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SOCIEDAD
Quien temprano se levanta
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) - Quien
temprano se levanta, Dios lo ayuda. Así
me decía mi abuela materna a manera de
clarinada matinal. Su figura entraba por mis pupilas
aún no bien entreabiertas. El aroma del
buen café contribuía a eliminar
la somnolencia que se resistía a abandonarme.
Han pasado muchos años y todavía
no encuentro mejor despertador.
El amanecer se levanta y el calor aumenta. Todavía
los ruidos de la mañana no contaminan el
entorno. Esta es la mejor hora para encender un
cigarrillo y sentarme a escribir.
Pero, Dios dispone y el Diablo desordena. En
los últimos días el perverso ángel
caído distorsiona mi hábito y nos
lanza la oscuridad de sus reinos en forma de apagón.
¡Detente, el Sagrado Corazón de Jesús
está conmigo! Mas, sin electricidad, nada
funciona. No me queda otro remedio que esperar
hasta que la restablezcan. Y eso demora horas.
Ayer cortaron la electricidad a las cinco de
la mañana y la repusieron una hora después
del mediodía. Anteayer ocurrió lo
mismo. La diferencia consistió, al parecer,
en alguna demora en el desayuno de quien aprieta
el botón de desconexión, porque
cortó el fluido a las siete de la mañana.
Ocurrió de esta manera el martes y el lunes.
El miércoles, el tiempo me alcanzó
para escribir algo, pero no fue suficiente para
revisarlo. Sin contar que en horas de la noche
volveremos a sufrir tan diabólicos designios.
Sucede también que se ha perdido la costumbre
y la confianza en exorcismos y limpiezas espirituales.
Desgraciadamente, la forma de combatir el satánico
designio del apagón es sacar una mesa para
la calle y jugar al dominó para tratar
de matar el tiempo. Otro, es sentarse en el portal,
si es que lo tienes. Otro, reunirse en la esquina
con los socios de la cuadra. Otro, es cambiar
el agua bendita por un ron clase C, malísimo,
y tomarse la botella por aquello de "lo que
no mata engorda". Otro, consiste en ponerle
las baterías al transistor y escuchar entonces
la pelota, si hay juego. Remedios especialmente
inicuos para un apagón maquinado por el
Maligno.
En fin, que aquí me tienen, frente a la
pantalla, dándome prisa para terminar antes
de que corten la electricidad. No vaya a ser que
me quede a medias, insatisfecho por no haber comenzado
más temprano, y deseoso de que la esposa
de quien aprieta el botón que me quita
la electricidad no lo engañe más,
y que el tarrudo del tipo se reconcilie con su
cónyuge, pues para eso se inventó
el perdón de los pecados. ¡Y amén!
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