sus creencias, principios y
normas.
En el año 1959 existían a lo largo
y ancho de la isla escuelas pertenecientes a Iglesias
católicas de distintas órdenes y
escuelas evangélicas de distintas denominaciones
protestantes, que al ser decretada la nacionalización
de la educación, fueron cerradas y algunas
de cuyas instalaciones se mantuvieron como centros
de enseñanza con las nuevas características
y otras fueron entregadas a instituciones gubernamentales,
como las del Colegio Metodista de Santa Clara,
que funcionaba en un edificio adjunto a la misma
Iglesia, y que fueron convertidas irrespetuosamente
en la sede Municipal del Partido Comunista de
Cuba.
En su carta, los profesionales cristianos informan
también a las autoridades su decisión
de convertir esa petición personal en una
iniciativa legislativa por medio de la recogida
de 10 mil firmas de ciudadanos con derecho al
voto que apoyarán la petición a
lo largo de todo el país, según
los preceptos de la Constitución Cubana
de 1976, refrendada en el 1992 y 2002 en su articulo
88 inciso g.
Con este previo aviso a las distintas instancias
de la nomenclatura estatal, los médicos
iniciaron el proceso de recopilación de
firmas haciendo un muestreo inicial que arrojó
resultados positivos, al mostrar aproximadamente
un 80% de apoyo de la población que se
suma con entusiasmo a la petición, independientemente
de sus creencias religiosas e ideas políticas.
El otro 20%, aunque manifestó simpatía
y reconoció el derecho de los doctores,
no firmaron por tener reservas sobre las consecuencias
de tal proceder.
Con el muestreo realizado para la petición
formulada para que las Iglesias tengan el derecho
de disponer de escuelas donde los hijos de los
creyentes cubanos puedan recibir una educación
acorde a las normas y creencias de sus padres,
Juan Carlos Rodríguez y Denia Irene Fernández,
observando que las autoridades guardaban silencio,
se percataron de los obstáculos y peligros
que entorpecerían el pleno ejercicio de
sus derechos constitucionales, por lo que decidieron
detener la recogida de firmas y entregar al Gobierno
Provincial de Villa Clara un informe con la consulta
realizada.
En el informe, entregado el 4 de mayo en la sede
del Poder Popular Provincial, además de
los resultados obtenidos en el muestreo de las
firmas recogidas, la pareja introdujo nuevas peticiones
orientadas a despejar tales obstáculos
y peligros.
Ahora aguardan pacientemente el plazo de 60 días
que se les había fijado en la Oficina de
Atención a la Población de la Asamblea
Provincial del Poder Popular en Santa Clara para
recibir la respuesta oficial por parte de las
autoridades.
En este tiempo, los tanques pensantes de la maquiavélica
maquinaria represiva totalitaria, quien reconoce
sólo en el papel los derechos ciudadanos,
han comenzado a orquestar una campaña de
descrédito contra los jóvenes galenos,
donde se ataca su moral, tratan de deteriorar
la imagen y el prestigio ganado con su testimonio
como cristianos, realizan falsas acusaciones,
tergiversan y desvirtúan los verdaderos
propósitos de la petición. Sobre
todo, tratan de intimidar y coaccionar a la población
de la comunidad del Gigante, ubicado aproximadamente
a tres kilómetros de la ciudad de Santa
Clara, para que no firmen ni apoyen la iniciativa.
Los cubanos conocemos bien quiénes son
los encargados de obstaculizar el derecho a dirigir
quejas y peticiones a las autoridades, de hecho
constitutivo de un delito previsto en el Código
Penal cubano [(artículo 292.1c) y 292.2)]
y una grave violación del derecho constitucional
previsto en el artículo 63 de la Constitución
de la República y a quienes arrastran tras
su odio y rencor.
El 23 de Mayo Juan Carlos y su esposa fueron
citados a la oficina del director provincial de
Salud Pública, Dr. José Ramón
Ruiz, quien los acusó de estar violando
las leyes y la Constitución Cubana, los
tildó de políticos, enemigos, proselitistas,
y les aseguró que no los dejarían
avanzar en lo más mínimo en sus
actividades. Finalmente, los amenazó con
preparar a la población para realizar "ciertas
acciones sobre ellos" y con la aplicación
de severas sanciones laborales y otras medidas
represivas.
Bajo estas condiciones de acoso y hostigamiento,
Juan Carlos y Denia Irene persisten en su propósito
de reclamar el legítimo derecho de escoger
el tipo de educación que darán a
sus hijos, de acuerdo a sus principios y creencias.
Ellos han expresado en más de una ocasión
a las autoridades que no son políticos,
ni siquiera son opositores al régimen;
sólo son ciudadanos que reclaman un derecho.
Por ahora, esta familia teme por su seguridad
personal y por la seguridad de las personas que
los han ayudado y los han estado apoyando. Temen
también porque se les acuse y procese injustamente,
métodos genuinos de represión y
terror ampliamente utilizados por el totalitarismo.
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