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SALUD
PUBLICA
Campaña contra invasión de mosquitos en La Habana
Miguel Saludes
LA HABANA, Junio (www.cubanet.org) - Una enorme
plaga de mosquitos se ha destapado en la mayor
parte de los municipios de Ciudad de La Habana,
en especial en aquellos que están próximos
a la zona costera y a los ríos que corren
por la capital. La cantidad de estos insectos
es tal que a determinadas horas resulta imposible
mantenerse fuera de los lugares protegidos. Aún
dentro de las casas es preciso mantenerse cerrados.
Las ventanas y puertas sólo pueden estar
abiertas de par en par si cuentan con la protección
de mallas metálicas. Quien no cuenta con
estos aditamentos tiene que conformarse con soportar
las picaduras de los molestos mosquitos o quedar
encerrado a cal y canto.
La gente utiliza varios métodos para mantener
a raya a los molestos visitantes. Algunos queman
trapos para espantarlos, pero lo más efectivo
es el aire de los ventiladores. Los momentos malos
son cuando se produce algún imprevisto
apagón.
Desde hace semanas numerosos grupos de fumigadores,
compuestos por las brigadas de la campaña
anti Aedes y trabajadores que han sido sumados
a este esfuerzo, recorren las casas de diferentes
zonas de la ciudad con el fin de controlar la
plaga. Pero cuando aún el humo no se ha
extinguido del lugar, reaparece el escozor de
las picaduras, revelando la presencia de los volátiles
animalitos.
La gente que vive en sitios que antes no eran
tan frecuentados por esta abundancia de dípteros,
como es el caso de Habana del Este, comentan esta
invasión que no tiene horario establecido
para emprender sus ataques. Muchos se quejan porque
no se haya empleado la fumigación aérea,
algo que en los años ochenta se hacía
semanalmente en los límites de Cojímar.
Pero hace unos días la responsable de uno
de estos grupos de saneamiento explicaba a un
grupo de vecinos que la dispersión de productos
químicos por medio de avionetas ha quedado
prohibida porque puede afectar la fauna local.
No obstante, esta semana el ruido de uno de estos
aparatos provocó la gritería de
los más chicos que corrían para
contemplar su vuelo rasante mientras echaba los
plaguicidas en la parte por donde pasa el río.
La misma funcionaria argumentaba que uno de los
factores que había favorecido esta desmesurada
masa de mosquitos, era la falta de agentes naturales
que controlaran su crecimiento y desarrollo. Los
ríos, en especial el que pasa entre Cojímar
y Alamar, están afectados por grandes problemas
de contaminación, que al decir de la misma
funcionaria, han provocado la drástica
desaparición de peces y ranas consumidores
de millones de larvas, impidiendo su crecimiento.
Por otra parte, la prolongada sequía ayuda
a esta proliferación de culícidos
que mantiene en vilo a una gran parte de la población
habanera. Por el momento el personal que se desempeña
en esta misión anti mosquitos continúa
enfrascado en una ardua e incruenta batalla de
humo contra un enemigo que parece haberse pertrechado
con medios adecuados para enfrentar la guerra
que les han declarado los humanos.
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