PRENSA INDEPENDIENTE
Julio 7 , 2005
 

DISIDENCIA
Las claridades de Bragado

Luis Cino

LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) - No pude conocer a Reinaldo Bragado Bretaña. La muerte, alevosa, lo impidió. Por fortuna, sucede que su segar de vidas valiosas no es tan inexorable como nos tememos los mortales. La parca carga con los cuerpos, pero no puede llevarse los hechos ni las ideas. Se quedan para siempre. Su utilidad supera el breve e ilusorio paso de los hombres por la vida.

Durante años, Bragado fue uno de mis articulistas preferidos del Diario las Américas. A veces, con esa bendita manía mía de disentir, no estaba de acuerdo con alguna de sus opiniones. En realidad, ocurrió en pocas ocasiones. Siempre me sorprendió la claridad de sus ideas.

Nunca he oído mejor y más exacta definición de qué es un disidente, en las condiciones de Cuba, que la de Bragado. Nadie mejor que él podía saberlo. Fue un disidente cuando la mayoría nos debatíamos en la confusión, la impotencia y la desesperanza.

Fue uno de los fundadores del movimiento cubano por los derechos humanos. Muy joven conoció el presidio político. Fue la dura escuela que consolidó sus ideas. Sus informes desde la cárcel, a finales de los años 70, denunciaron al mundo qué pasaba realmente en Cuba.

Por entonces, nadie parecía dispuesto a escuchar. Él y sus compañeros enfrentaron críticas e incomprensiones con paciencia tenaz, inteligencia y generosidad.

Alguna vez escribió: "Ser disidente también significa no haber perdido la capacidad de soñar a casi medio siglo de nefasta vigilia". Afirmó que "el disidente es un arca llena de esperanzas".

En horas de humano desaliento, cuando los críticos desde la barrera te exigen entregar la vida toda y todavía más -como en la letra de un bolero- he recordado a Bragado. Aconsejaba seguir "la sucesión de etapas al ritmo de los relojes blandos de Dalí". Me ha resultado un consejo oportuno y vital.

Bragado nunca perdió la perspectiva. Su brújula no fallaba. Siempre enfatizó la diferencia entre disidentes y reformistas. Se cuidó de hacer exclusiones. Para él, la frontera era precisa. Evitaba confusiones que sólo servían a los interesados en promoverlas. Alertaba sobre los zapadores de la división y la intriga. Sabía bien a quiénes servían. Para él, los ataques entre opositores eran un error y una pérdida de tiempo.

En su exilio infatigable exponía sus ideas, meridianas y sin cortapisas, en congresos, en sus libros y sus precisos artículos en el Diario las Américas.

Insistía, obsesivo, en que los exiliados no debían ser considerados como un lejano apéndice de la oposición, sino como parte de un todo orgánico. "Somos iguales, somos lo mismo" -no se cansó de repetir.

En Madrid, en enero de 2004, en su intervención ante el Primer Congreso Internacional de la Cultura Cubana, resumió así su visión sin rencores de la transición inevitable: "A los exiliados les pido, para cuando llegue ese momento tan esperado, que aporten grandes dosis de compasión hacia ese pueblo donde la cifra de victimarios disminuye porque pasan a engrosar las filas de las víctimas. Y a los de allá les pido grandes dosis de humildad, que no insistan en justificar posturas equivocadas, que bajar la cabeza no siempre es humillante y que, además, nadie se los va a exigir".

Reinaldo Bragado confesaba sin rubor que sintió miedo cuando en los años 80 era un disidente hambriento, melenudo y miope, en las calles de La Habana. Sentía clavadas las miradas en su espalda. Oía lo que murmuraban a su paso. Muchas veces se preguntó cuánto le quedaba de vida.

Todos los disidentes hemos sentido lo mismo. Por suerte, no somos dioses. Nadie sabe cuándo puede terminar la vida de un disidente. Es un enigma si alcanzará a ver la patria libre. La labor pionera de Reinaldo Bragado, Ricardo Bofill, Tania Díaz Castro y sus compañeros hizo más seguro el camino hacia ese día.

Reinaldo Bragado Bretaña murió siendo un disidente. No importa si en Miami o Centro Habana. No dejó de serlo en el exilio. Ni por un momento dejó de enfrentarse a la dictadura.

Sólo una treta del corazón, pero definitiva, logró silenciarlo. Cruel y traicionero, lo desconectó de un tirón del reino de los vivos.

Aún así, seguimos contando con él. Está entre nosotros. Su claridad nos guía en las horas más oscuras de la noche. Dicen que son las que preceden al amanecer.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster