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SOCIEDAD
Nos dejaron quema'os
Alaín Ramón Gómez Ramos,
Cubanacán Press
SANTA CLARA, Cuba - Junio (www.cubanet.org)
- La inexistencia de lugares recreativos para
jóvenes y adolescentes es un problema que
no interesa a las autoridades de Santa Clara.
El sábado pasado me encontraba sentado
en el céntrico parque Leoncio Vidal, cuando
advertí una enorme aglomeración
de jóvenes y adolescentes, cuyas edades
promedio eran entre catorce y dieciocho años,
en espera de la música que tocan los domingos
a esa hora en la Casa de la Cultura "Juan
Marinello" para el disfrute de la juventud.
Al ver que el tiempo transcurría y la música
no sonaba, pregunté a algunos muchachos
si conocían las razones. Respondieron que
algunas veces la Casa de la Cultura se olvida
de ellos y no realiza la actividad, pero desconocían
el por qué.
La gran multitud inquietó mi curiosidad
y comencé a indagar sobre la existencia
de otros lugares de recreación que ellos
podrían frecuentar. Muchos respondieron
que carecían de poder adquisitivo para
entrar en otros centros de recreación,
ya que en su mayoría son estudiantes de
secundaria básica, muchos incluso son becados
que sólo pueden salir los domingos a la
calle para disfrutar en el parque, porque es ése
el único lugar donde pueden bailar y divertirse
un poco sin gastos.
Continué preguntando sobre el asunto. Entablé
conversación entonces con tres muchachas
que estaban sentadas en un banco, a simple vista
muy aburridas por la espera de los primeros acordes
de un buen reguetón para lanzarse a liberar
las energías.
Una de ellas comentó: "Esta noche
nos dejaron quema'o". La otra me dijo que
existían lugares para bailar, pero que
eran muy caros y por divisas, como el cabaret
El Bosque o la discoteca El Primavera, cuyos precios
oscilan entre cinco y diez CUC (chavitos), lo
que equivale al salario de un mes de un trabajador
cubano.
Si el gobierno local estuviera interesado en este
asunto, podría reabrir antiguos locales
que se destinaban a este fin, como el Círculo
Juvenil del Parque, hoy convertido en Galería
de Arte, que al parecer interesa a pocos y por
lo general se encuentra cerrado.
Una buena inversión sería reparar
la discoteca Villa Clara, olvidada entre los escombros.
Estos dos lugares eran favoritos de la juventud,
quienes la frecuentaban en el pasado, cuando el
precio era asequible para todos. Los más
jóvenes agradecían el tener lugares
donde divertirse y hacer nuevas amistades.
Algunos que portan algún dinero o con inclinaciones
dudosas visitan el centro cultural El Menjunje,
un verdadero antro de perdición, tolerado
por las autoridades, a sabiendas que entre gays,
lesbianas y prostitutas constituye un campo minado
para los adolescentes.
El gobierno local sólo se preocupa y se
acuerda de la juventud para movilizarlos en las
"Batallas de Ideas", estrategia del
régimen para mantener entretenidos a sus
seguidores. Por lo pronto, los jóvenes
seguirán quema'os esperando su espacio
de recreación, que no es más que
un pedacito de libertad.
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