|
SOCIEDAD
Cuba y su infausto destino
José Garrido
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Cuba
naufraga en el peor de los fracasos de su historia.
Desde hace años su economía viene
tocando fondo y, no obstante, se mantiene un discurso
oficial que sistemáticamente niega la realidad
que se vive y que, habilidosa e inescrupulosamente,
justifica los padecimientos y la escasez que padece
la población con el supuesto bloqueo norteamericano.
Lo que no le impide al gobierno comerciar con
empresarios de muchos países capitalistas,
incluyendo los norteamericanos.
Recientemente, Cuba recibió la visita
de 300 granjeros dispuestos a comerciar con la
Isla sin limitaciones de ningún tipo. Eso
sí, siempre que el pago de lo que vendan
sea al contado, y con la garantía anticipada
de un financiamiento bancario que asegure el cobro
sin dificultades de las mercancías ofertadas.
Como se observa, no es nada difícil y
problemático la adquisición de alimentos
por parte de la Isla, por lo que no se justifica
la escasez y carestía que padecemos. Asimismo,
que no se realice el intercambio con la regularidad
necesaria y adecuada.
Si la economía de nuestro país,
según se le informa a la ciudadanía,
crece discretamente, ¿por qué las
posibilidades de mejoramiento de los cubanos se
hace cada vez más crítica? ¿Por
qué la población se viste y calza
mal, se alimenta deficientemente, empleando un
número de horas exagerado de su tiempo
diario en la búsqueda de lo imprescindible
para subsistir? Además, la persistencia
de un estilo de vida tan precario e invariable
se ha tomado como algo tan normal que el pueblo
está a punto de perder las esperanzas de
un mejoramiento
El tiempo transcurrido enfrentando esta situación
económica ha hecho que más de una
generación de cubanos desconozca decenas
de productos que antes se consumían cotidianamente.
En el mejor de los casos, hoy se ven como manjares
de gente acaudalada, como son, por ejemplo, el
bacalao, el tasajo y varios tipos de embutidos,
así como un número incontable de
productos enlatados.
Lo cierto es que esta realidad miserable trata
de justificarse también con la desaparición
de la pobreza que se padecía antes de 1959.
Pobreza que nunca ha sido tan evidente como en
estos tiempos en que la calidad de vida empeora
progresivamente, mientras el discurso oficial
afirma que antes de 1959 éramos pocos menos
que cavernícolas, y que hoy disfrutamos
la maravilla de un presente que, si alguien niega,
es calificado de agente del imperialismo.
¿Podrán los cubanos seguir embaucados
indefinidamente? Es hora de tomar conciencia de
la necesidad de un cambio para humanizarnos, soltando
las amarras de esta paranoia y sus consecuencias,
que hacen de nuestra sociedad una marioneta en
manos de este tardío totalitarismo caribeño.
|