PRENSA INDEPENDIENTE
Julio 6 , 2005
 

SOCIEDAD
¡Oh, l´Habana!

Lucas Garve, Fundación por la Libertad de Expresión

LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) - Para gusto de viejos y jóvenes románticos, caminar bajo la lluvia constituye una suerte de comunión con la Naturaleza. En mi adolescencia leí la novela "Llegaron las lluvias", del estadounidense Louis Broomfield durante una semana inolvidable por los aguaceros que la caracterizaron. El exotismo de la India milenaria resaltado por el monzón me amarró al texto.

Pero toda la atmósfera del trópico: lluvias, humedad, calor y vegetación lujuriante de la novela quedó relegada en mi mente cuando compartí con más de un centenar de pasajeros el interior de un ómnibus de la ruta 2 el lunes pasado.

Sí, fue un lunes particularmente lluvioso. Al final del mediodía parece que abren las llaves del agua en el cielo. Tenga en cuenta que en Cuba hay que ahorrar y, eso de abrir la llave y contar con agua a cualquier hora es una ilusión propia de ingenuas quinceañeras, si quedan algunas con esa característica en estos tiempos.

Seguramente, por esa carencia de ilusiones, la mulata cincuentona que marcó la cola del rutero 2 detrás de mí expresó: "No encuentro el beneficio de la mucha lluvia: el precio de los limones sigue en aumento, el agua sólo llega en pipas, y por la noche ni el aire refresca".

Una vez dentro del carro Mercedes Benz de la ruta 2 nos fuimos, apiñados como pudimos, pero alentados por el conductor: "¡Caminen por el pasillo y suelten el tubo, que por los 40 centavos del pasaje sólo les toca un pedacito!"

Así, emprendimos el viaje hacia nuestros destinos, perplejos por la paradoja de disfrutar con el resto de los viajeros la oportunidad del ómnibus y compartir la incomodidad del apretujamiento.

Inmersos en una histórica "batalla de ideas", necesaria para alcanzar la puerta de descenso del rutero 2, los pasajeros, entre tanto "permiso, por favor", "¿usted se queda o baja?", no podían detenerse a pensar en los beneficios de la lluvia.

"Esta agua todas las tardes lo complica todo", dijo una señora que halaba a una escolar con uniforme rojo, como un barco remolca a una chalupa en medio de un mar encrespado. "Con esta mojazón diaria se le pudrirán los tenis a esta niña. Y entonces, ¿qué voy a hacer?"

A toda velocidad transitábamos por la Calzada 10 de Octubre dentro del rutero 2 hacia el sur de la capital. La lluvia no amainaba y el apagón se hacía más ostensible a medida que la tarde dejaba paso a la noche.

"No es fácil", sentenció una mujer que viajaba a mi lado. "Estoy al dejar el trabajo y quedarme en la casa a hacer empanadas. Así me quito de esta tragedia de la guagua". Antes de apearse, midió con la vista cuánto tenía que saltar para evitar el charco justo debajo la puerta de bajada.

La lluvia realmente hace más ardua la vida en una ciudad donde las dificultades llueven todos los días y nos obstaculizan cada paso. Estas últimas, acentuadas por los frecuentes y prolongados cortes de electricidad, causan un efecto singularmente molesto. ¡Oh, l´Habana!


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster