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SOCIEDAD
Quién explica esto
Adrián Leiva
LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - La
negligencia, la deficiencia y la indolencia, son
tres inseparables amigas que viajan casi siempre
tomadas de la mano. Estos tres personajes han
estado presentes durante mucho tiempo en el sistema
económico estatal en Cuba, donde cabe aquello
de que, a los que nada le duele poco le importa.
Estas tres características han hecho asumir
posturas tan descabelladas como las del ahorro
de centavos que después ha implicado el
despilfarro de miles de pesos, tal vez millones,
lo cual se agrava más cuando las cuentas
de lo perdido se reflejan en divisas, tan necesarias
para la maltrecha economía del país.
Pero donde el asunto se torna realmente grave
es con aquellos recursos deficitarios o no renovables,
como es el caso del agua potable, algo que llama
a la reflexión desde el punto de vista
social y que en la actualidad toma una importancia
mayor.
Puede que la solución de estos problemas
sea la más sencilla del mundo, pero al
parecer parece que poco les importa a los responsables
de poner coto al origen del fallo. Desde hace
cinco años Cuba atraviesa por un período
de pocas precipitaciones. El promedio de lluvias
ha disminuido notablemente en todo el territorio
nacional, sobre todo en las provincias orientales,
donde la situación se ha vuelto alarmante,
al punto de que en Holguín están
llevando el agua por ferrocarril a la población,
como una de las tantas soluciones a la crisis.
Si bien en el resto del país el panorama
es más alentador, esto no quiere decir
que la situación sea favorable ni mucho
menos. En dos palabras, hay una prolongada sequía
en toda la Isla.
El agua se va volviendo en estos días
en un recurso tan preciado como el petróleo
y es contradictorio que se permita la indolencia
y la ineficiencia de funcionarios estatales en
relación con salideros en la vía
pública, por donde a diario se derraman
miles de litros del preciado líquido. En
la capital cubana se creó hace un tiempo
la Empresa Mixta Aguas de La Habana, Esta entidad
opera con capital mixto cubano español,
donde la empresa Aguas de Barcelona radicada en
esa ciudad catalana, ha puesto parte de la inversión
en la obra de la capital cubana. Si bien es cierto
que desde la creación de esta empresa mixta
se viene desarrollando un amplio programa para
el mejoramiento de las redes de distribución
de agua en la ciudad, no se justifica que mientras
se hayan resuelto situaciones de mayor envergadura
se verifique un descuido inexplicable para evitar
salideros, donde en muchas ocasiones sólo
se requieren muy pocos recursos para su arreglo.
En el reparto Palatino, ubicado en el municipio
Cerro, irónicamente a unas pocas cuadras
del lugar donde radican las oficinas de esta empresa
mixta, existen desde hace más de un año
dos salideros de agua por donde diariamente se
desperdician miles de litros del líquido
potable, convirtiendo las calles en verdaderos
riachuelos. Los residentes en esta localidad habanera
han reportado esta situación en reiteradas
veces al Poder Popular y a la dependencia de la
Empresa que debe darle solución al problema,
pero hasta la fecha no se ha visto el resultado
de estos esfuerzos.
Por los referidos salideros, ubicados en las
calles 4ta y 6ta de este reparto por donde corre
el agua hasta las alcantarillas, es fácil
deducir que si en una empresa mixta con capital
extranjero se permite este desorden, cómo
debe de ser en las que contabilizan sus pérdidas
en recursos que sólo se reflejan en papeles
de contabilidad. Además, hay que tener
en cuenta que en la capital cubana hay más
de 90 mil personas que no reciben el agua por
el sistema de tuberías de las redes de
abastecimiento.
Lo curioso de todo esto es que económicamente
en una semana esta empresa pierde más dinero
por el derrame que lo que posiblemente cueste
reparar los mismos. De ahí que no pocos
vecinos comenten sobre cómo nos hemos especializado
en desbaratar con los pies lo que se hace con
la cabeza, o mejor, en no poner a funcionar la
cabeza para asentar bien los pies.
Lo malo es que en lo que los que tienen la responsabilidad
de asumir una postura competente deciden esto,
el agua sigue su curso imperturbable noche y día.
Y que por lo que otros comentan de sus respectivos
vecindarios, éste no es el único
rincón donde ocurre tal estropicio.
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