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ECONOMIA
Las grandes transformaciones chinas. Los cubanos
y la experiencia china (II)
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - Los
cubanos no somos chinos. Así declaran enfáticamente
los "cabezas calientes" del patio cuando
algunos, aunque sea tímidamente, expresan
la conveniencia de examinar con seriedad la experiencia
china (y de Viet Nam) de los últimos decenios,
y eventualmente adaptar a nuestra realidad los
mecanismos económicos y sociales que tan
excelentes resultados han dado en Asia, con el
propósito de utilizarlos como herramientas
que nos ayuden a salir de la interminable crisis
que azota al país.
Realmente somos bastante diferentes a los habitantes
de la remota China. Nuestra manera de ser y comportarnos
ante la vida nos hace distintos. Las tradiciones,
historia y cultura cubanas, sólidamente
influidas por Occidente, nos tornan ajenos a la
milenaria y rica cultura china.
No somos tan disciplinados y pacientes. Físicamente
no nos parecemos, aunque algunas de nuestras mujeres
tienen bellos ojos oblicuos, que tanto gustan,
y hemos acuñado la palabra "China"
para expresar cariño a nuestras parejas.
Ese término cambia de género cuando
la expresa una cubana. Nuestros lenguajes son
tan diferentes que al no entender a alguien decimos:
"Estás hablando en chino".
Todas estas disparidades podrían llevar
a pensar que nuestras "cabezas calientes"
maximalistas tienen la razón. No obstante,
un análisis más profundo refleja
que, aún cuando son reales las diferencias
apuntadas, y posiblemente otras más, existen
muchas coincidencias en los problemas afrontados
por cubanos y chinos en los últimos decenios,
por lo que sería de gran utilidad acercarnos
al escenario asiático.
Somos seres humanos que sentimos y padecemos
en un mismo y complicado planeta. Nuestras historias
recientes guardan muchas similitudes dado que
hemos padecido, y aún padecemos -sobre
todo los cubanos- sociedades estatistas y centralizadoras.
Ciertamente, las experiencias chinas anteriores
a 1978 fueron más traumáticas que
las sufridas por los cubanos. Nuestra Revolución
Cultural Tropicalizada de los años 60 no
llegó a los extremos chinos, por suerte.
Sin embargo, tuvimos nuestra variante de Guardias
Rojos y extremistas, que se han ido adaptando
a las nuevas circunstancias, con rebrotes frecuentes.
Nuestra sociedad también está fragmentada,
aunque en nuestras condiciones la Isla juega el
papel de la China continental, y nuestro Taiwan
se encuentra en la Florida, con diversos islotes
diseminados por el mundo.
"Nuestra diáspora taiwanesa"
también es un ejemplo de éxito económico,
político y social. Ha demostrado la capacidad
de los cubanos, cuando tienen posibilidades de
desplegar el intelecto y las iniciativas, de triunfar
en una sociedad tan competitiva como la norteamericana.
Hecho reconocido internacionalmente y que constituye
también un verdadero milagro, el cual debe
llenar de orgullo a todos los cubanos.
Una comunidad relativamente pequeña, de
aproximadamente 1,5 millones de personas, está
representada en el legislativo estadounidense
por cuatro representantes y un senador, y en el
ejecutivo por un secretario. Muestra fehaciente
de lo que son capaces los cubanos.
Lo anteriormente señalado nos lleva a
pensar que los últimos contactos entre
personalidades de China y Taiwan podrían
de alguna forma servir como ejemplo a los cubanos
para salir de la terrible crisis en que nos encontramos.
Más aún si tenemos en cuenta que
los antagonismos chinos tienen antecedentes mucho
más largos, crueles y terribles que los
presentes en nuestro drama nacional.
Hoy, tanto en Cuba como en nuestra comunidad
exterior, se observan claros indicios de una tendencia
hacia la reconciliación nacional. En la
Isla, la inmensa mayoría de los ciudadanos
apoya ese derrotero, con justicia social y oportunidad
para todos. Está dispuesta a olvidar el
odio y la revancha para construir una unidad nacional
que en ningún momento significaría
la pérdida de identidades políticas
propias.
Por el contrario, cada día es más
evidente que la policromía ideológica
desplegada en un marco civilizado y responsable,
más que un obstáculo constituye
una gran riqueza.
Esa misma tendencia hacia la reconciliación
poco a poco se está imponiendo entre nuestra
comunidad en el exterior. Estas no son meras palabras.
Lo confirma el documento recientemente publicado
"Pilares para un consenso" o las importantes
propuestas realizadas por el Grupo de Trabajo
Memoria, Verdad y Justicia, entre otros esfuerzos
que se aprecian al otro lado del Estrecho de la
Florida y diversos lugares del mundo donde residen
compatriotas.
Desde el punto de vista económico, la
reconciliación y la unidad podrían
traer indudables ventajas para la reconstrucción
de nuestro hogar nacional. Cuba cuenta con el
recurso más importante para el desarrollo:
una población activa, capaz de muchas iniciativas
y con niveles de preparación técnico-cultura
relativamente elevados para el Tercer Mundo. Estas
características no son ninguna ficción
pues, como señaláramos anteriormente,
han sido demostradas en competitivas sociedades.
A la reconstrucción nacional, como ha
pasado en China, se incorporarían nuestros
exitosos hermanos del exterior; con valiosos recursos
materiales y financieros, y con elementos todavía
más indispensables actualmente para el
desarrollo: tecnología, capacidad de gestión,
conocimientos y acceso al mercado internacional,
entre otros activos intangibles.
La cercanía de Cuba a Estados Unidos,
el mercado más rico y de mayor desarrollo
científico-técnico del mundo, con
una de las más grandes y dinámicas
poblaciones hispanoparlantes en el planeta, representa
una de las mayores ventajas comparativas de la
Isla. Es de esperar que la exitosa comunidad cubana
de Estados Unidos constituya un vehículo
eficaz para propiciar un óptimo entendimiento
entre ambas riberas del Estrecho de la Florida
y, como consecuencia, una fructífera cooperación,
sobre la base del respeto y beneficio mutuos.
La opción está clara: la reconciliación
es el único camino posible. Sabemos que
el camino está lleno de obstáculos;
conocemos que las "cabezas calientes",
apostados a ambos lados del mar, pondrán
todas las dificultades para demorar el abrazo
nacional, pero no podrán evitar que en
nuestra querida patria se imponga la comprensión.
En La Habana también oiremos palabras
similares a las pronunciadas por Lien Chan, presidente
del Kuomintang, en su reciente visita a China:
"No podemos cambiar el pasado, pero podemos
aprovechar las oportunidades del futuro".
Fuentes
- El Mercado Dirigido. La
teoría económica y la función
del gobierno en la industrialización del
Este de Asia. Robert Wade, Fondo de Cultura Económica,
1999.
- Revista The Economist, Economic and Financial
Indicators.
- Crónicas de un desastre. Apuntes sobre
la economía cubana, Oscar Espinosa Chepe,
Editorial Hispanocubana. Madrid, 2004.
- El ascenso de China. Revista Foreign Policy.
Febrero/Marzo 2005.
- Las empresas chinas saltan la muralla. Revista
Foreign Policy, Diciembre/Enero 2005.
- BBC Mundo.
- El inestable occidente chino. Joshua Kurlantzick.
Revista Foreign Affaire No. 4/2004.
- Cables EFE, AP, AFP, Reuters.
- Semanario Orbe, periódicos Granma y Juventud
Rebelde.
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