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SOCIEDAD
Acciones lácteas
José Antonio Fornaris, Cuba Verdad
LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) -
En Cuba, aunque la Unión Láctea
(no se sabe bien quiénes son los que están
unidos allí) es propiedad del estado, hay
muchos ciudadanos que parecen tener acciones en
esa blanca entidad. Lo que salta a la vista en
cualquier casa de familia donde se pueda conseguir
algo líquido. La cantidad de tanquetas
plásticas de siete galones con el título
"propiedad de la Unión Láctea"
en poder de los ciudadanos, es cuantiosa.
Claro, para lo único que no se utilizan
las tanquetas plásticas es para transportar
productos lácteos. Ahí se traslada
agua o sancocho para alimentar algún cerdos,
y para llevar al hogar un poco de pintura, no
importa si es de cal, "lechada", o el
llamado vinil de agua. Hay que utilizar lo que
sirva para disimular el deterioro de las viviendas.
También se usan las tanquetas para trasladar
al contenedor de basura los desperdicios del hogar.
Los recipientes se utilizan algunas veces como
armas defensivas. Así ocurrió el
pasado jueves en una plazoleta situada en las
calles Lamparilla y Villegas, en la Habana Vieja,
donde están ubicados dos grandes tanques
que hacen función de cisternas. Un señor,
tras una breve discusión con un hombre
más joven por el turno para llenar los
recipientes de agua, golpeó con la tanqueta
"láctea" al joven que lo había
atacado verbalmente.
En esa misma fila para obtener agua había
otro joven con cinco de esas tanquetas con el
rótulo "propiedad de la Unión
Láctea". Seguramente que él
tiene más títulos de propiedad en
esa industria que otras personas, a las que simplemente
se le ve con uno o dos recipientes.
Resulta evidente que la denominada Unión
Láctea le colocó ese letrero con
letras azules bien visibles a las tanquetas con
el premeditado e ilusorio propósito de
que no salieran de su entorno. Pero la gente en
Cuba ha leído tantos carteles de origen
gubernamental, y el propio gobierno le ha dicho
tantas cosas que no se cumplen, que ya no se toman
en serio.
Fidel Castro aseguró hace varios lustros
que íbamos a tener más queso y más
leche que Holanda. Y no sólo la leche existe
sólo para los niños entre cero y
siete años, sino que ya ni siquiera hay
vacas en la Isla.
En uno de sus innumerables discursos, Castro también
dijo que iba a haber tanta leche que la gente
iba a salir al encuentro de los camiones repartidores
a exigir que ya no les dejaran más leche
a la puerta de la casa porque tenían demasiada.
Lo que ha ocurrido es que esos camiones ya ni
se ven, y los que existen ni siquiera tienen rótulos
que indiquen que se ocupan de esa tarea.
En definitiva, ahora cualquiera tiene acciones
en la Unión Láctea. Las tanquetas,
propiedad de esa industria, en manos de muchas
personas, así lo prueban.
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