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POLITICA
El libro más prohibido en Cuba
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - Parece
mentira, pero es verdad. La Cuba de Fidel Castro
cuenta, como la Iglesia Católica de 1556,
con su "index librorum prohibitorum",
una larguísima lista de títulos
de libros prohibidos, que empieza por los escritores
cubanos del exilio y termina con Adolfo Hitler,
George Orwell, Milován Djilas, Eudosio
Ravines y muchos otros.
Entre los millones de libros que han editado
los organismos estatales cubanos ninguno es "Rebelión
en la granja", de Orwell, "La nueva
clase", de Djilas, o "Mein Kampf",
de Adolfo Hitler, por sólo citar a algunos.
En días pasados la prensa cubana hizo
referencia a un hecho que calificó de insólito,
al conocer que un ejemplar de "Mein Kampf"
(Mi lucha), firmado por Hitler, sería subastado
por la casa Bloomsbury de Londres, con una salida
de 37 mil euros.
Vienen a mi mente aquellas subastas de libros
que se ofrecían a la entrada de la calle
Obispo, en La Habana, conducidas por el escritor
Juan Ángel Cardi, ya difunto, y autor de
libros de cuentos humorísticos. Aquellas
subastas se suspendieron, nunca se supo por qué,
a mediados de la década de los años
ochenta.
En 1991 el Centro Provincial del Libro reanudó
este sistema de venta. Jorge Luis González,
especialista de dicho centro, asumió la
conducción de las subastas, que se celebraban
los sábados en horas de la mañana
en los portales de las calles Monte y Galiano.
A estas subastas acudían decenas de personas,
no sólo por el carisma y la locuacidad
de su conductor, sino porque en ellas se ofertaban
libros no publicados en Cuba que no aparecían
en las librerías, y mucho menos en las
bibliotecas.
En aquellas subastas se lograron vender libros
a precios sorprendentes, de acuerdo al nivel de
vida de la población. El "Ulises",
de James Joyce, en más de 500 pesos; "Los
versos satánicos", novela de Salman
Rushdie, en más de 800, y "Los orishas
de Cuba", de Natalia Bolívar, un libro
agotado, en mil pesos.
De aquellas subastas que lamentablemente sólo
duraron poco más de tres años, tengo
experiencias dignas de contar. Cuando terminaba
la actividad, algunos participantes ofrecían,
discretamente, libros prohibidos en Cuba. Fue
así que en 1994 me hice de un ejemplar
de "Mein Kampf" por diez dólares;
en aquellos momentos una verdadera fortuna para
el cubano.
Se trataba de una vieja edición argentina,
de letra muy pequeña y descolorida, que
leí con gran avidez. Al terminar la lectura
supe por qué el libro del dictador alemán
estaba prohibido en Cuba.
Según el colega del diario Granma, Rolando
Pérez Betancourt, quien escribe sobre la
subasta londinense, "Mein Kampf" es
un libro escrito "por un desquiciado político,
que por desgracia a muchos no les pareció
tal en un principio", pero que según
él, "va llegando el momento de preguntarse
si no es hora de sacar a relucir algunas páginas
de esa obra del infierno para estudiar y compararlas
con este presente".
Eso fue lo que yo hice en 1994: comparar "Mein
Kampf" con el presente de mi país.
Por último, señala el colega que
"el libro, de referencia nazi, por todo el
odio que de él emana y por los millones
de muertos que provocó, fue prohibido en
buena parte del orbe".
Garrafal mentira. En el mundo libre no está
prohibido ningún libro, puesto que existe
libertad de imprenta. Y si en Cuba lo está
no es precisamente por los millones de muertos
que provocó Hitler. ¿Acaso el comunismo
en el poder no ha causado también millones
de víctimas?
Se trata, sencillamente, de que la ideología
nazi, la fascista y la comunista son, por su parecido,
tres gotas de agua. Engendran odio, venganza,
intolerancia, partido único, censura, represión
contra las libertades civiles, el culto al jefe.
En una palabra: TOTALITARISMO.
Sí, sería bueno que pudiera ocurrir
lo que sugiere mi colega: que el libro se edite
para compararlo con cierto sistema político.
Para que los cubanos, como dice otro colega de
la televisión cubana, puedan sacar sus
propias conclusiones.
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