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POLITICA
El mundo avanza, pero Cuba no se mueve
Miriam Leiva
LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - En
junio se cumplen los seis meses previstos por
la Unión Europea para reevaluar su política
hacia Cuba. Pero nada se ha movido hacia delante.
Los 75 prisioneros de conciencia cumplen 26 meses
en las fétidas, calurosas, superpobladas,
subalimentadas, distantes cárceles. Están
cada día más depauperados, escuálidos,
enfermos. La represión de baja intensidad
se ha mantenido en todo el país, como llovizna
permanente.
Se escuchan insinuaciones de altas autoridades
que auguran una pronta represión a mayor
escala. Estos procuran crear un estado de opinión
entre la población y en el extranjero sobre
los opositores, siempre "mercenarios, sumisos
al imperio".
Tal parecería que su monopolio del poder
político y la represión no resultan
suficientes. Deben oprimir todo pensamiento distinto,
promotor de opciones nuevas para la liberación
del pensamiento, la libre expresión y la
explosión de la creatividad conculcada
durante decenios al cubano.
No nos llamemos a engaño. Preparan el
terreno. Poseen la fuerza, y los agentes infiltrados
con lenguaje y acciones extremistas, provocadoras
y mentirosas; utilizan sus medios de difusión
con gran y permanente propaganda; tienen al pueblo
en sus manos. Cuentan también, por supuesto,
con seguidores fieles, unos por ciega honestidad,
otros por intereses o compromisos, que los defienden.
Sus amenazas son muy serias y pudieran cumplirse
en cualquier momento. No será la turba
que se abalanzó sobre las indefensas y
pacíficas mujeres vestidas de blanco, frente
a la iglesia de Santa rita de Casia, en La Habana,
el pasado Domingo de Ramos.
Bien pudiera llegar un "verano caliente",
que continuara la saga de la Primavera Negra de
2003. Quisiera estar equivocada, pero no se ha
producido ninguna libertad "condicionada"
o condicional desde inicios de diciembre de 2004.
Sólo 14 de los 75 la recibieron. ¡Tantos
ahora tienen salud muy precaria! Pero, sobre todo,
SON INOCENTES.
Difícil disyuntiva para la Unión
Europea. Nada se ha movido para el avance hacia
la democracia en Cuba: la economía está
más en crisis y más oprimida; la
política es totalitariamente totalitaria.
Se corre el riesgo de que al diálogo y
la negociación se responda con provocaciones
mediante el ahogo, aún mayor, de los derechos
humanos políticos y civiles. Posiblemente
se pretenda forzar a bajar el nivel o el cierre
de las representaciones diplomáticas. Se
pudiera unir la salida de agencias de prensa por
condiciones de trabajo aún más difíciles.
Entonces sí que el gobierno encontraría
el paraíso. Quedarían no sólo
los opositores a su merced, sino todos los cubanos.
Allí podrían ver cómo el
agua potable llega mezclada con lodo; los alimentos
son prácticamente incomibles; hay falta
de higiene, y miles de moscas pululan por doquier;
las celdas no tienen ventilación suficiente,
y se carece de muchos medicamentos.
Podrían contactar, entre otros, a Víctor
Rolando Arroyo Carmona, preso de conciencia, quien
se encuentra enfermo a 1,075 kilómetros
de distancia de su residencia en Pinar del Río.
A los cubanos nos impacta la dureza con que estos
académicos atacan a sus gobernantes sin
que les pase absolutamente nada a su regreso.
Vemos cómo permanecen en sus cátedras
en las universidades públicas y privadas,
y pastores religiosos como Lucius Walter se mantienen
tranquilos y sin ninguna preocupación en
sus congregaciones.
A nosotros, por la décima parte de lo
que ellos dicen, no sólo se nos expulsa
de nuestros trabajos, sino que también
se persigue a nuestras familias. En mi caso concreto,
fui condenado a 20 años de prisión,
a pesar de que tampoco estoy de acuerdo con el
embargo de Estados Unidos, y a la vez defiendo
el derecho de los cubanos a viajar al extranjero,
apoyo las visitas de los ciudadanos norteamericanos
a Cuba.
Sería provechoso que esos intelectuales,
líderes religiosos y sindicales norteamericanos
hicieran planteamientos más integrales
en cuanto a los derechos humanos y el terrorismo
de estado, sin soslayar la penosa situación
que por tantos años ha sufrido y sufre
el pueblo de Cuba. Eso le daría mayor credibilidad
a sus pronunciamientos.
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