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Una
muestra sobre Lezama Lima, repudiado y consagrado
En 1966 su novela "Paradiso"
fue prohibida en su patria, Cuba, por inmoral.
Hoy se lo reconoce como un precursor del realismo
mágico latinoamericano.
Eduardo Pogoriles. epogoriles@clarin.com.
Clarín
Digital, Argentina, 1 de junio de 2005.
En un viejo cuaderno de tapas azules, el poeta
cubano José Lezama Lima (1910-1976) escribió
aquello de "hay una tensión en el
barroco", "un fuego originario",
un estilo que "en la América española
representa adquisiciones de lenguaje tal vez únicas
en el mundo, muebles para la vivienda, formas
de vida y de curiosidad". Esas frases se
harían famosas. Están en su ensayo
La expresión americana de 1957, que ahora
se lee como el manifiesto estético del
realismo mágico latinoamericano, popularizado
por las novelas de Carpentier y García
Márquez. "Este cuaderno es un tesoro
y tenemos otros ¿más de 50 cartas,
manuscritos, fotos, primeras ediciones, ejemplares
de la revista Orígenes¿ que son
de la Biblioteca Nacional de Cuba y se podrán
ver aquí desde el 9 de junio, en la sala
Marechal de nuestra Biblioteca Nacional",
cuenta entusiasmado Horacio González, subdirector
de la institución.
Con el título Lezama Lima: los linajes
latinoamericanos esta muestra durará un
mes. Es el fruto de un intercambio cultural. Porque,
simultáneamente, en La Habana se verá
la exposición dedicada a Ezequiel Martínez
Estrada ¿apreciado allá por sus
estudios sobre Martí¿ que se hizo
recientemente en Buenos Aires.
"En este gran poeta se leen las tensiones
culturales de Cuba durante el siglo XX. Y también
tiene una larga relación con la Argentina
que va desde las colaboraciones de Macedonio Fernández
para la revista Orígenes ¿dirigida
por Lezama Lima en los años 40¿
hasta su influencia en poetas argentinos como
Néstor Perlongher", dice González.
Animador de la escena cultural cubana, ensayista,
poeta, novelista, Lezama Lima es más recordado
ahora por su novela Paradiso (1966), pero orientó
desde joven varias revistas literarias. La más
significativa fue Orígenes, entre los años
1944 y 1956, donde reunió a escritores
como Eliseo Diego, Cintio Vitier y Virgilio Piñera,
la etnóloga Lydia Cabrera y los pintores
Mariano Rodríguez y René Portocarrero.
En esta revista, financiada por José Rodríguez
Feo ¿miembro de la alta burguesía
azucarera¿ colaboraron personalidades fuertes:
desde Juan Ramón Jiménez a Macedonio
Fernández, Roberto Fernández Retamar,
Wallace Stevens y María Zambrano, entre
otros.
Lezama Lima ya era célebre por los poemas
de Enemigo rumor (1941) y La fijeza (1949), pero
también por sus ensayos: Analecta del reloj
(1953), La expresión americana (1957) y
Tratados en La Habana (1958). Como muchos intelectuales
liberales de esa época, apoyó la
Revolución Cubana de 1959 y fue funcionario
cultural. Pero su obra literaria mayor, la novela
Paradiso, fue acusada de "inmoral" y
retirada de las librerías una semana después
de su publicación, el 16 de febrero de
1966. Cortázar, Vargas Llosa, Carlos Fuentes
y Octavio Paz lo defendieron entonces. Paradiso
está hoy en el panteón de las grandes
novelas latinoamericanas ¿entró
en la Colección Archivos de la Unesco¿
pero no se reeditó en Cuba hasta 1991.
En 1993 el más respetado cineasta cubano,
Tomás Gutiérrez Alea, homenajeó
al escritor en su filme Fresa y chocolate, una
parábola sobre la tolerancia. En el "altar
cubano" que tiene el protagonista del filme,
Lezama Lima ocupa un lugar privilegiado.
"Fue un auténtico griego, en el sentido
profundo, filosófico y religioso",
dice el sociólogo González. Y agrega:
"gran lector de Góngora, vio en el
barroco americano una necesidad artística
y política, no sólo un estilo arquitectónico.
Habló de un barroco político en
sus escritos sobre Martí, Bolívar
y Guevara. Vio un barroco artístico en
las esculturas brasileñas de Alejaidinho,
también en las pinturas religiosas de Kondori,
imaginero del Cuzco".
Los biógrafos de Lezama Lima cuentan que
era abogado, católico, homosexual, asmático
desde niño y fumador de habanos, que amaba
las buenas comidas y la conversación inteligente.
Hijo de un militar, vivió desde 1929 hasta
su muerte en una casona del barrio histórico
de La Habana, mimado por su familia.
Su amigo Cortázar, en el ensayo Para llegar
a Lezama Lima, dijo que en él "lo
genial irrumpe sin los complejos de inferioridad
que tanto nos agobian en Latinoamérica,
con la fuerza primordial del robador de fuego".
Intentó una última novela con Oppiano
Licario (1969) y murió el 9 de agosto de
1976, nunca viajó más allá
de México y Jamaica. Acaso unos versos
suyos que se leen como epitafio en la bóveda
familiar, revelen algo sobre su vida y su patria:
"el mar violeta añora/ el nacimiento
de los dioses/ ya nacer es aquí/ una fiesta
innombrable".
Lezama Lima (Básico)
A él se debe la valorización del
barroco americano como estilo original en esta
parte del mundo. Lezama Lima está considerado
como el mayor poeta y novelista cubano del siglo
XX. Animador de la cultura cubana desde la revista
literaria "Orígenes" en los años
40, entre otras obras escribió la novela
"Paradiso" (1966), los poemarios "Enemigo
rumor" (1941) y "La fijeza" (1949),
los ensayos "La expresión americana"
(1957) y "Tratados en La Habana" (1958).
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