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RELIGION
¿Hay libertad religiosa en Cuba?
Jorge Ramón Castillo
SANTIAGO DE CUBA, Cuba - Junio (www.cubanet.org)
- En Cuba no hay libertad religiosa. Una triste
realidad que si sorprende a muchos es por la acertada
manipulación que ejerce el régimen
mediante su sofisticada, a veces sutil, maquinaria
propagandística para confundirla con la
libertad de culto.
"Las violaciones de la libertad religiosa
asumen formas muy diversas, brutales o refinadas,
siempre peligrosas e injustas en muchos países",
expresó el Papa Juan Pablo II en un discurso
ante el cuerpo diplomático de la Santa
Sede en enero de 1983.
Esta falta de libertad religiosa comenzó
desde principios de la revolución en 1959.
La Iglesia Católica fue la institución
religiosa más embestida por la horda revolucionaria
llegada al poder.
Un número considerable de sacerdotes y
religiosos fueron detenidos y luego expulsados
del país. El liderazgo laical de Acción
Católica sofocado. Muchos templos cerrados.
Todos los centros de beneficencia y escuelas católicas,
clausurados.
Un ejemplo clave de esos duros momentos fue el
testimonio oral expuesto por el último
director del colegio La Salle de Santiago de Cuba,
Osvaldo Morales Mustelier y un grupo de ex alumnos
en la presentación por los cien años
de la llegada de La Salle a la isla.
"Los milicianos registraban a los Hermanos
cada vez que salían o entraban al colegio,
se mantenían apostados con armas largas
enfrente de sus habitaciones y dormían
dentro del propio edificio-escuela", señaló
Morales.
Contaron que los encargados de la intervención
del Colegio santiaguero no creían en las
cifras que arrojaban los libros de contaduría.
Los interventores esperaban una jugosa cantidad
de dinero y se toparon conque el colegio estaba
en banca rota.
Apenas alcanzaba para pagar el salario del mes
a los maestros y trabajadores. La Salle había
continuado con su trabajo a pesar de que muchos
padres no podían pagar ya las cotizaciones
porque habían sido igualmente despojados
de sus propiedades y dineros. El colegio cobraba
una pequeña cuota al 50 % del alumnado,
el por ciento restante era matrícula gratis.
En fin, el acoso a los 104 Hermanos residentes
en Cuba terminó haciéndoles exiliarse
en Republica Dominicana, Puerto Rico, México
y Estados Unidos.
De esta forma afloraba el carácter anticlerical
del nuevo gobierno revolucionario que, de algún
modo, asemejaba la postura de otras revoluciones
en relación a la Iglesia Católica
y a la religión.
Signada por la máxima marxista de que
la religión es el opio de los pueblos,
el anticlericalismo cubano tomó una identidad
propia. A diferencia de la Revolución Francesa,
que nunca ocultó su deseo de extirpar la
religión de la sociedad, la revolución
cubana trató de hacer lo mismo, pero usando
métodos menos evidentes.
De forma sutil acosó a quienes se declararon
creyentes, que eran expulsados de sus empleos
y escuelas. No podían aspirar a carreras
universitarias. Miles fueron recluidos en Unidades
Militares de Ayuda a la Producción (UMAP).
La UMAP se convirtió en una especie de
campo de concentración para seminaristas,
testigos de Jehová, creyente, hippies y
toda persona considerada como lacra por el sistema
socialista.
El hoy Cardenal de Cuba, Jaime Ortega Alamino,
sufrió reclusión en uno de estos
campos.
Amilanados por la ideología imperante,
millones de cubanos se apartaron de sus creencias
y se confesaron ateos. Quienes se declararon creyentes
se condenaron a sí mismos y a sus familias
al más crudo ostracismo.
Pero en los años 90s, después del
colapso comunista en Europa del Este el régimen
tuvo que aplicar algunas medidas sociales, políticas
y económicas que evidentemente no hubiera
concedido jamás.
La libertad de culto comenzó a ganar espacio
dentro de la sociedad. La popular canción
del prestigioso músico Adalberto Álvarez,
"Y que tú quieres que te den"
marcó el inicio del fin de la proscripción
de temas religiosos en la cancionística
insular desde 1959.
Otros autores comenzaron entonces a expresar
su fe por primera vez sin acarrearse problemas.
La cantante de temas campesinos Celina González
declaró estar feliz cuando finalmente pudo
manifestar su devoción a la Virgen de la
Caridad.
El sincretismo popular, fruto del fenómeno
esclavista que vivió el continente americano
durante cuatro siglos, se colocó a la cabeza
de las prácticas religiosas en el país.
Denominaciones cristianas separadas del catolicismo
comenzaron a ganar espacio a partir de que sus
elites se alinearon al régimen. Pastores
protestantes ocupan hoy puestos en la Asamblea
Nacional. Su apoyo incondicional al sistema socialista
salió a la luz cuando tomaron parte en
el litigio por el niño Elián González.
Mientras, la Iglesia Católica tuvo que
esperar la visita del Papa Juan Pablo II para
ganar ciertos espacios que jamás podrán
compararse a los disfrutados antes de la revolución.
El Arzobispo de Santiago Mons. Pedro Meurice Estíu
dijo al Santo Padre cuando le recibió en
su Arquidiócesis: "Le presentamos
la época gloriosa del Padre Varela, del
Seminario San Carlos en La Habana y de San Antonio
María Claret en Santiago, pero también
los años oscuros en que, por el desgobierno
del patronato, la Iglesia fue diezmada a principios
del siglo XX y así atravesó el umbral
de esta centuria tratando de recuperarse hasta
que, en la década del 50, encontró
su máximo esplendor y cubanía. Luego,
fruto de la confrontación ideológica
con el marxismo-leninismo, estatalmente inducido,
volvió a ser empobrecida de medios y agentes
de pastoral pero no de mociones del Espíritu
como fue el Encuentro Nacional Eclesial Cubano".
En la actualidad no puede hablarse de libertad
religiosa en Cuba. La cierta libertad existente
para profesar algunos cultos religiosos dista
mucho de una auténtica libertad religiosa.
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