PRENSA INDEPENDIENTE
Julio 18, 2005
 

SOCIEDAD
Un lugar lóbrego

José Antonio Fornaris, Cuba Verdad

LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) - El pasado miércoles miré desde la avenida Rancho Boyeros hacia el llamado Palacio de la Revolución, y pude percatarme de que el edificio se ve como húmedo, oscuro. Allí están las sedes del Comité Central del Partido Comunista, del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros.

Este inmueble fue edificado como Palacio de Justicia en los tiempos en que el general golpista Fulgencio Batista gobernaba en Cuba.

Los edificios que rodean la Plaza (Biblioteca Nacional, Ministerio de Comunicaciones, Teatro Nacional de Cuba, Ministerio de las Fuerzas Armadas) fueron construidos con los mismos materiales y tienen una terminación y un diseño de similares características. Sin embargo, ninguno de éstos tiene el aspecto un tanto desagradable que a la vista ofrece ese palacio. Si a esto se suma que se encuentra situado a la espalda del monumento a José Martí, en lo que fue diseñado como Plaza Cívica (Plaza de la Revolución la llamó el gobierno que llegó al poder en 1959), y que en lo más alto se ven auras tiñosas dando vueltas a su alrededor, el entorno toma aspecto malsano, luctuoso.

Parece como si en los alrededores estuviera algún gran cadáver político, algo así como el cadáver de un régimen. Imagino que en lugares como ése se han asentado personajes penosos para la humanidad, ya fueran reales o ficticios.

En ese lugar tiene sus oficinas centrales el señor que acaba de decir, después del paso de un huracán que ha causado cuantiosos daños al pueblo cubano, que no se aceptará ayuda humanitaria de Estados Unidos ni de la Unión Europea.

Esa decisión no fue consultada con nadie, ni se trata de una cuestión de orgullo nacional, cosa que de ser así podría ser entendible y hasta apoyada. Se trata simplemente de una cuestión de intereses políticos.

Ese ciudadano, no cabe duda, se debe sentir muy por encima de todos los demás habitantes de este país. Y es evidente que ni él ni ninguno de sus familiares o allegados se va a ir a convivir con los que perdieron sus humildísimas viviendas y sus pocos bienes materiales.

"Hay piedra suficiente y brazos de sobra para hacerle a cada familia cubana una vivienda decorosa. Pero si seguimos esperando por los milagros del becerro de oro, pasarán mil años y el problema estará igual". Eso aseguró hace unos cuantos años ese individuo.

Durante decenios ha hecho lo que le ha parecido con los cuantiosos recursos del país. Si los hubiera empleado en satisfacer las apremiantes necesidades de nuestra población, los ciclones no podrían derribar las viviendas porque serían verdaderamente casas.

No tengo idea de qué se podrá hacer en el futuro con el edificio que un día aspiró a albergar a los representantes de la justicia. Ese rol no se le podrá asignar porque en él no sólo nunca se ha visto la balanza de la justicia, sino que ni siquiera la justicia ha estado de visita en ese lugar.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster